La presidenta Cristina Fernández de Kirchner visitó ayer Entre Ríos sin que se concretara ninguna de las amenazas de
protestas que habían surgido desde los sectores rurales y opositores de la provincia.
En una jornada ventosa, fría, y con un tímido sol que asomaba por momentos, la primera mandataria encabezó el acto y
se retiró sin que surgieran inconvenientes.
Luego de la suspensión de la visita que hoy debía realizar a la ciudad de Gualeguaychú, el arribo de Cristina a sólo
60 kilómetros del principal foco de protestas, había generado múltiples rumores sobre posibles protestas, especialmente
desde el sector agropecuario.
Durante la mañana, los dirigentes ruralistas de Gualeguaychú aseguraron que no harían ninguna movilización, pero
reconocían también que los transportistas estaban inquietos y evaluaban algún reclamo, lo que finalmente tampoco
sucedió.
Para el acto en Villa Paranacito se montó una carpa gigantesca, en cuyo centro se colocó una valla, detrás de la
cual se ubicaron los simpatizantes.
Se supo que llegaron unos 20 colectivos con militantes de Campana, Zárate, Gualeguaychú, Colón, Concordia, Paraná,
Victoria y Ceibas.
En la carpa se montó un escenario con una mesa grande y varias sillas, para los funcionarios.
En distintos lugares de la carpa se ubicaron unas diez pantallas donde primeramente se mostró la historia de la obra
eléctrica inaugurada, y luego el discurso presidencial.
Gualeguaychú, la ciudad donde hoy la hubieran esperado protestas del campo, de la Asamblea Ciudadana Ambiental y de
los docentes que siguen de paro, estuvo presente en una importante bandera de apoyo, y el intendente Juan José Bahillo.
Algunos funcionarios municipales de Gualeguaychú se sacaron la foto que seguramente lucirán en el despacho.
Existían expectativas periodísticas y políticas respecto del desarrollo de la relación Cristina-Gualeguaychú, pero
la presidenta evitó el tema. A la hora de la siesta entrerriana, todo era calma.
La visita presidencial había pasado con la más absoluta tranquilidad en el delta, sin señales de malestar.
Algunos entrerrianos de renombre, como el presidente de la Federación Agraria, Alfredo de Angeli, o el tres veces
gobernador Jorge Busti, obviamente no asistieron al acto oficial. (DyN)