BUENOS AIRES (DyN) -- Como sucede año tras año, más de un millón de personas llegaron ayer hasta la basílica de
Luján, luego de caminar los casi sesenta kilómetros que separan a la Capital Federal de esa ciudad ubicada en las
cercanías del conurbano bonaerense.
La misa central, de las muchas celebradas en la plaza Belgrano a lo largo de la mañana, estuvo a cargo del cardenal
primado, monseñor Jorge Mario Bergoglio.
"Cuántas cosas cambiarían en el trabajo, en el barrio, si nos escucháramos. Cuántas cosas cambiarían en nuestra
patria si aprendiéramos como pueblo a escucharnos", exclamó el alto prelado.
"¿Qué es lo que nos impide escuchar? Es querer imponer lo que yo siento, lo yo creo, lo que yo quiero. Es como
querer dominar al otro o prescindir del otro o, simplemente, estar tan centrado en uno mismo que no me interesa el
otro. Entonces, vamos como borrando al otro de mi panorama y el mundo termina en nuestra piel y no dejamos lugar para
el otro", continuó.
Bergoglio volvió a apelar a su habitual prédica encriptada para cuestionar el estilo de "confrontación permanente y
casi autista" del matrimonio presidencial, según explicaron fuentes eclesiásticas, pese a que en la homilía no hizo
referencias puntuales.
"Es lamentable que la vida nos vaya acostumbrando a pasar de largo, a no interesarse en la vida del otro, en lo que
el otro me quiere decir o qué sufrimientos padece porque le contestamos antes de que termine de hablar", agregó.
La mayoría de los caminantes se ubicó delante del altar levantado frente a la basílica. Todos buscaban hacerse notar
entre la muchedumbre. Algunos con pancartas para identificar su parroquia, colegio o lugar de origen, otros con
banderas, vinchas o viseras con la imagen de la Virgen. Unos pocos dormían en el suelo con los pies en alto, sin
escuchar el sermón de Bergoglio.
Previamente, los peregrinos cumplieron con el ritual de ingresar a la basílica para pedir, agradecer o simplemente
rezar a la "Madre". Tampoco olvidaron comprar algún souvenir en los numerosos puestos callejeros emplazados por los
alrededores del templo.
¿Una curiosidad? El "certificado de peregrino", suerte de constancia de que la persona hizo el trayecto de Liniers a
Luján. Para recorrer esos 58,800 kilómetros, cada uno de los feligreses tuvo una motivación especial:
* "No creo mucho en esto, pero el año pasado estaba en grave estado por un problema en los pulmones y le recé a la
Virgen. Aquí me ven enterito, por eso camino." (Juan, de Hudson)
* "Ustedes dieron una formidable demostración de que con fe y esfuerzo en la Argentina tenemos presente y futuro."
(Daniel Scioli, gobernador bonaerense, cuando recibió peregrinos en un puesto sanitario de General Rodríguez).
* "Esto es una demostración de fe católica. Sin ánimo de triunfalismo, la gente sigue siendo católica y esto es
importante respetarlo al constituirnos como Nación." (presbítero Guillermo Marcó)
* "Llama la atención cómo un montón de gente que piensa diferente y vive diferente, se manifiesta de un mismo modo a
través de la fe. Somos todo hijos de la misma Madre: los que rezamos, los que van con el grabador o los que llevan
cerveza." (Pablo Schuster, de Lanús).
* "Es ir y dejar todo, penas y alegrías, a los pies de la Virgen. Ella mueve montañas." (Lidia Quintana, del barrio
porteño de Las Cañitas)
* "Es un camino hermoso. Es la Virgen que quiere que sus hijos vengan a Ella y no les falte nada cotidianamente."
(María Jaramillo, parroquia del Niño Jesús, de Villa Lugano).