SIDNEY (Reuters) -- ¿No puede evitar echar una mirada a los mensajes de texto de su pareja? No está solo, ya que un
sondeo australiano muestra que uno de cada tres usuarios de celulares lo hacen. Y sus consecuencias pueden ser
dolorosas.
El sondeo en Internet, realizado por el proveedor de servicios de telecomunicaciones Virgin Mobile Australia,
muestra que las mujeres son más propensas que los hombres a mirar en secreto el teléfono de su pareja.
También mostró que el 73 por ciento ha hallado cosas que luego hubiera deseado no haber visto, y el 10 por ciento
terminó su relación por el fisgoneo de los SMS.
"En una sociedad en la que rara vez dejamos nuestros teléfonos celulares fuera de nuestra vista, es bastante
increíble pensar que para muchos de nosotros, en cuanto nos metemos en la ducha, alguien puede estar espiándonos", dijo
en un comunicado Amber Morris, de Virgin Mobile.
Poco más de 500 usuarios de teléfono móvil en Australia, de entre 18 y 29 años, fueron encuestados por una firma de
investigación de mercado en julio.
El sondeo determinó que un 60 por ciento espiaba los mensajes de texto cuando sus parejas estaban en la ducha,
mientras que algo más del 41 por ciento lo hacía cuando se encontraban en la misma habitación.
Casi el 45 por ciento dijo que había descubierto "mimoseos" o textos de contenido sexual.
"Con tantos modos de comunicación disponibles estos días, es difícil saber dónde está tu pareja o con quién está
conversando y cuándo", dijo Virgin Mobile, citando a la autora y experta en relaciones Samantha Brett.
"El flirteo es algo antiguo, pero el hecho de que pueda quedar plasmado en el teléfono convierte a una pareja
nerviosa en un espía paranoico", añadió.
Brett aconsejó a quienes miran los SMS de su pareja que pararan. "Si sospechan que su pareja está haciendo algo,
háblenlo con ella. Ver los mensajes de texto puede convertirse en un círculo vicioso y puede evitarse fácilmente",
añadió.
¿Envía sms hasta cuando conduce? Es hora de desconectarse
Sharon Sarmiento supo que era hora de desconectarse cuando se dio cuenta de que estaba escribiendo en su blog entre
sueños y escuchando mensajes de texto imaginarios.
Para Ariel Meadow Stallings, fueron las horas perdidas en la red lo que la dejaron sintiendo que había sufrido un
colapso por excesiva ingesta de alcohol.
Ambas mujeres son parte de un nuevo movimiento en el que los aficionados a la tecnología, adictos a internet,
digitadores de Blackberry y usuarios compulsivos de la mensajería instantánea están decidiendo recuperar el control de
sus vidas atreviéndose a desconectarse, aunque sea por un día.
"Creo que hay una parte de sentido común en nosotros que dice 'Espera un minuto. Esto ha ido demasiado lejos.
Estamos demasiado enchufados'", dijo Sarmiento, propietaria de un negocio virtual en Alabama y autora de un blog.
"Es como si nuestra mente estuviera yendo en un millón de direcciones diferentes a la vez. De modo que tomar un día
para estar completamente desconectado de la tecnología te fuerza a re-vincularte con el mundo real", afirmó.
Algunos lo denominan el "sábado sabático". Para otros es el "día de la desconexión".
Stallings, de 33 años, blogger y gerente de marketing a tiempo parcial de Microsoft Corp., oriundo de Seattle, tomó
la resolución de pasar "52 noches desconectado" este año.
"Me encanta la tecnología. Pero me di cuenta de que era un problema. Yo asocio ese tipo de pérdida de tiempo con los
desvanecimientos que se viven cuando uno está borracho", sostuvo.
Así que Stallings se animó, acompañada por agitados síntomas de abstinencia emocional, y apagó su computadora,
correo electrónico, teléfono celular y televisor los miércoles por la noche.
A modo de giro irónico, rápidamente transmitió el mensaje a través de su blog y se conectó con miles de personas de
todo el mundo que habitualmente envían mensajes de texto mientras conducen, se llevan las computadoras portátiles al
baño o revisan los e-mails durante la cena.
"Pensé que era un problema que me afectaba a mí y a mis colegas nerds. Pero luego empecé a enterarme sobre italianos
con problemas similares, y polacos y checos, e incluso recibí una pregunta de alguien de Colombia", afirmó.
"Así que me di cuenta de que no es sólo un problema de estadounidenses, sino a nivel internacional", dijo Stallings.