MOSCU (Télam) -- La OTAN pidió ayer a Rusia que anule su reconocimiento de las regiones separatistas de Osetia del
Sur y Abjazia, mientras la presencia de naves de guerra rusas y estadounidenses en aguas del Mar Negro dio alimento a
la tensión en el Cáucaso y Moscú busca el apoyo de China frente a la crisis.
El consejo de la OTAN, integrado por los embajadores de los 26 países miembros de la alianza, condenó la decisión de
la federación rusa de reconocer las regiones georgianas de Abjazia y Osetia del Sur y pide a Rusia que revierta su
decisión.
La decisión anunciada por las autoridades rusas viola varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que
apoyó de cara a la integridad territorial de Georgia, y es inconsistente con los principios fundamentales de la OSCE
(Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) en los que se basa la estabilidad en Europa.
El texto de los embajadores destacó también que la recuperación, la seguridad y la estabilidad de Georgia son
importantes para la alianza, en una advertencia contra cualquier intento ruso de desestabilizar el país.
En tanto, la presencia de naves de guerra rusas, estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN) en aguas del Mar Negro, aumenta la tensión en el Cáucaso a pesar que cada una de las partes asegura que
los movimientos tienen como objetivo garantizar la paz en la región.
El comandante de la flota en la base de Novorossisk, Serghei Miniailo, informó que un grupo de naves de la flota
rusa del Mar Negro arribó a las aguas territoriales de Abjazia.
El alto oficial justificó que la presencia de las naves tiene por objetivo apoyar la paz y la estabilidad en Abjazia
y en sus aguas.
Por su parte, el vicejefe del estado mayor ruso, Anatoli Nogovitsin, aseguró que su país no tiene previsto reforzar
su presencia militar en el Mar Negro ni aumentar el número de soldados desplegados en las regiones separatistas
georgianas de Osetia del Sur y Abjazia.
En ese escenario dominado por la tensión, Estados Unidos tuvo que desviar ayer un buque de guerra que, aseguran, iba
cargado con ayuda humanitaria para Georgia. La nave iba al puerto de Poti, controlado por el Ejército ruso, desde
Batumi, puerto situado cerca de la frontera con Turquía.
En medio del remezón en el tablero internacional, el presidente ruso Dmitri Medvedev viajó ayer a la cumbre de la
Organización de Cooperación de Shanghai, que se celebra desde hoy en la capital de Tayikistán, Dushanbe, donde buscará
apoyo de los países del este, especialmente China ante la crisis.
Durante la cumbre y con el propósito de buscar respaldo, el mandatario ruso explicará las razones de la intervención
militar en Georgia y su decisión de reconocer a estas provincias como regiones independientes.
En esa línea, Medvedev defendió la decisión rusa y dejó en claro que la misma había sido adelantada a Occidente por
el Kremlin.
En un artículo publicado ayer por el diario "Financial Times"
, Medvedev comparó el reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur con la independencia de la ex provincia serbia Kosovo,
al afirmar que en materia de relaciones internacionales no se puede aplicar una regla para unos y otra diferente para
otros.