"Juventud, humildad y conciencia plena del objetivo a cumplir".
Para Agustín Trotta, el artillero de Rosario, esos fueron los pilares indispensables de la exitosa campaña francesa
en el certamen de ascenso.
--¿Cómo viviste la final desde afuera?
--Fue terrible. Desde el miércoles que vivo con nervios. No paraba de pensar cómo se podía dar este partido. Y, al
final, todo terminó bien. Es más, cuando juego no me pasa esto. La verdad, de afuera sufrí el doble.
--¿Pensás que Rekofsky hizo olvidar a Trotta?
--Más vale. Las ganas que puso ese chico fue impresionante. Se lo merece porque luchó mucho para ganarse un lugar en
el plantel. Tiene apenas 20 años, pero aprendió mucho en este tiempo a ubicarse e imponer su inteligencia sobre el
físico de sus rivales.
--¿Qué te generó la decisión del Tribunal de Penas?
--Impotencia, bronca y desilusión. Hay gente que detrás de un escritorio decide todo, perjudicando a un club y,
específicamente, a un jugador, que en este caso fui yo.
"En las imágenes se observa claramente que no hice absolutamente nada. Muchos jugadores de La Armonía pegaron y ni
siquiera fueron informados. Me dolió muchísimo quedar afuera de este partido".
"Lo concreto es que no pudieron con Rosario y ahora no sé que van a hacer. Ahora voy a esperar al miércoles para
saber que resolución toma la Liga del Sur. Tal vez, los goles que hicimos no fueron válidos y se vuelve todo para
atrás. Con Rosario puede pasar este tipo de cosas".
--El robo sufrido en el club y las bajas, sumado a la amenaza que debió soportar Gómez Peña, ¿terminaron potenciando al
grupo?
--Seguro. A la larga, sabíamos que todo eso nos iba a potenciar. Que nos roben botines no nos iba a afectar a
ninguno. Duele la actitud. Gracias a estos muchachos que nos vinieron a robar nos hicimos más fuertes.
--¿Fueron los más regulares o los que mejor jugaron al fútbol?
--Las dos cosas. Rosario siempre propuso jugar un fútbol diferente, verticalizando su juego, apretando en todas sus
líneas y practicando una filosofía que se respetó a rajatabla.
--¿Te vas o te quedás?
--Me quedo. No me llamó nadie.