Tal como había sucedido horas antes en el quiosco ubicado en Alsina y Dorrego, quedó rápidamente frustrada la
violenta acción de tres asaltantes que irrumpieron anteanoche en un minimercado del barrio Noroeste, donde hirieron a
no menos de cuatro de las víctimas y provocaron destrozos.
Las capturas, luego de una fuerte resistencia, se concretaron en la vivienda de Moreno 1629 (sería de un familiar de
un sospechoso) donde los acusados buscaron refugio en medio de la fuga.
De todas maneras, a uno de ellos, Marcelo Eduardo Olate, de 32 años y domiciliado en la casa 40 del barrio
Cooperación II, se lo dejó en libertad (no trascendieron los motivos) sobre las 16 de la víspera, desde la sede de la
fiscalía de Estomba al 400, donde fue indagado por el fiscal Guillermo Petersen.
En cambio, a los otros dos, Lautaro Ezequiel Merloz (19), quien vive en Jujuy 166 y Adrián Ignacio Escobar (18), de
Doctor Cafasso 311, la justicia de Garantías les convirtió en detención la aprehensión y quedaron alojados en la
subcomisaría de Villa Rosas y en la comisaría Cuarta, respectivamente.
Ambos están, en principio, imputados del atraco a la despensa denominada El Pirata, con asiento en Jujuy 381.
Lo preocupante del caso es que, según reconoció ayer el comerciante afectado, Ricardo Daniel Barrientos (27) --uno
de los lesionados--, es que los atracadores son "conocidos del barrio" e incluso uno de ellos, siendo menor, ya le
había robado.
El delito se perpetró alrededor de las 21 del jueves, cuando además de Barrientos, sus empleadas y un carnicero,
había varios clientes, entre ellos algunos jóvenes y hasta un niño de 3 años que estaba con su madre.
"No les importó nada. Esta vez fue de malditos, porque entraron rompiendo todo, destrozaron una cigarrera y le
pegaron a la gente que nada que ver; había nenas y un chico. Estuvieron mal, porque se la ligaron todos", explicó
Barrientos, en diálogo con "La Nueva Provincia".
El comerciante recibió entre dos y tres golpes con la culata de un arma en la cabeza, lo que le significó que le
colocaran tres puntos de sutura.
"Me pegaron a mi y al carnicero. A un viejito que había le rajaron la cabeza y también a otro chico, que después me
lo encontré en el hospital. Además, zamarrearon a las chicas, todo sin ninguna necesidad", opinó.
No descartó el vocero que los asaltantes estuvieran drogados o alcoholizados, porque "si entraron de esa manera...",
y también confesó que, en ese marco, "todo se torna peligroso", debido a que había mucha gente en el salón y no se sabe
cuáles pueden ser las reacciones, aunque no existió resistencia.
Barrientos admitió que todos son "conocidos".
"Entraron dos y el otro quedó en la puerta. Uno estaba con casco, pero lo conocés igual, del barrio. Otro vino hace
dos años, a robarme, pero era menor y por eso zafó", dijo.
Al abordar la cuestión legal, estimó que el mismo joven podría recuperar nuevamente la libertad, porque, "como son
las leyes, supuestamente es la primera c... que se manda de mayor y así podría salir".
"Vamos a ver el fiscal qué papel adopta y también el juez. A ver cómo sigue la otra pata de la mesa. A ver si esta
gente se cura, cosa que no creo", señaló Barrientos, quien admitió que ayer aún sentía dolor de cabeza por los golpes.
"Perdí la cuenta".
Sobre la cantidad de delitos sufridos, el informante fue tajante: "ya no cuento más; perdí la cuenta" y reconoció
que "te cuesta bastante" seguir adelante, aunque "no te queda otra".
Para el esclarecimiento del delito de la antevíspera, destacó el compromiso de los vecinos, que observaron la fuga
de los sujetos y avisaron al servicio de emergencias.
"Ellos se portaron muy bien y la policía actuó rapidísimo, porque yo llamé al 911, pero los vecinos ya habían
llamado y estaban acá cuando yo me estaba comunicando", comentó.
Para llegar a los supuestos malhechores, que se movilizaban en una moto Honda Biz, de 110cc y color gris, patente
DNF 799, que luego fue secuestrada, habría sido clave el aporte de un testigo, que los vio ingresar en la finca de la
calle Moreno al 1600.
"Se produjo una persecución en el interior de la vivienda y una lucha con el personal", hasta que finalmente se los
redujo, explicó el comisario Flavio Fatutta, jefe de la comisaría Quinta.
En el lugar se secuestraron el dinero sustraído en el comercio, un casco, un par de anteojos negros, un hierro
similar a un arma casera, un teléfono celular y documentación perteneciente a María Verónica Araujo (33), una de las
damnificadas.
Habría baleado a un camionero
Se sospecha que Adrián Escobar podría ser uno de los sujetos que, horas antes del violento asalto en el barrio
Noroeste, protagonizó otro hecho delictivo grave, al balear en un brazo a un camionero.
Ese incidente tuvo lugar en Zelarrayán al 3000, esquina Rigamonti, donde, al parecer, se registró un incidente de
tránsito entre el transportista, Carlos Alberto Salcedo y dos motociclistas (entre ellos estaría el acusado).
Ambas partes habrían discutido de manera acalorada, hasta que el transportista recibió amenazas y reanudó la marcha.
Escobar, como acompañante del conductor de la moto (sería la que se secuestró en jurisdicción de la seccional
Quinta), sería quien extrajo un arma y disparó contra el camión, impactando uno de los tiros en un brazo de Salcedo,
quien fue hospitalizado ayer a las 19.20.