ISLAMABAD (Télam) -- Al menos 37 personas murieron en las últimas horas en Pakistán producto de la violencia que
sacude al país y que aumentó la última semana luego de la renuncia del ex presidente Pervez Musharraf, lo que desató la
carrera presidencial de los diversos partidos.
Además, el pasado lunes la colación de gobierno se rompió, luego que la Liga Musulmana-Nawaz (LMN), del ex primer
ministro Nawaz Sharif, se retirara de la administración por diferencias con el gobernante Partido del Pueblo de
Pakistán (PPP).
El PPP, de la ex premier Benazir Bhutto asesinada el año pasado, el LM-N y la Liga Musulmana-Quaid, del ex
mandatario, compiten por la jefatura de Estado en un país con 165 millones de habitantes y único musulmán con poderío
nuclear.
Alrededor de 30 personas fallecieron en combates entre las milicias rebeldes y el ejército paquistaní en la región
montañosa de Bajaur, provincia conocida como santuario y refugio de los talibanes en el noroeste del país, cerca de la
frontera con Afganistán.
"Nuestras tropas han llevado a cabo una operación esta mañana y, según las informaciones, 30 milicianos murieron,
incluidos varios uzbekos", informó un oficial del ejército.
En tanto, 7 personas perecieron y otras 20 resultaron heridas en un atentado con bomba perpetrado anoche contra un
hotel ubicado cerca de Islamabad, según informaron las autoridades paquistaníes.
Jueces.
En otro orden de cosas, 8 de los jueces destituidos por el ex presidente paquistaní Pervez Musharraf fueron nombrados
ayer de nuevo por el gobierno, en una decisión que fue condenada por muchos abogados como una pirueta política.
La decisión se produjo 48 horas después que el ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif anunciara que su partido
abandonaba la coalición que gobierna Pakistán por diferencias con su principal socio sobre la readmisión de los jueces
destituidos por Musharraf.
El gremio de abogados describió esta decisión de reintegrar a sólo 8 de los jueces, entre los varios destituidos,
como una conspiración contra sus demandas de reintegración de todos los magistrados, incluido el independiente
presidente de la Corte Suprema, Iftikhar Muhammad Chaudhry.
Los jueces no fueron reintregrados sino nombrados recientemente, un detalle técnico que permite al gobierno retardar
todo cambio en el estatuto de los jueces destituidos.
"Esta es una conspiración destinada a dividir a los jueces y abogados", declaró Rashid Razvi, líder de los abogados
en el tribunal de Karachi.