"Una alegría inesperada", definió Guillermo Martínez. "Fue emocionante encontrarme con amigos y compañeros de
distintas épocas de mi vida".
El escritor bahiense refería así al momento en que el Concejo Deliberante de Bahía Blanca le entregara un
reconocimiento ciudadano.
Sucedió semanas atrás y los días transcurridos devolvieron al homenajeado a su hogar en Buenos Aires y a la tarea
habitual de crear.
"Estoy trabajando sobre Los reinos de la posición horizontal. Con La muerte lenta de Luciana B.
--su más reciente y ya popular lanzamiento-- iba a cerrar esta serie de cuentos, pero derivó en novela y ahora estoy
escribiendo otro en su reemplazo", comentó el autor de --entre otros-- Crímenes imperceptibles
, historia que en 2007 filmara Alex de la Iglesia, con el nombre de Los crímenes de Oxford
y actuaciones de Elijah Wood y John Hurt.
-- Los homenajes, aunque resulte lamentable, suelen estar precedidos por la aprobación ajena. ¿Hubo en tu caso una
consideración previa desde los lectores locales?
-- No, quizás, en mis primeros libros. Pero a partir de Crímenes imperceptibles
la ciudad me leyó en forma masiva. Colegios secundarios de Bahía Blanca fueron, por ejemplo, de los primeros en
interesarse en Acerca de Roderer.
-- ¿Una excepción a las generalidades?
-- Habrá ayudado el hecho de que me fui de Bahía Blanca. No estoy seguro de lo que hubiera ocurrido en caso de que
me quedara. Lo más difícil es reconocer a quien vive en la ciudad y que, en definitiva, es el vecino de al lado.
-- En tal caso, ¿qué posibilidades habrías tenido de que te leyera Alex de la Iglesia?
-- Casi ninguna. El destino de los escritores del interior obedece a que existen muy pocos casilleros. Está "el"
escritor de Jujuy, que es Tizón; quizás haya "un" escritor en Córdoba... Es muy difícil publicar toda una obra en una
editorial grande si uno no vive en Buenos Aires.
En un plano diferente
-- ¿Implicó algún impulso para tus publicaciones el traslado de "Crímenes..." al cine internacional?
-- No estoy muy seguro de cuánto haya repercutido en el futuro de mis libros. Crímenes...
ya se había abierto camino en todo el mundo. La película llegó cuando la novela estaba traducida en 35 idiomas.
"Es cierto que vendió diez mil ejemplares más desde que apareció la película en España, pero allí ya había vendido
cerca de cien mil".
-- Entonces, no lo considerás importante...
-- El cine permitió que mi nombre fuese conocido por un círculo más amplio. Pero dentro del mundo literario y de los
lectores atentos los libros habían llegado por sí mismos. Ese es el mayor orgullo para un escritor.
"No es tan grande la aspiración de que un libro propio sea llevado al cine. Fui el primer sorprendido de que alguien
se hubiera interesado en llevar mi novela al cine".
Sobre tesis y planteos
-- Las adaptaciones literarias para la pantalla son una historia aparte. Sin embargo, declaraciones de Alex de la
Iglesia lo mostraron siempre respetuoso de tu mirada como autor.
-- A mí me gustó mucho la versión que hizo porque creo que las líneas generales de la trama se mantuvieron y el
espíritu de la novela también. El encontró la manera de dar su propia versión y de sentar sus propias tesis, pero
dentro de mis planteos.
"¡Ellos no tenían ninguna obligación contractual de considerar mi opinión! No obstante, me mostraron el guión
preliminar, escucharon lo que yo podía decirles y fue fantástico".
-- ¿Hubo muchas consultas?
-- Hablamos sobre algunas de las dificultades de la adaptación y de las escenas que no iban a poder ser llevadas al
cine; sobre algunos de los lugares que se mencionaban, hasta qué punto se podían considerar como locaciones y también
acerca de la simbología pitagórica. Pero todo el trabajo de guión fue enteramente de ellos.
-- ¿Te ha llegado, después de esta experiencia, alguna propuesta para guionar?
-- La muerte lenta de Luciana B.
va a ser llevada al cine por Aristarain. El rodaje comenzará en marzo, en Argentina, y el casting está integrado por
Darío Grandinetti, Celeste Cid y Juan Diego Botto. El proyecto está bastante avanzado.
"Luego tuve una oferta para hacer un guión para una serie en Italia, pero todavía no quiero intentar ese tipo de
trabajo. Tal vez asesore o dé alguna idea. No más".
El autor, la criatura y el espacio del azar
-- Si "a toda acción le corresponde una reacción de igual intensidad y sentido" a tu acción de escribir y de proponer
sumergirse en ese mundo imaginario se respondió siempre con signo positivo.
-- Y me sorprendió que mis libros hayan llegado a lectores de diferentes franjas, quizás, en cada momento, pero con
una repercusión invariablemente superior a la que esperaba.
-- ¿Un componente del azar?
-- Hay, tal vez, en el quehacer humano un espacio de desarrollo más amplio de lo que uno, escépticamente, supone.
-- Como se afirma en "Crímenes...", no todo es calculable y los resultados pueden ser variables.
-- ¡Por supuesto! Uno suele poner a andar criaturas a las que después resulta difícil seguirles los pasos. Ocurre
con los libros.
-- ¿Cómo abordás la creación, en base a una estructura preconcebida o siguiéndola según surge?
-- Tengo algunas ideas básicas, algunas imágenes, momentos de la trama, la idea de un final y sobre todo, la
paradoja, el nudo de la historia, ese momento de transición que hace que un texto se convierta en literario.
-- Nada que el lector pueda advertir...
-- Me gusta que en mis cuentos o novelas no pueda anticiparse del todo lo que va a ocurrir hasta llegar al final,
una línea de suspenso. Ese vuelco de la historia también lo tengo pensado antes de largarme a escribir. Luego aparecen
algunas posibilidades, detalles, personajes que uno no había considerado y que aparecen en el momento de escribir.
-- Entonces, le otorgás cierto margen a la aleatoriedad.
-- Al potencial que lleva en sí cada idea y que uno advierte en el momento de escribir.
-- Sasturain decía en un reportaje reciente que no hay que limitarse, sino desarrollar. Pero al final la historia debe
cerrar por completo y cada detalle tiene que haber tenido un sentido, una funcionalidad.
-- Sí y el oficio tiene un doble filo, porque a medida que se adquiere mayor destreza, todo detalle puede ser
expandido y se puede apostar a las disgresiones, pero se corre el riesgo de perderse cuando hay que encontrar el camino
de regreso para que la obra no se transforme en un texto amorfo, pedante, superfluo. Se necesita cierto balance, una
brújula.
-- ¿Influye tu formación académica en la manera de plantear el trabajo?
-- Quizás en el orden de la corrección, en la frialdad con que trato mis textos, como objetos factibles de ser
mejorados y reformulados. No creo en las ideas románticas de la inspiración.
"Hay analogías entre ambas disciplinas, pero en la literatura no existe nada de orden similar al de la exactitud de
una ecuación".
-- En trazos gruesos se te identifica como el matemático bahiense que estudió en Oxford y cuya novela fue filmada por un
director internacional. ¿Entrás en ese marco?
-- Soy un escritor que ha tenido una incursión en las matemáticas y que está elaborando lentamente su obra. En los
considerandos del reconocimiento del Concejo Deliberante bahiense se señaló, precisamente, que el hecho de haberme
dedicado durante muchos años a las matemáticas provocó que mi obra literaria fuese escrita en mis ratos libres.
"Sé que el conjunto de mis libros no es el que ya tengo editado. Son los primeros y tengo la esperanza de escribir
varios más para merecerme enteramente la distinción".
Los temas y las modas
-- ¿A qué atribuís el abrupto interés de los lectores por novelas que aluden a ciencias exactas mezcladas las leyendas y
las creencias religiosas?
-- La novela policial siempre tuvo un fuerte predicamento porque le da al lector la posibilidad de situarse frente
al texto con suspicacia. No se realiza esa lectura de identificación total, casi narcisista. En la novela policial ese
tipo de vínculo se quiebra casi por completo y desde el principio, cosa que resulta muy estimulante.
-- ¿Y el interés en el elemento místico?
-- Se asocia con la posibilidad de acceder a mundos desconocidos que se rigen por códigos diferentes a los actuales
pero que de algún modo persisten en este mundo contemporáneo prosaico, uniforme, obvio y tecnologizado.
"Pero Borges ya tenía cuentos que hablaban de sectas y de los primeros cristianos; Humberto Eco con
El nombre de la rosa llegó veinte años antes que Dan Brown con El código Da Vinci
. Libros sobre los cátaros, los primeros cristianos, reformulaciones de la Biblia han estado en la literatura siempre".
-- Es cierto, entonces, que ya todo está escrito.
-- Los libros están disponibles todo el tiempo y que cada tanto hay un fenómeno que alumbra a algunos, como si fuera
parte de una nueva moda.
María Inés Di Cicco/"La Nueva Provincia"