Luis Oscar González López (40), presunto barrabrava de Boca Juniors, fue condenado a cumplir cuatro años de prisión
por homicidio culposo agravado y lesiones graves culposas, al hallarlo el juez en lo Correccional Nº 1, doctor José
Luis Ares, culpable de un trágico choque en el que murió una mujer y sufrió graves heridas su hijo, en la zona de
Grünbein.
El procesado, nativo de Montevideo, Uruguay, aunque domiciliado en la ciudad de Buenos Aires, fue inhabilitado
además para conducir vehículos automotores durante ocho años.
El fallo del doctor Ares se dictó en la causa iniciada por el siniestro registrado el 30 de marzo de 2008, en la
ruta 252, que baja desde Espora hacia Grünbein, frente a los silos subterráneos.
En ese lugar, un Ford Escort rojo, patente BQB 553, conducido por Mónica Christiansen (56) --oriunda de Las
Grutas--, quien era acompañaba por su marido Luis Alberto Requelme y su hijo Juan, fue embestido violentamente por una
camioneta Toyota Hilux, dominio FRZ 937, guiada por González López.
En este último rodado también viajaban tres sujetos que, luego del choque, bajaron rápidamente y subieron a una
combi blanca, en la que se alejaron.
A raíz del impacto, Christiansen murió cuando era asistida en el Hospital Penna, mientras que su hijo, de 12 años,
padeció heridas en la cara y su marido salió ileso.
En el lugar del hecho la policía encontró dos pistolas, una de ellas 9mm, que había sido robada en Tandil; 18
proyectiles y dos latas de cerveza, elementos que eran transportados en la camioneta Toyota.
Durante el debate, el fiscal Eduardo Zaratiegui acusó al presunto barrabrava xeneize de homicidio culposo agravado,
lesiones graves culposas y encubrimiento, reclamando la imposición de seis años de prisión.
El abogado de González López, Leonardo Gómez Talamoni, admitió la responsabilidad penal del sujeto en el mortal
accidente, pero pidió su absolución en cuanto al encubrimiento.
Autor responsable
Al analizar el caso, el doctor Ares consideró probadas la existencia del cuerpo del delito y la autoría responsable"
del imputado en el luctuoso choque.
Del acta de procedimiento --dijo-- "se desprende que quien conducía la camioneta Toyota fue el procesado, lo que
resultó admitido por éste en su declaración en la investigación penal preparatoria".
"El automóvil presentaba los mayores daños en su lateral izquierdo y los de la camioneta en el lado
frontal-izquierdo.
Dado que los vehículos circulaban en sentido contrario, debo adelantar a esta altura --en función de la prueba
analizada-- que el imputado invadió el carril de circulación del rodado de las víctimas", continuó.
El perito policial en Accidentología, Fernández Allende, declaró que el conductor de la pick up, por razones
desconocidas, invadió el carril contrario, "acción esta sorpresiva para la víctima, que no le permitió efectuar ninguna
maniobra de evasión efectiva para evitar la colisión".
"La diferencia de masas como de velocidades fue importante. La camioneta circulaba desde una larga pendiente
descendiendo y el automóvil recién había atravesado un cruce férreo en muy malas condiciones, que obliga a circular a
muy baja velocidad", agregó el perito, quien resaltó que la camioneta circulaba a gran velocidad, circunstancia que
probó mediante los daños producidos en uno y otro rodados.
Para el juez Ares, "la naturaleza de la imprudencia está dada por la infracción al deber objetivo de cuidado que
constituye el elemento normativo y núcleo del tipo culposo".
"Existe imprudencia cuando se realiza una acción de la cual el agente debió abstenerse por ser en sí misma peligrosa
y capaz de ocasionar daños o se omita la diligencia que exige la naturaleza de la acción emprendida de manera
arriesgada o temeraria. Y ese comportamiento debe compararse con uno ideal que es el que hubiera realizado un hombre
prudente, diligente, previsor, razonable y cuidadoso", señaló Ares, para justificar la condena.
Dramático relato
En el fallo también se dejó constancia del conmovedor relato de Luis Alberto Requelme, marido de la víctima mortal y
padre del niño, quienes el día del hecho regresaban desde Mar del Plata.
"Todos íbamos con el cinturón de seguridad colocado; vi una masa negra que se aproximaba en forma violenta, el
parabrisas amagó caerse y lo sostuve", describió al referirse al momento del impacto.
Agregó que "mi mujer estaba como caída, mi hijo de costado con una herida en el parietal izquierdo, y yo no vi ni
sentí que estaba herido".
"Mi hijo me preguntaba qué había pasado; se aproximaba gente, pedí ayuda y me dijeron que ya llegaba la policía. Vi
una Hilux oscura y a un hombre adentro pateando el parabrisas. Alcé a mi hijo y lo senté. El impacto fue en el lateral
izquierdo del Escort", declaró Requelme.
Señaló que el coche de la familia "circulaba a lo sumo a 40 kilómetros por hora" y que la Toyota "debió venir a muy
alta velocidad; la vi cuando venía perpendicular, y por cómo apareció, supuse que venía por una calle lateral".
El acusado no declaró en el debate
Luis González López, quien no declaró durante el debate, sí lo hizo ante el fiscal de primera instancia, ocasión en
la que admitió que conducía la Toyota Hilux de su padre y que "entrando a Bahía Blanca --donde Boca Juniors jugaba con
Olimpo-- me perdí y una persona me indicó cómo hacer para llegar al centro".
"A los cinco minutos colisioné contra un auto, desconociendo si me explotó una cubierta o bien pisé la banquina",
señaló.
"Comencé a dar vueltas tipo 'trompo', se abrieron los airbags y volqué, quedando apoyada la camioneta sobre el
suelo, no recuerdo si del lateral del lado del conductor o del acompañante", continuó.
Agregó que "el Escort contra el cual colisioné venía en dirección opuesta a la mía. No sé si se cruzó de carril o
bien me crucé yo" y que "todo pasó en un segundo".
Negó haber bebido alcohol, pese al resultado positivo del dosaje que se le realizó.
"Sí lo hicieron mis tres acompañantes, que en Azul habían comprado cinco latas de cerveza y dos botellas de cerveza,
pero yo no ingerí ni cerveza ni ninguna bebida alcohólica", afirmó.
Siguió relatando que después del choque "empezó a detenerse gente y yo ayudé a dar vuelta la camioneta, o sea
apoyarla sobre sus cuatro ruedas, y también corté la batería porque salía mucho humo. Luego llegó la policía y me
llevaron a la comisaría".