SOLEDAD LLOBET
Especial para "La Nueva Provincia"
Lorena no tiene más de 30 años. Su miedo es viajar en colectivo.
Un día quiso subirse a un micro y se paralizó justo en la puerta, antes de subir el primer escalón. A partir de ese
momento no pudo viajar más.
"A mi mamá le pasó lo mismo. Pienso que el miedo puede tener que ver con lo genético", dijo.
"Pero me contaron, también, que de bebé sufrí un accidente cuando viajaba en colectivo. Eso seguro que me marcó para
siempre".
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Es hora de hacer actividades en grupo. Estela, de unos 60 años, permanece aferrada a su compañera, sólo un paso más
atrás.
Con los pies inquietos y la vista clavada en el piso se anima a decir algo, con voz temblorosa.
"Discúlpenme, pero no voy a poder hacer el sketch con ustedes. Háganlo sin mí, yo me quedo lejos. No voy a poder
hacer nada con tanta gente a mi alrededor", dijo Estela, bajo los efectos de su fobia social.
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Julian ronda los 40 años. Con su carisma natural trata, por todos los medios, de ganarse la simpatía de sus
compañeras.
Dice que busca novia de entre 25 y 35 años pero, al rato, asegura que las mujeres son como una montaña rusa. "No hay
nadie que las pueda seguir".
El sufrió ataques de pánico y admite que, a veces, el pensar que puede volver a vivir otra vez esa sensación lo
atormenta. Pero en el fondo sabe que de eso no se muere nadie.
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Sergio comparte con Marta la angustia de no poder aún superar la muerte de sus hijos. No se conocen, pero los une
ese particular temor hacia un futuro incierto.
"Perdí a mi hijo, a un hermano y a mi padre en poco tiempo. Hoy es mi cumpleaños y elegí pasarlo acá, con todos
ustedes. Les agradezco por todo lo que me dieron", dijo.
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Analía fue testigo de un robo. Un día entró en un negocio y vio a los ladrones armados amenazando a los clientes y
comerciantes.
Pasado el mal momento, relató sin problemas lo sucedido a sus familiares y amigos.
"Lo conté como si no me hubiese afectado en nada. Pero a los días empecé a sentirme mal y ya no podía ni salir a la
calle. Pensaba todo el tiempo que alguien me quería asaltar", recordó.
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Prueba de fuego.
A pesar de que tiempo atrás estos bahienses, como tantos otros, no concebían la idea de salir de sus casas, viajar
en micro o compartir un espacio con mucha gente, el pasado fin de semana muchos de ellos pudieron superarse mediante
una intensa prueba de fuego.
El sábado por la mañana tres colectivos partieron desde la puerta del palacio municipal rumbo a Sierra de la Ventana.
¿Los pasajeros? Poco más de cien fóbicos, algunos curados y otros aún en tratamiento, en compañía del médico
psiquiatra Enrique Guillermo Suárez.
Llegado el mediodía, los colectivos se estacionaron frente al Ecoparque Kooch, sobre el Camino de las Carretas. De
allí no se moverían hasta pasadas las nueve de la noche.
Exhibir el interior.
Sobre una madera todos los "fobis" habían identificado sus miedos. Les dieron nombre y, al dorso, se expresaron
creativamente con dibujos y pinturas. También, escribieron su más fuerte deseo en un papel.
Al entrar en la cabaña principal del predio todos eligieron exhibir sus obras mientras que los grupos ya estaban
conformados según el color que llevaban en cada una de sus identificaciones.
Azules, naranjas, lilas y verdes, pusieron en juego valores como solidaridad de grupo, tolerancia y una cuota de
talento para realizar sus sketchs.
Liberarse, el objetivo.
Después de las presentaciones todos leyeron los miedos de sus compañeros, exhibidos en las mismas paredes donde
antes se mostraban las pequeñas obras de arte.
Luego tomaron uno al azar y se dirigieron al exterior, para disponerse en un círculo, frente a una gran fogata.
Miedo tras miedo, todo se fue quemando al calor del fuego, provocando en el grupo la esperanza de liberarse
finalmente de su más profundo temor.
Sentados en el pasto, con los ojos cerrados, escucharon un relato sobre el reencuentro de una persona con su niño
interior.
Ante el anuncio de esa voz y con los ojos llenos de lágrimas, la gran mayoría alzó su mirada al cielo, donde un
manojo de globos inflados con gas se llevaron consigo todos los deseos, hasta perderse en las alturas.
Sólo quedaba abrazarse y desear desde lo más profundo la felicidad, la liberación de todos los temores y que todos
los deseos se conviertan en realidad.
Tener miedo.
Pero ¿cuáles eran esos miedos de los que hablaron los participantes? ¿A qué le temieron todas esas personas y que
los hizo perder el control de sí mismas?
En general, a la muerte y a la enfermedad. Miedos que todos sienten en algún momento de la vida.
También hubo quienes mencionaron la soledad, los prejuicios, el hecho de pasar el ridículo o no ser aceptado. Miedos
que tienen que ver con la tolerancia hacia uno mismo y el entorno.
Los relatos también incluyeron el temor a permanecer en espacios abiertos, a viajar en avión, a los sapos y a las
escaleras mecánicas. Miedos que para algunos pueden ínfimos y, para otros, significar un mundo de inseguridades.
Cada uno de estos miedos pudo confluir en la deformación de la persona que lo sufrió hasta convertirla en un ser
fóbico, esclavizado por los temores y en constante sensación de alerta.
Sin embargo, un tratamiento a tiempo pudo cambiar sus perspectivas de vida, no liberándolos, pero sí haciéndolos
tomar consciencia de sus temores y motivando la necesidad de cambiar y superarse.
El Fobi.
Doctor Su --como llaman sus pacientes al médico psiquiatra Enrique Guillermo Suárez--, es fundador del Grupo de
Autoayuda "El Fobi" (2000), con sede en nuestra ciudad, Punta Alta, Tornsquist, San Martín de los Andes, General Conesa
y Coronel Pringles.
Tiene a su cargo charlas informativas vinculadas con los miedos y las técnicas recomendadas para vencerlos,
destinadas a personas que sufren pánico, fobias, miedos y ansiedad.
Pero Dr. Su es más que un médico psiquiatra dedicado. Es el alma del grupo y un verdadero liberador para quienes,
faltos de información, piensan que ya no tienen nada por perder.
A su lado, "Eddy" cumple la tarea de "hada madrina". Al menos así lo afirman decenas de "fobis" que con ella,
comparten experiencias, encuentros y un pasado común.
Autoayuda.
El grupo de autoayuda para quienes afrontan trastornos de pánico, fobias, miedos y ansiedad se reúne los jueves, a las
19, en el salón Islas Malvinas de Alsina 89, con entrada libre y gratuita. Informes en el teléfono 452-2803.
En www.vivirsinmiedofobi.com hay más datos y hasta ayuda en línea a través de un chat.