En el segundo piso del edificio ubicado en la primera cuadra de calle Saavedra esperaba Emanuel Ginóbili. Al abrirse
la puerta del ascensor se vio a Juan Alberto Espil. ¿Error? No. Acababa de estar reunido con "Manu", uno de sus socios
inversores.
Una mesa con restos de sandwich, algunas bebidas y todo lo relacionado a un break era sinónimo de reunión.
Se despidió Espil, acompañado de su señora Mara Drevniak. Quedaba Leandro, el mayor de los hermanos y, en su mundo,
su hijo Franco, sentado contra la pared. Hasta que apareció el protagonista principal e invitó a pasar a una sala
contigua.
Sobre una larga mesa había copas para agua, anotadores, caramelos y un proyector apuntando a una pantalla.
"Bueno, esto es...", bromeó "Manu", simulando ser un especialista en el tema.
--¿Tu estadía en Bahía es así, de reunión en reunión?
--Más o menos. Queríamos tener a alguien del hotel para que nos brindara un mejor panorama, porque estamos medio
pintados en este rubro. Soy muy curioso, me interesa todo y quería aprender.
--¿Lo habías visto terminado el hotel?
--No. Tenía una imagen de lo que iba a ser, pero el lobby, en su momento, parecía Kosovo. Me encanta. Muy prolijo,
limpio, bien armado. Me siento orgulloso.
--¿Cada emprendimiento es idea propia o escuchás sugerencias?
--En algunos casos sí, en este, particularmente me llegó la oportunidad, conocí a la gente que realmente lleva
adelante el proyecto, me invitaron a participar y me gustó la idea de tener un hotel de primera clase en Bahía.
--El hecho de vivir durante los últimos años rodeado de una infraestructura cinco estrellas, ¿te genera un fuerte
contraste cuando volvés?
--El contraste es fuerte, pero natural. Yo viví más tiempo en Bahía que allá. Esta es mi casa, a pesar de que me
siento muy cómodo en San Antonio. No es que ahora estoy fuera de contexto.
--¿Hay algo material que pretendés visitar ni bien llegás a la ciudad?
--Esta vez tenía mucha curiosidad por ver el hotel y cómo funcionaba, pero lo que extraño es lo no material. Es
decir, podría estar tres años sin venir a Bahía, si no fuera por la parte afectiva.
--¿Qué te llama más la atención en tus regresos?
--Me gusta apreciar, junto con mi mujer (Marianela Oroño), el sentimiento y las respuestas de la gente. Hay veces
que la ves muy optimista, por más que las cosas no estén bien. Otras veces se ve negativa y diciendo "no tenemos
solución". Aunque somos siempre los mismos. Lo noto mucho porque paso 10 meses afuera, entonces, los contrastes son
tremendos. Si bien hablo día por medio por teléfono con mi vieja (Raquel) y amigos, estando acá lo percibo mucho mejor.
En el 2002 el pesimismo de la gente no se podía creer; en el 2003 y 2004 levantó y, ahora, la gente se muestra podrida
con el tema de la política, enojada por la educación, el campo y demás.
--¿Cuándo votaste por última vez?
--Casualmente me acuerdo por "La Nueva Provincia"
. Estaba jugando en Estudiantes y salió una foto mía poniendo el voto, con una camisa blanca y negra. No me acuerdo qué
se votaba (presidenciales).
--¿Vas a repetir esta vez?
--No sé si voy a estar en la ciudad, pero me gustaría ir.
--¿No evadís el tema?
--No, no, me gustaría. Tengo claro dos de tres candidatos. Es decir, la boleta iría fraccionada.
--¿Hubo políticos que se interesaron por tenerte cerca?
--No. También soy bastante claro en que, por ahora, no quiero asociarme a nadie ni estar en ningún tipo de acto.
--¿Lo descartás a futuro?
--La palabra nunca es muy j... Tal vez la menciono y después termino ahí. Me interesa también ¿eh?.
--Te ha interesado la historia argentina. ¿En qué etapa considerás que estamos?
--No veo optimista a la gente. Al contrario, está saturada, cansada de lo que ve, escucha y lee.
--¿Te preocupa?
--¿Cómo no va a preocuparme? Quisiera ver a mi gente en la mejor situación y no lo está. Hay que tomar decisiones en
cuanto al poderío económico de cada uno. Mucha gente cercana está con problemas de plata: uno que no puede sacar un
crédito, otro al que no le dan las cuentas para pagar el cable... Y, encima, en mi caso, que tengo un presente tan
favorable en lo económico, me golpea más. Me hace sentir... No te digo culpable, pero...
--En cuanto a tus inversiones, ¿tenés noción cuando la cosa va mejor o peor? ¿O siempre es favorable?
--No siempre es favorable. En la parte inmobiliaria hay momentos en los que te das cuenta que la gente dispone de
plata y compra, y otros, que la gente se muestra mucho más cauta y pretende esperar. En la parte de Il Giardino
(geriátrico-residencia) o el Hotel son cosas distintas. Ahí notás inflación u otros cambios.
Amigos de oro.
--¿Cómo te proyectás siendo un tipo millonario? Porque están salvados hasta tus tataranietos, je.
--Sé que problemas económicos no creo que vaya a sufrir. No quita que un 20 por ciento de jugadores de la NBA en
similar situación terminen con conflictos económicos.
--¡Increíble!
--Es que la plata, quieran o no, se va si es mal administrada o tenés una familia que, en lugar de conservarla, te
chupa la sangre.
--¿Se va tanta plata?
--Sí, se va. La gente puede pensar que 20 millones no se van nunca, pero si sos poco cuidadoso se terminan yendo. No
creo que sea mi caso. De todos modos, quieras o no, el hecho de tener un presente económicamente asegurado genera
muchos otros problemas.
--¿Cuáles?
--Gente que se te acerca. En la NBA lo veo a diario. Cuando uno pasa a tener un presente así, es tremendo como
cambian las relaciones. Uno no puede imaginarse. Pero en ese aspecto tengo una suerte enorme, porque mis amigos son de
oro.
--Tenés un círculo que te contiene mucho. ¿Bajaste línea o siempre fueron así?
--Se dio. Si alguno lo vio por otro lado, naturalmente se separaron los caminos. Nunca tuve problemas. La mayoría de
mis amigos es de la secundaria y no he sufrido los problemas que veo cotidianamente allá.
¿Para cuándo?
--¿La paternidad es algo que te preocupa?
--Preocuparme no.
--Pregunto por una cuestión de edad.
--Pero el viejo soy yo (31), je. Mi mujer tiene cuatro años menos, así que tengo un montón de tiempo. Ya está en los
planes.
--Recuerdo cuando ustedes eran chicos y en Bahiense le decían a "Yuyo" que siguiera fabricando hijos, porque venían
mejorados.
--Sí, vamos a ver cómo vienen los nietos. Mientras tenemos las esperanzas en Franco (hijo de Leandro), je.
"Sé que mi físico no es el mismo que cuando tenía 25 años"
--¿Qué tenés que hacer durante esta etapa de recuperación?
--Tengo que empezar de a poco. Primero bicicleta, mechando cinco minutos corriendo; después, bicicleta, con diez
minutos; más adelante 15 y, después, más corriendo que bicicleta, hasta empezar a cargar de peso.
--¿Corriendo en cinta?
--Sí. No quieren que corra en superficies duras. Por eso, tengo que hacerlo en la cinta o irme a un lugar con
césped. De todas maneras, las primeras tres o cuatro semanas son de adaptación al trabajo, por lo cual son bastante
livianas. En julio empezará más fuerte.
--¿Hacés algo de tren superior?
--Prácticamente siempre. Hay etapas de mantenimiento, otras de carga, pero la parte más exigente la hago cuando
llego a Estados Unidos.
--Durante este largo período que estuviste sin jugar, ¿te cambió mucho el plan de trabajo?
--Sí, porque prácticamente me dediqué al tren superior. Aunque no se nota para nada, porque sigo pesando 91 kilos.
Pero los últimos meses le metí mucha garra.
--De todas maneras, la idea no es moldear el físico como un patovica.
--Je, no va a ser para la playa; sí la idea es estar más fuerte. Después de dos meses intensivos que no llegué a
jugar, ahora vienen otros dos de casi nada, por lo tanto, el físico no lo nota para nada.
--¿Y la mano?
--La verdad que no tiro hace mucho.
--Podemos decirle al "Loco" Mele que te consiga una silla de DUBa.
--Je, claro. En realidad, como no podía hacer nada que provocara impacto, no tiré durante mucho tiempo. Pero ya
tendría que empezar.
--¿Estás ansioso?
--Tengo muchas ganas de jugar. Tirar, correr y todo eso no es lo que más me gusta, pero extraño mucho la
competencia. Me quedé con las ganas y el deseo de jugar los playoffs, de pelearme con los rivales, de la charla técnica
y todo el entorno, que si bien lo viví, no lo sentí tan propio.
--¿De alguna manera te sentiste culpable?
--Sentí tantas cosas distintas... ¡Como nunca! Otras veces me lesioné, perdí algún partido, pero sabiendo que
volvía. Esta vez, me perdí los tres primeros meses de competencia y, después, los playoffs. Pasé por momentos de
culpabilidad, por momentos pensé: "Me estoy bajando del barco"; otras veces dije: "No puedo hacer nada"; también: "Voy
a tratar de colaborar y ayudar". Otras veces me planteé: "No sirvo para nada". Mentalmente fue muy complicado para mí.
--Ahí seguramente estuvo tu mujer.
--Ni hablar.
--Detrás del equipo hay gente que trabaja frente a estas situaciones.
--No tanto. Hay muy buena onda y predisposición. Todo el mundo me apoyaba, pero no hay un sicólogo deportivo en el
equipo. Aunque tuve momentos de flaquezas.
--¿Te sentiste respaldado por toda la organización o sabés que, puertas adentro, en la mesa de debates algunos pueden
haberte bajado el pulgar?
--Siempre me sentí respaldado, muy querido y respetado. Pero siento que hay un tema con la Selección, como diciendo:
"Hasta ahora estuvo todo bien, te entendimos, pero este año nos perjudicó". Y está claro que el equipo se perjudicó.
--¿Vos qué sentís?
--No sé qué voy a hacer. Siento gran placer jugando con todo el grupo de siempre. No me arrepiento de haber
participado de los Juegos Olímpicos, porque es lo mejor que puede pasarte como deportista. Aunque sé que mi físico no
es el mismo que cuando tenía 25 años y que si pretendo jugar hasta los 35, 36 o 37 tengo que empezar a cuidarme un
poquito más.
--Muchas dudas, ¿no?
--Sí, son muchas dudas. Por eso no quiero tomar una decisión ahora. Falta un año para el Mundial. Lo decidiré cuando
llegue el momento. De todas maneras, con lo que elija voy a perder. Será una decisión j...
--De todas maneras, deportivamente ya conseguiste todo.
--Está claro, pero no por eso voy a cruzarme de brazos. ¡Esto es muy corto! Dura hasta los 36 o 37 años y después te
quedan 50 de vida. Cuando se te pasa el cuarto de hora y vas para abajo te arrepentís de lo que no hiciste pudiendo
hacerlo. Por eso doy el máximo y quiero vivir los momentos con la mayor intensidad.
--¿Te hace pensar dónde vas a canalizar tanta adrenalina una vez que te retires?
--Lo pienso seguido. Es un tema de discusión y de charlas muy importantes en la NBA. Nosotros, como atletas y a ese
nivel estamos sumamente cuidados, supermimados y malcriados, por decirlo de alguna manera. Y nos transformamos en
máquinas deportivas de alto rendimiento, pero afuera somos totalmente inexpertos. No sabemos hacer nada. Son muy pocos
los que tienen realmente un camino claro. El cambio es muy brusco y cruel, porque pasás de ser adorado a ser un ex
jugador. A muchos jugadores no les afecta, otros entran en una depresión y el resto está en el medio. Yo no sé en cuál
voy a estar, pero reconozco que voy a extrañar todo eso.
--Me parece que vos estás preparado para salir a la calle.
--Creo que sí. No van a faltarme actividades, pero una cosa es estar en una oficina o afrontando un emprendimiento y
algo totalmente diferente es prepararte para una final de la NBA. No hay adrenalina que se compare con eso. Sé que será
un cambio muy duro en mi vida.
--Me decía "Pepe" Sánchez que después de los Juegos Olímpicos tuvo que consultar a un profesional por el tema de la
motivación. ¿Te ocurrió algo similar?
--No siento que necesite algo extra por el tema motivación, pero sí consulté por lo que viví este año. Sentirme
afuera de un grupo del que era parte activa constantemente, por estar tres meses parados siendo un tipo hiperactivo.
Fui un par de veces a decir cosas.
--Es decir cuando la cosa fue mal...
--No es que estaba tan mal, pero lo hice porque son profesionales y estudian para eso.
--¿Qué te motiva hoy?
--No hay mejor motivación que recordar los festejos de cada título o la pasión que sentía en esos momentos.
--¿No lo tomás como que ya está?
--¡No! Quiero vivirlo de nuevo. Es una necesidad. Al menos en mi caso. Tal vez otro puede pensar: "Ya está". Además,
siempre tenés nuevos desafíos y compañeros a los que querés ver disfrutar. Te cuento, en 2007 disfruté más por "Fabri"
(Oberto) y Michael Finley que por mí. Dos tipazos que se rompieron el c... durante muchos años. Quería que vivieran esa
sensación.
--¿Te gusta poder compartir con los más cercanos parte de tus sensaciones?
--Sí. Por eso fueron a ver las finales de 2005 y 2007. Sé que lo viven como si estuvieran jugando. En 2003, si bien
era nuevo y lo disfruté menos porque no sabía lo difícil que era ganar un título, estábamos solos y me faltó
compartirlo con alguien que realmente sintiera las cosas de otra manera. También, en 2004, no fue lo mismo abrazarme
con "Pepe" y con el "Puma" (Montecchia).
--¿Tenés alguna cuenta pendiente?
--Si mirás mi trayectoria me falta un Mundial. Pero no siento una espina clavada. La tremenda amargura que viví en
2002 (subcampeón Mundial) la superé en 2004 (campeón olímpico) y no me dejó herida. Aunque mentiría si te dijera no
quiero volver a subirme a un podio olímpico.
Un número
--¿Cuánto puede perjudicar a Fabricio (Oberto) los cambios de estos últimos días (pasó a Milwaukee y a Detroit que, a su
vez, lo cedería a Boston)?
--Es muy j... cuando entrás en esa rueda. Te sentís un poco...
--¿Manoseado?
--No sé si manoseado, sí desvalorizado... Como que empezás a ser más un número que un jugador. Es una parte j... de
la NBA. Después de varios años entendés cómo se mueve el negocio, sabés que sos parte del mismo y tenés que comértela.
Pero es un poco cruel enterarte después que los medios que no tenés voz ni voto y que tenés que hacer la valija e irte.
Es la parte fea de la NBA.
--Desde un principio te ganaste los mimos de la franquicia de los Spurs. ¿Ultimamente sentiste algo similar a lo que
decías recién?
--La verdad que nunca viví un rumor intenso de cambio. De suceder, podría llegar a dolerme. Cuando fui agente libre
era mi decisión irme o no.
--¿Comparan rendimientos y contratos entre los diferentes jugadores?
--Es normal entre los jugadores.
--¿Molesta cuando otro gana más y juega menos?
--Es lo que acabás de decir vos: "Yo gané tres campeonatos, hice esto, lo otro...". Pero también hay otros que hacen
lo suyo y cobran menos. Imagino que debe pasar en tu trabajo también.
--¿Lo hablan en la intimidad del equipo?
--Entre compañeros nunca me tocó vivir o presenciar cosas de ese estilo. Se tiene en claro cómo es el negocio. Uno
es consciente de que hay veteranos que firmaron un contrato antes y van a cobrar más, aunque también nos va a pasar
nosotros.
Listos, preparados...
--¿Es un desafío para vos congregar a la ciudad en la carrera del 2 de agosto? ¿Estás enchufado con el tema?
--Sí. Definitivamente. Hacía rato que quería hacerlo y no sabía cuál era la mejor forma. Cuando tuve la posibilidad
creí que hacer una clínica para chicos con real potencial era una idea mejor. Este año me propuse hacer algo en Bahía.
Se que la parte atlética está muy de moda y la gente se prende mucho, por eso lo que estamos organizando prácticamente
cumple todos los requisitos. En este caso haciendo énfasis en la unión familiar, vida al aire libre, deporte y salud,
además de unir a la ciudad en un evento que, espero, sea distinto. Creo que es una buena idea. Espero que salga bien.
--¿Cuándo destinarán lo recaudado?
--El cien por ciento al hospital Municipal. Quiero que la gente sepa esto. Es una gran entidad que trabaja muy bien
con la cooperadora y trata muy bien a la ciudad.
--¿Te sentís identificado con la institución por haber nacido a metros de ahí?
--Seguro. Me siento muy identificado con el hospital.
--De chico no irías a pegarle a la chapita con la pelota.
--No, porque me quedaba para el otro lado, je. Pero está buena la idea. Quiero que la gente entienda que organizar
un evento a beneficio tiene un costo y lleva muchísimo trabajo organizarlo. Tengo grandes expectativas. Creo que puede
llegar a salir muy bien y, además, hay muy buenos premios, más allá de espectáculos y sorteos que valen la pena. En los
próximos días se darán a conocer más detalles y lugares de inscripción.
--¿Vas a ponerte los cortos?
--Ni hablar. No sé si van a darme el ok para correr en el asfalto, pero los tres y medio voy a caminarlos seguro.
Espero ver muchos chicos y pasarla bien.
--¿Te fastidia cuando uno intenta organizar cosas pensando en positivo y aparece la "oposición"?
--Te miento si digo que un poco no me afecta. Soy nuevo en esto y duele. Pero el que no hace no es criticado. En
esta ciudad históricamente ha sido así. Tengo la conciencia superlimpia, hago esto de onda, no necesito invertir ni dos
minutos de tiempo, pero lo emprendo porque es mi sentimiento. Siempre va a haber gente mediocre o negativa por
naturaleza que va en contra de todo. Me la banco.
--¿A medida que pasan los años te van surgiendo más este tipo de emprendimientos?
--Ahora tengo más experiencia. Conozco más gente, veo eventos similares y entiendo un poco más. Tengo un nombre
bastante reconocido, hay empresas que quieren acercarse a mí por lo que represento y creo que puedo canalizarlo donde
yo quiero. Me parece que con esto ganamos todos. Así que, ¿por qué no hacerlo?
--¿Si no se construye el estadio perderemos todos?
--No tengo dudas. A la larga va a construirse, aunque después de perder mucho tiempo de aprovechamiento.
--¿Estás entregado?
--No. Creo que se va a concretar. Se está perdiendo tiempo, algo que no pensé que ocurriera.
--Eras optimista.
--Sí, sí. Pensé que era algo casi automático. Me pareció, de entrada, que era algo inmejorable. La ciudad no tenía
que poner un mango. Ni siquiera para mantenimiento. Al menos a mí me prometieron un dinero destinado a eso. Por eso me
pareció raro que hubiera tantas contras, que gente se quejara y no haber recibido todo el apoyo que esperaba.
--¿Por qué no te gusta que trasciendan muchas de tus obras de beneficencia?
--Hay cosas que tienen que trascender y otras que no. Si estás haciendo un megaevento como lo que estamos
organizando ahora es imperativo hacerlo, de lo contrario no recibís la ayuda que necesitás. Lo que no quiero es armar
un circo diciendo que "soy esto o lo otro", cuando lo que hago es prácticamente nada. Creo tener los pies sobre la
tierra y sé que no voy a salvar a la ciudad ni a toda la juventud.
--¿Pero no considerás positivo hacer eco de lo que no todos pueden ver?
--Hay veces que me parece que sí, otras creo que es un poco careta. ¿Qué se yo? Son momentos. Es un tema delicado,
porque hay mucha gente susceptible y j... que tiene los ojos puestos en uno. Por eso, prefiero mantener un poco el
anonimato.
"Con un asado me gusta tomarme un vinito"
--¿Cómo te manejás con la alimentación durante el receso?
--Fue una exageración lo que hice en estas dos semanas. Vengo con muchas ganas de comer lechón, cordero, chivito,
así que ya probé todo y en exceso. Aunque no subí ni medio gramo. Mi cuerpo es así. Tengo que empezar a cortar un poco
con la carne.
--Allá consumís mucha pasta.
--Mucha pasta y carne también, pero es distinto.
--¿La carne es diferente y el entorno también?
--Totalmente. Tengo la suerte de estar cerca de "Fabri" y, a veces nos juntamos de a cuatro, cinco o seis y lo
reproducimos en una mini escala, cortando un salamín y compartiendo tres horas durante un asado, pero es diferente.
--¿Y alcohol?
--El vino me está gustando más. Con un asado me gusta tomarme un vinito. Me parece que es parte del folklore y del
compartir.
--¿Por qué te gustaría brindar?
--En esta época por la salud.
--¿Estás con miedo?
--No, pero sé que puedo tener una mala racha como tantos otros jugadores. Le pasa a todo el mundo. Por más que no
sienta que mi físico está decayendo, soy consciente de que tuve un mal año. Sufrí dos lesiones en los pies que me
perjudicaron. Espero que si decaigo sea porque no soy más explosivo o lo que fuera, pero no por un factor que te impide
jugar.
--¿Notás que tu nivel va decayendo?
--Sé que no salto como antes, que no soy tan explosivo o siento más el cansancio. Mi mejor temporada en cuanto a
números fue la 2007-2008, con casi 20 puntos por partido y ya tenía 30 años. No creo que en un año pueda cambiar tanto.
--Cuando salgas a la cancha vas a querer comerte todo, je.
--Tengo posibilidades de ajustarme y aprovechar otras facetas de mi juego. Quiero sentirme saludable para poder
probar.
--Tal vez, lo más difícil será olvidarte de las lesiones.
--Puede ser. La verdad que no sé cómo voy a tomarlo.
--¿Hablar de determinados temas te molesta más que otros?
--Hablar de plata es muy delicado en este país. Decir que 20 millones de dólares pueden perderse, acá suena casi
imposible para muchos, pero allá lo veo a diario. No podés imaginarte la cantidad de tiburones que hay dando vueltas.
En mi caso tengo la suerte de tener un entorno muy sano. Pero sé que cuando se habla de plata, todo el mundo cambia.
--¿Vos cambiaste por la plata?
--Tuve que abrir más los ojos. Alguna que otra vez decir "no", pero, a veces, cuando lo comento con algún compañero
de equipo, no me cree que mi familia más cercana o que mis amigos de la infancia no me pidieran, por ejemplo, una casa
nueva. Es otro entorno.
--¿Te fastidió algo de lo que te pregunté?
--La verdad que no.