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OTRAS VOCES
Intelectuales K: Heredarán la tormenta

MIGUEL DE LORENZO


     "Tomadme y echadme a la mar, porque yo sé que, por mi causa, esta gran tormenta ha venido sobre vosotros".
Jonás 1.12

***

     Con el fondo de la biblioteca Nacional, se informó sobre la creación de un ámbito cultural denominado "carta abierta", dedicado a la divulgación del pensamiento K. La convocatoria, de acuerdo con lo ordenado por el ex presidente, reunió a los impresentables de siempre y a algunos desconocidos de ahora (en adelante, intelectuales K) que escucharon en silencio y tomaron nota de los aspectos doctrinarios fundamentales del kirchnerismo, en la voz del autor.

     Para nuestra extrañeza, que descreía y negaba que alguna novedad K fuese todavía capaz de asombrarnos, han aparecido tales raros especímenes que serían algo así como doctorados en intelectualidad K.

     Estas pobres gentes asumen una tarea que tiene no pocos lazos con la acrimonia, pero lo hacen deliberadamente, como si su destino no les marcara otra cosa sino alinearse con las razones más desastradas, como si necesitaran agregar a sus curriculum abundantes en terrorismo estalinista, dirigidos por el pensamiento débil, la crisis del paradigma y la antimetafísica, amontonados por el macaneo y la chapucería, este toque final, este harapo del conocimiento llamado pensamiento K.

     Claro que ya imaginamos las objeciones. Pero hay una inmediata y no la menor: ¿es posible admitir que exista pensamiento en K? Grave cuestión que conduciría a otorgar esa posibilidad a los seres irracionales, con lo que estaríamos llevándonos por delante nada menos que el principio de no contradicción. Nuestra perplejidad queda planteada y esperamos de los intelectuales K una exégesis que nos lleve a la solución de este difícil enigma.

     Mientras el actual ex ejercitaba su monólogo en la biblioteca, veíamos a un Verbitsky escribiente afanoso, como para asimilar en plenitud y no olvidar nada de la riqueza conceptual que se derramaba generosa sobre los presentes y acaso, por qué no, para resaltar ante el jefe su pertenencia incondicional o, de lejos lo peor, para adularlo.

     Respecto a qué se dijo, debo declarar que hay varias líneas de análisis más o menos confluentes, divergentes, quizás hasta paralelas. Se trataría de un guevarismo, redistribuidor, neoperonista, capitalista, populista, marxista, cristiano, anticampo, progresista, retencionista, pingüinista. En fin, aunque no me atrevo a definirlo, dada la complejidad de enfoque del ideólogo, sería algo así como un combo multifuncional, lo que, visto a la luz de la semiótica deconstructiva, llamaríamos una chantada pedestre, precariedad para uso del grupo de los marginales de la política que han puesto al país patas para arriba, apenas una sombra fragmentada y ruinosa.

     Analizado desde el punto de vista académico, parecería tratarse de una rama científica distinta de la ya tan popularizada por los habladores Fernández, que nos han demostrado, al hartazgo, de qué manera, sólo en ellos, la diversidad del conocimiento alcanza cimas inabordables para los hombres comunes.

     Pero, contrariamente al estilo oral, lujosamente cultivado por los Fernández y de acuerdo con precisas instrucciones de su mentor ("¡¡esscriban máss!!"), los nuevos intelectuales dedicarían su mayor empeño a ese aspecto de la cultura K.
Esperamos, reverentes, el momento en que podamos acceder a los manuales, recensiones, ensayos y apologías con que, seguramente, tan ilustrados señores intentarán alumbrar el camino de nuestra mucha ignorancia.

     Hasta el momento, no disponemos de mayores precisiones sobre los lineamientos temáticos de las obras, aunque, habida cuenta de que su aparición coincide con el conflicto agropecuario, sospechamos que en los índices no faltarán capítulos que traten: "el caballo criollo, transversalidad y desestabilización " o "influencia de la represión militar sobre el ordeñe en la zona de Calafate" o "sobre la anticultura, CIA y trigo candeal" y aun el de tono campestre "¡Amalaya la soja que nos ha llenao de plata!" o, si no, "terrorismo de Estado y maíz transgénico, un enfoque crítico epistemológico ".

     Incluso, hay fuentes cercanas que insisten acerca de la creación de un diccionario del kirchnerista exquisito, voluminosa obra de difícil factura, con la que completarían la ópera omnia K.

     Vaya uno a saber por qué, al escucharlos, no podemos dejar de sentir esa curiosa sensación de decadencia intelectual y retorno hacia las cuevas, frustración acaso similar a la que quiso trasmitir Voltaire cuando, después de leer el escrito de Rousseau, alabando la vida natural, dijo: "A uno le dan ganas irresistibles de echarse a andar en cuatro patas".

     Más allá de que siempre tuvo algo penoso eso de oficiar de loro y repetir a la letra opiniones ajenas, en este caso se agregaría una variable de importancia, dado que lo repetido no pasa de un muestrario de indigencias, quedando ellos muy mal parados para defender, con cierta altivez, una gansada.

     A pesar de todo, esa flotilla de escribientes que ocupará la cabecera de un estilo agónico, no ha titubeado (a la vista de los cheques) en encaminarse con decisión hacia los ordenadores, para defender, aún, este último desenfreno, que bien parece el más chiflado de los delirios alucinados por K; pero ni siquiera teniendo en cuenta los dólares que recibirán, podrán salvarse de ese camino de una sola vía llamado ridículo y que, en general, va de la mano con cierto grado de imbecilidad.

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Miguel De Lorenzo es médico y está radicado en la Capital Federal.


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