LA PAZ (AFP-NA) -- El presidente Evo Morales y 5 prefectos rebeldes abrieron la posibilidad de instalar un diálogo
para zanjar la crisis política en Bolivia, aunque persistía un clima tenso por protestas opositoras y por la amenaza
oficialista de hacer aprobar su constitución, que es repudiada por la oposición.
Morales, el primer gobernante indígena de Bolivia desde su fundación en 1825, expresó su disposición de sentarse en
la misma mesa con los prefectos de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca, quienes en las últimas horas enviaron
sendas notas a la Organización de Estados Americanos (OEA) e Iglesia católica para que coadyuven en la búsqueda de
acuerdos.
"Vamos a esperar la voluntad de los prefectos", afirmó el gobernante en una concentración oficialista en la ciudad
de Tarija, en momentos en que se encuentra presionado por una oposición regional que rechaza su visión de país de corte
estatista e indigenista.
Sin embargo, advirtió que si se repite el fracaso de otros diálogos, que se realizaron también con la mediación de
la OEA, la jerarquía católica y un grupo de países de la región, se va a aprobar por decreto la nueva constitución.
Los planes del oficialismo apuntan a validar en un referendo la nueva carta magna, aprobada en diciembre de 2007 por
la asamblea constituyente y congelada por el fuerte rechazo opositor, aunque todavía no se precisó como se superarán
las limitaciones legales para una consulta por decreto presidencial y sin aprobación parlamentaria.
Sobre la perspectiva de diálogo, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, puntualizó que "siempre vamos a estar
con la predisposición de diálogo, pero esperamos buenas señales, como la devolución de los recursos petroleros que
reclaman los departamentos del norte, este y sur del país".
De manera paralela a los escarceos para reabrir una primera fase de consenso, los prefectos opositores, Costas,
Savina Cuéllar (Chuquisaca), Mario Cossío (Tarija), Ernesto Suárez (Pando) y Leopoldo Fernández (Pando) se reúnen hoy
en el poblado petrolero de Villamontes, a 1.200 km al sureste de La Paz, para evaluar el diálogo y un corte de rutas en
la región del Chaco boliviano.
En esta zona, que cubre parte de los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija y que colindan con Argentina y
Paraguay, se registra un bloqueo de caminos desde el último lunes, contra el presidente Morales y con una serie de
demandas.