GINEBRA, Suiza (Reuters y EFE) -- El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida puede ser más grande este año
que en el 2007, según informó ayer la Organización Meteorológica Mundial.
La capa de ozono protege a la Tierra de los dañinos rayos ultravioletas que causan cáncer de piel. El agujero que
se sitúa sobre la Antártida es normalmente del tamaño de América del Norte pero su tamaño último depende de las
condiciones climáticas.
"A medida que el sol vuelve a la Antártida después de la noche polar, se espera que el repliegue del ozono se
acelere", dijo la organización meteorológica en su último boletín sobre el gas.
Las observaciones por satélite y otras mediciones "podrían indicar que en el 2008 el agujero de la capa de ozono
será menor que en el 2006 pero mayor que en el 2007", dijo la organización, agregando que el repliegue del ozono
comenzó "un poco más tarde que el año pasado"
Aunque decrece el uso de clorofluocarbonos (CFC) --gases que propician el agujero de la capa de ozono--, en la
atmósfera permanecen grandes cantidades de cloro y de bromo, causando brechas recurrentes en la capa protectora.
"Es todavía muy pronto para dar una declaración definitiva sobre el desarrollo del agujero del ozono este año y el
grado de pérdida del ozono que se producirá", agregó la institución.
Geir Braathen, experto de la organización OMM, señaló en una rueda de prensa que la aparición del agujero en la capa
de ozono es un fenómeno que ocurre cada año entre agosto y diciembre.
El especialista señaló que el agujero continuará existiendo durante varias décadas, debido a la concentración de
gases en la atmósfera, pero aclaró que debería ir reduciéndose progresivamente tras la adopción del protocolo de
Montreal en 1987.
La cantidad de gases que tienen un efecto destructor en la capa de ozono tocó techo en el 2000, y desde entonces
esas sustancias se reducen lentamente a un promedio del 1 por ciento anual.
La amplitud del agujero depende cada año de las temperaturas en la estratósfera.
El tope.
Hace dos años el agujero sobre la Antártida alcanzó un récord debido a un invierno especialmente frío y se extendió
sobre una superficie de 29,5 millones de kilómetros cuadrados, con una pérdida de ozono evaluada en 40 millones de
toneladas.
En 2007, en cambio, las temperaturas templadas en la estratosfera redujeron el agujero de la capa de ozono hasta ser
uno de los más pequeños de la última década, aunque ya la OMM advirtió de que eso no significaba una recuperación.