Muchas fueron las dudas que se generaron cuando el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca concesionó 60
hectáreas, por los próximos 50 años, a la multinacional Río Tinto, ya que ese gigante mineralero angloaustraliano aún
no cuenta con los permisos medioambientales necesarios para la puesta en marcha de su proyecto extractivo en Malargüe,
sur de Mendoza.
El presidente del ente portuario, Jorge Otharán, aseguró que, en el contrato firmado con la empresa, a principios
del mes último, se fijaron plazos para la realización de obras y los valores del canon correspondiente.
"Por supuesto que tenemos nuestras herramientas legales para que no nos tengan con indefiniciones durante 50 años,
porque el CGPBB siempre tiene necesidad de nuevos espacios. Con Río Tinto, tenemos una garantía de mantenimiento de
oferta que, en caso de que no salga la aprobación de Mendoza o se genere algún incumplimiento, se ejecutará. Mientras
tanto, pagarán el canon", expresó el funcionario.
La exportación del cloruro de potasio se podría dividir en tres ejes: la extracción y procesamiento en Malargüe, la
logística de traslado del producto y su punto de embarque en el puerto de Bahía Blanca.
Con la concesión de las tierras, Río Tinto se aseguró el tercer eslabón. Si bien hay cuestiones a resolver en los
otros anillos, ya hay proyectos vinculados con la modificación de trazas para que el paso diario de las ocho
formaciones ferroviarias no genere un impacto negativo en la vida cotidiana de la ciudad.
La mayor dificultad para la concreción del proyecto de la multinacional está dada por los permisos medioambientales
en la zona adyacente al río Colorado, puesto que los residuos salitrosos podrían afectar sus aguas y, por lo tanto, a
todos los productores que se ubican en la cuenca servida por su curso.
"Cuando estos tres anillos se cierren, podrán iniciar la operatoria. Nosotros confirmamos que este proyecto tiene un
puerto de salida y es el de Bahía Blanca. Si no les salieran las autorizaciones que se necesitan en Mendoza, a
nosotros, primero, nos queda el canon, que ya estamos cobrando; luego, ejecutaremos la garantía y, en tercer lugar,
recuperamos el terreno", subrayó Otharán.
También expresó que, en el proyecto aprobado por el puerto, fueron fijados los plazos de avance de la obra que, en
términos generales, van desde el inicio de la construcción, en 2009, a las primeras exportaciones del producto, en 2012.
"A nosotros no nos interesa echarlos del puerto, sino que obtengan la aprobación en el lugar de origen y las
habilitaciones para el traslado de la mercadería. El Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS) nos dice que
el proceso de manipulación de potasio, de carga y descarga que se va a hacer en el puerto de Bahía Blanca, es
ambientalmente limpio. Con ese dictamen es que nosotros decidimos otorgar la concesión", comentó Otharán.
El puerto puede ejecutar las cláusulas de rescisión del contrato cuando detectare incumplimientos, como sería el no
inicio de las obras.
"Nosotros no perdimos el terreno. En ese lugar, habrá una inversión de Río Tinto u otra, si es que la minera no
puede completar sus autorizaciones. Nosotros cerramos un anillo de un proyecto que tiene otros dos. Pudo haberse
cerrado la mina o el ferrocarril, pero el que mejor hizo las cosas fue el puerto", aseguró Otharán.
El CGPBB también exigió a Río Tinto que cumpla con las normas ISO 9.000 y 14.000, después de un año de acreditado el
inicio de las operaciones.
Causales de rescisión del contrato
Según consta en el contrato, la concesión se extinguirá en las formas que se establecen a continuación: por
sentencia judicial firme, por vencimiento del plazo, por renuncia o caducidad del contrato, por concurso preventivo,
por quiebra, por inejecución de las inversiones.
"En caso que, sin configurarse supuesto de abandono por causas no justificadas y exclusivamente imputables a la
concesionaria, esta no llevare a cabo las obras descriptas, excediéndose en seis meses en el plazo estimado para
realizarlas, sin intención evidente de ejecutarlas o de reiniciarlas, el CGPBB podrá intimar fehacientemente la
regularización del plazo, otorgando un tiempo adicional de tres meses.
"Si transcurrido ese período (seis meses más tres) la concesionaria no reinicia las obras o demuestra que las causas
no le son directamente imputables, el concedente podrá disponer la caducidad del contrato", se expresa en el acuerdo.
Pago por canon
En contraprestación por las concesiones, autorizaciones y derechos, Río Tinto pagará al CGPBB un canon mensual, por
cada hectárea de las 60 concesionadas.
Esa mensualidad se fijó en 400 dólares, a partir de la fecha de celebración del contrato y hasta el 31 de enero de
2011. A partir del segundo mes de ese año, pasará a pagar 1.400 dólares.
El monto se incrementará en razón de 100 dólares por año, hasta alcanzar la suma de 1.800 dólares, en 2015.
Las demás industrias radicadas en el sector portuario abonan entre 1.800 y 2.000 dólares por hectárea al mes, según
indicó Otharán.
Acerca de Río Tinto
Río Tinto es un destacado grupo internacional de minería con sede en el Reino Unido, que combina Río Tinto Plc., una
compañía que cotiza en Londres y Nueva York, y Río Tinto Limited, que cotiza en la Bolsa de Valores de Australia.
Los negocios de Río Tinto se basan en encontrar, explotar y procesar los recursos minerales. Los productos más
destacados son el aluminio, el cobre, los diamantes, la energía (carbón y uranio), el oro, los minerales industriales
(bórax, dióxido de titanio, sal, talco) y el mineral de hierro.
Sus actividades se expanden por todo el mundo, pero cuenta con una importante representación en Australia y América
del Norte con negocios destacados en Sudamérica, Asia, Europa y el sur de Africa.
Su principal competidora a nivel global es la BHP Billiton Ltd/Plc.
Detalles
Las camiones de transporte de Río Tinto aún no están autorizados para circular en cualquier tipo de ruta. La empresa
espera la autorización y la aprobación técnica de las unidades de la Dirección Nacional de Vialidad, la Comisión
Nacional de Transporte y la provincia del Neuquén. Es decir que a Río Tinto no sólo le falta cerrar el eslabón del
yacimiento, sino, también, del transporte.
La minera mantiene negociaciones con Ferrosur, la empresa que va a transportar el potasio por trenes desde la
estación de transferencia, en la provincia del Neuquén, hasta el puerto de Bahía Blanca. Una de las condiciones es que,
según Río Tinto, el potasio necesita de vagones cerrados herméticamente. Actualmente, se discute entre las partes
cuáles son las obras que estarán a cargo de una u otra empresas. Si Río Tinto compra vagones y arregla la trocha,
pretende que se le baje el precio del transporte.
El mayor controlador de las actividades programadas por Río Tinto en Mendoza es el Comité Interjurisdiccional del
Río Colorado (Coirco), integrado por Mendoza, La Pampa, Río Negro, Neuquén y Buenos Aires, que quiere evitar que los
residuos de la actividad extractiva lleguen a la cuenca del río Colorado.
Intercambio de tierras
En julio último, Río Tinto donó 11.660 hectáreas a una familia de crianceros de ganado menor del departamento
mendocino de Malargüe, para poder explotar el yacimiento de potasio.
La compañía adoptó esa medida, que fue aceptada por el grupo cosanguíneo compuesto por ocho personas, para
solucionar uno de los conflictos previos para ser autorizada al inicio de los trabajos de explotación.
La minera donó a la familia Cáceres 11.600 hectáreas, donde serán relocalizados los criadores de chivos, ovejas y
ganado menor.
Kevin Fox, gerente general de Potasio Río Colorado, dijo al diario "Uno"
, de Malargüe, que ese acontecimiento era resultado de un largo y cuidadoso proceso de consultas con la familia, para
poder entender sus necesidades y buscar un lugar donde puedan desarrollar su vida cotidiana y sus actividades
normalmente.
Según estadísticas de asociaciones de Mendoza, el yacimiento de potasio fue explorado varios años atrás por una
minera provincial (TEA), que, en 1980, vendió sus derechos a la internacional, la cual terminó de prospectar las
potencialidades del potasio en la zona cercana al río Colorado.
Técnicos mineros mendocinos indicaron que el sistema de extracción del potasio es muy parecido al de extracción de
agua a 1.000 metros de profundidad, con el agregado que contiene cloruro de potasio y cloruro de sodio (sal común), se
bombea y se separan los cloruros en la superficie.
Las reservas del yacimiento de potasio se agotarían en unos 40 años y entidades ambientalistas civiles objetaron el
uso intensivo del agua del río, la posibilidad de su contaminación y reclamaron por las salinas que formaría la sal
común desechada, luego de separada del potasio.
La empresa confirmó que no tendría inconvenientes en relocalizar esa pileta a unos 18 kilómetros del río.
Douglas Javier León/"La Nueva Provincia"