Un estudio de Confederaciones Rurales Argentinas asegura que para los ganaderos de cría "pueden ser demoledores" los
efectos de la resolución oficial 42/2009 que, desde el primer día del corriente mes, estableció en 280 kilos por cabeza
el nuevo peso mínimo de faena.
CRA advierte acerca de la "situación de quebranto económico" por la que atraviesan aquellos productores, a la cual
se agregan las consecuencias del clima adverso de los últimos años y la entrada en el invierno.
"Entre los efectos más perversos --indica--, se puede considerar la caída en el precio del ternero (ya deprimido),
debido a que los que demandan los terneros --invernadores y feed lots
-- trasladarán el costo adicional de tener que llevar el peso de la hacienda a por lo menos 280 kg. vivo para no ser
multados".
Seguidamente, el estudio consigna el impacto que tendría la implementación del nuevo peso de faena sobre los
productores de hacienda de cría.
Señala que los productores de cría se desprenden de sus terneros a los 160 kg en condiciones normales y en
situaciones de sequía se desprenderían antes; los feed lots
los compran y les agregan entre 90 y 100 kilos para luego enviarlos a faena.
Al productor, cuanto más chico, más difícil se le hace mantener el ternero en su campo, ya que tiene menos
alternativas para alimentarlo hasta el peso.
El costo adicional que deben asumir los otros eslabones de la cadena se traduce en mayores costos de alimentación
que serán trasladados, por lo tanto, al productor de cría. Este efecto es el mismo que se produciría si, en vez de
aumentar la cantidad de kilos, aumentara el precio del alimento balanceado. En el caso del feed lot
, al existir precios regulados, la variable de ajuste es el criador.
Más adelante, CRA presenta un ejercicio práctico para evaluar cómo impactaría en el precio que recibe el criador el
aumento en el peso mínimo de faena.
Se tomó en cuenta que en el caso de aumentar el peso mínimo a 280 kg, ese peso adicional de 20 kgs será un costo
extra que se descontará del precio que recibe el criador. El descuento alcanzaría el 24% sobre el precio actual.
Luego advierte que los productores ganaderos, en particular los de cría, están sujetos a: pérdidas económicas a raíz
de los magros precios recibidos por su producción; condiciones climáticas adversas, manifestadas a través de una feroz
sequía, en muchas regiones desde hace más de dos años.
Agrega que a raíz del efecto negativo del clima, se han perdido extensas superficies con pasturas y muchos verdeos
de invierno no han podido ser sembrados. "Nos encontramos al ingreso del invierno, época donde se reduce sensiblemente
la oferta forrajera".
Señala luego que el incremento del peso mínimo de faena a 280 kilos profundiza el cuadro adverso descripto, al
incluir un costo adicional de alimentación del ternero; trasladarse este costo a los productores de la cría a través de
un menor precio y reducir la aplicación de tecnología en la cría como el destete precoz, obteniendo menor tasa de
procreo y menor receptividad en los campos de cría.
Por lo tanto, CRA estima necesario "considerar la situación por la que atraviesan miles de pequeños y medianos
productores ganaderos" y propone suspender la resolución que lleva el peso mínimo de faena a los 280 kilos.
A Giorgi.
La Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias envió una nota a la ministra de la Producción, Débora Giorgi, por
la cual solicita la suspensión por un año de la aplicación del peso mínimo de faena.
Recuerda que una nota enviada el 2 de junio no ha tenido respuesta y señala que esta medida no tendría costo fiscal
para la Nación, las provincias y los municipios.
"Sí es muy importante --dice-- para atemperar la situación financiera y económica de los productores de cría, que
pone en duda la viabilidad futura de la ganadería y de miles de familias y de pueblos del interior del país".
"Esta medida sigue perjudicando al primer eslabón de la cadena, el criador, dado que tiene que mantener el ternero
en el campo hasta alcanzar el peso establecido, generándole más gastos en alimentación. Ello, a diferencia de la
situación anterior, que le permitía destetar las crías de sus madres varios meses antes (técnica de destete precoz) y,
de este modo, liberar a las vacas para recuperar estado corporal e ingresar al próximo servicio en mejores condiciones.
Así entonces, se obtenían mayores índices de procreo, mayor carga por ha. y mejor administración del forraje, entre
otros beneficios", afirma la entidad.
Asimismo, destaca que la medida dispuesta por el gobierno "no ha dado los resultados esperados y, por el contrario,
en la actualidad el peso promedio de faena se encuentra muy por debajo del peso promedio de 217 kilos gancho de los
últimos diez años".