Racing Club se despidió del torneo Clausura venciendo 2 a 1 a Newell's para el delirio de su gente, que masivamente
fue a la cancha para festejar que el equipo de Ricardo Caruso Lombardi se salvó de todo.
Alexis Machuca puso en ventaja a Newell's, apenas comenzado el partido, pero Matías Martínez y Adrián Lucero, con
dos cabezazos, dieron vuelta la historia para los de Avellaneda.
El partido se jugó en el estadio Presidente Perón, en Avellaneda, con una multitud de hinchas de Racing, quienes
también tuvieron tiempo para despedir a los transferidos Franco Zuculini y José Shaffer.
El tempranero gol de Newell's, convertido por el debutante Alexis Machuca (19 años) a los 2 minutos de juego, luego
de un tiro libre de Mauricio Sperduttti, fue un toque de atención para Racing, que de allí en más presionó a su
adversario con mucha actitud.
A partir del gran despliegue de Matías Martínez, con Claudio Yacob recuperando la pelota en la mitad de la cancha y
con la movilidad de Pablo Lugüercio y Pablo Caballero, el equipo que dirige Ricardo Caruso Lombardi se le fue encima al
rojinegro y el empate no tardó en llegar.
En efecto, a los 21, Martínez conectó con un frentazo un centro de Franco Sosa y puso el tanteador 1-1.
Con el partido igualado, la "Academia" fue por más y antes del descanso tuvo un par de situaciones como para
desnivelar. El arquero Germán Caffa cortó un centro de Sosa y poco después rechazó un remate de Yacob.
En el segundo tiempo rápidamente Racing liquidó la historia, luego de que Lucero se jugara "la cabeza" para mandar
la pelota al fondo de la red de palomita, aprovechando un rebote que dio el arquero luego de un frentazo de Pablo
Caballero.
Los chicos de Newell's sintieron el golpe y prácticamente no pudieron reaccionar, por eso el segundo tiempo careció
de emoción.
Para colmo, Caruso dejó su marca otra vez, mandando a la cancha a Gabriel Mercado, un zaguero que puede ser lateral,
por un centrodelantero como Caballero. Ni con Racing salvado de todo el técnico cambió su libreto para sumar puntos.
Los minutos finales sirvieron para que la gente de Racing festejara, sin importarle la gripe, el frío y todas las
enfermedades que puedan estar dando vuelta por el aire, porque su enfermedad pasa por los colores celeste y blanco y
para eso gritaron bien fuerte que no tienen cura.