BUENOS AIRES (DyN) -- El titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, alertó ayer que
el peor escenario económico para nuestro país sería que su principal socio estratégico, Brasil, deje de crecer.
"Desde la semana pasada, tenemos el problema dentro de la región, lo tenemos al otro lado de nuestra frontera; día a
día, estamos monitoreando la evolución", aseguró, en declaraciones radiales.
"Estamos muy ligados a esa economía. De ellos, estamos a tiro de camión. En cualquier área de producción, la
diferencia con nosotros es de cuatro a uno o de cinco a uno", agregó el empresario textil.
Entre las medidas tomadas por el gobierno que encabeza Dilma Rousseff para mejorar la competitividad, De Mendiguren
citó la quita de los aportes patronales y preferencias del 25% para compras del Estado a fábricas locales.
"Hay que esperar un poco. Recuerdo que, en la crisis de 2008, Brasil llevó el real a 2,50 pesos. Cuando la crisis se
esfumó, el real volvió a 1,60. La devaluación puede ser una medida coyuntural para parar la turbulencia que el mundo
tuvo esta semana", reflexionó.
El economista Dante Sica, mientras tanto, reconoció que una posible desaceleración en el crecimiento de la potencia
amazónica genera preocupación, pero aclaró que, a mediano plazo, las perspectivas siguen siendo positivas.
"La relación de tipo de cambio aún es favorable. Brasil venía de un proceso revaluatorio de su moneda, pero, durante
los últimos días, se depreció", ilustró el ex secretario de Industria.
"Siempre hay que estar alerta y nunca uno está inmune de los movimientos del mercado, pero esto no es como 2008",
remató.
--¿Cuál es la evaluación de su sector?
, se consultó al presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Fabio Rozenblum.
--Sobre este tema, no hemos conversado con el gobierno. Cuando miramos lo que pasa al otro lado de la frontera, el
primer elemento que vemos es cómo está el tipo de cambio. Lo que sostiene la actividad de las autopartes y de los autos
propiamente dichos se relaciona con la demanda de autos en Brasil.
Rozenblum explicó que la baja en la tasa de interés decidida por Rousseff para impedir que la crisis afecte a su
mercado interno, pretende evitar una caída del consumo.
"La demanda de autos, allá, viene muy fortalecida y la proyección es que va a llegar a 3.700.000 unidades. Es un
número muy importante, que tira de la producción argentina", concluyó.
Para el empresario agropecuario Gustavo Grobocopatel, la Argentina no está blindada ante la crisis internacional,
pero aclaró que no está en el centro de la tormenta.
"Todos los países estamos conectados, aunque la situación sería más complicada si la inserción de nuestros productos
sólo dependiera de Europa", observó. Durante los últimos años, el gobierno nacional promovió la diversificación de las
exportaciones, abriendo el espectro hacia China, India y otros países asiáticos, junto al mundo árabe.
"Más allá de que la crisis debería solucionarse, el precio de los granos no está vinculado a maniobras especulativas
sino que el mundo está comiendo más de lo que se produce", resaltó Grobocopatel.
"En los '90, la tonelada de soja costaba 200 dólares y, ahora, cerró la semana a 470, más del doble que hace diez
años. Ante este escenario, tenemos las condiciones para generar una nueva estructuralidad productiva del país: más o
menos lo que la presidenta (Cristina Fernández) anunció en el plan estratégico,... industrializar el campo y generar
más puestos de trabajo", concluyó.