Los incrementos registrados en anticipos bimestrales de la tasa de Seguridad e Higiene fueron argumentados por el
secretario de Economía municipal, Hugo Borelli. Incluso, explicó que se critica la disposición no por la suma en el
monto a cobrar, sino porque implica una posterior recategorización en la AFIP.
El funcionario afirmó que la medida no afectó a los comerciantes de barrio o a quienes viven de oficios en pequeños
talleres.
"Apunta a los que declaran un monto de ventas tan bajo que la irregularidad se torna fácilmente comprobable desde el
punto de vista económico. Algunos informan sumas que no les serían suficientes ni para pagar el alquiler del local que
ocupan", dijo.
Según el concejal radical Oreste Retta, el Ejecutivo municipal, "con abuso y desconsideración", distribuyó, en el
mes de mayo, boletas con un aumento que fue de 35,50 a 80 pesos, en el macrocentro, y a 120, para los locales que se
encuentra ubicados en el propio centro de la ciudad.
El edil pidió informes al municipio y en la sesión de hoy solicitará la presencia del secretario de Economía en el
CD, para que brinde las explicaciones que, según afirmó, aún no llegaron allí.
Ante los planteos de la oposición, Borelli sostuvo que la comuna actuó en uso de las facultades que le da su marco
legal.
"Una decisión de esta naturaleza no es producto de una improvisación. La hemos meditado seriamente e hicimos
consultas legales. Estamos muy tranquilos en relación a ese tema y vamos a explicarlo todas las veces que sea
necesario. Es más, ya contesté el pedido de informes del Concejo Deliberante, pero desconozco si esa respuesta llegó al
cuerpo de ediles luego de los pasos formales", sostuvo.
"Desconozco las razones que llevaron a Retta a formular nuevamente la consulta. Estamos absolutamente tranquilos de
que hemos aplicado las normas que están vigentes. Por supuesto que está equivocado cuando dice que es un aumento
encubierto del mínimo", agregó Borelli.
El secretario de Economía manifestó que la gente comprende que pagar las boletas significa estar al día con la tasa.
"Es un tema complejo, porque la mayoría de la gente entiende que la boleta calculada por la Municipalidad es lo que
tiene que pagar y que eso es la mantendrá sin deudas. Pagar esos montos iguales mensuales no significa estar al día.
"Esta es la típica tasa autodeterminada: es el contribuyente el que indica cuánto es lo que tiene que pagar,
diciendo cuál es su monto de venta. Sobre eso se aplica la alícuota que corresponde y se determina el anticipo que
tiene que abonar", explicó Borelli.
El funcionario destacó que la cifra que los contribuyentes pagan cada bimestre, salvo que sea una casualidad
matemática, tiene que ser siempre distinta, porque las ventas difieren cada mes.
"Puede ser parecido, pero nunca lo mismo. Esto es un pago a cuentas que se equilibra al final del ejercicio, como
los impuestos nacionales y provinciales. Se hace con la presentación de la declaración jurada anual, que, en el caso de
la Municipalidad, vence en abril, donde el contribuyente tiene que llenar un formulario con los pagos a cuenta y el
monto bruto de venta del año", comentó.
Con esa base, agregó, se deduce el monto que el titular debió pagar por Seguridad e Higiene, durante el ejercicio
transcurrido.
Si el resultado es igual al dinero que abonó en los anticipos, la deuda queda saldada. En cambio, si la suma
anticipada es inferior, debe pagar el saldo y si lo abonado es superior, al contribuyente se le genera un crédito
fiscal para el año siguiente.
"Retta dice que la Municipalidad se equivoca cuando pretende que los contribuyentes calculen su monto de
facturación. En cambio, eso es lo que exactamente tiene que suceder, ¿cómo una persona puede tener un negocio y no
saber cuánto factura?
"Sucede que, culturalmente, con el paso de los años, se instauró que, pagando el mínimo que envía el municipio, se
está hecho. Nosotros estamos intentando revertir esto. El comerciante debe informar el monto de venta y, si la comuna
tiene indicios de que facturó de menos, puede ordenar una inspección", dijo Borelli.
Al ser consultado por la cantidad de comerciantes que fueron regularizados, el funcionario sostuvo que "el sistema
barrió" todo el padrón de contribuyentes, de todas las tasas municipales, detectando cuentas corrientes individuales
con saldos pendientes de pago. Luego, se emitieron boletas con esos detalles.
"Si fue de ABL, de Cementerio o de alguna tasa con montos fijos, la boleta se envió con una descripción de lo que se
debe y con las alternativas de pago al contado y en cuotas. En Seguridad e Higiene, que se deduce del monto de venta
que el propio contribuyente determina, se ha enviado a la gente una nota en la que decimos que, según nuestros
registros, existe una deuda y donde citamos para revisar los montos", sostuvo.
En cuanto a los montos que se imprimieron en las boletas, se definieron basados en información que la Dirección
Provincial de Rentas provee a la comuna, además de otras informaciones particulares.
"La Municipalidad puede utilizar toda la información proveniente del sector público o del sector privado que le
permita inferir la cifra de ventas necesarias para sostener, mínimamente, un negocio", aclaró.
Detrás del reclamo
El secretario de Economía sostuvo que la verdadera razón de la crítica hacia la medida comunal es que esta
normalización complica la vida a los contribuyentes, porque, al registrarse las facturaciones reales, cambiarán de
categoría frente al fisco, frente a la AFIP.
"Ese es el problema. En realidad, no les importa pagar 80 pesos por bimestre a la comuna. El problema es que los
cambia de categoría de monotributo y a algunos los saca del monotributo y los cambia a IVA responsables inscriptos. Se
quiere cortar el hilo por lo más delgado, atacando la decisión, pero le tienen terror a la AFIP, no a la comuna. Esa es
la verdad", aseguró Borelli.