Luis Moreira llegó como una apuesta y terminó siendo un exponente indiscutido de Rosario Puerto Belgrano.
"Este pibe tiene una pegada bárbara, sabe jugar con la pelota y lleva incorporado un trajín envidiable", relató
Horacio Kaddour, su entrenador en Olimpo, desde su lugar en el sector de plateas.
Y el olfato de Chupete no falló. Se mostró revulsivo, inteligente y, encima, convirtió el gol que le dio el Apertura
a los franceses.
--¿Hiciste el gol del campeonato?
--No, no. El primero fue más importante. Hice un gol importantísimo, pero el equipo estaba jugando con una
tranquilidad absoluta porque siempre se supo superior a Comercial.
"Cuento una infidencia: anoche (por el viernes) no pegué un ojo. Estaba muy nervioso; super tensionado. Pero todo
salió bien. El equipo mostró agallas, jugó bárbaro y no dejó dudas".
--Con la mano en el corazón, ¿imaginaron en la previa del torneo esta campaña?
--No. Y menos de esta manera. Nunca imaginé ganar el Apertura sin perder ningún partido, tener una regularidad en mi
juego y ahora puedo decir que no me equivoqué al venir a Rosario.
--¿Por qué los mejores partidos colectivos de Rosario en el torneo se dieron ante Comercial?
--Tal vez, sacamos un plus cuando jugamos con un rival directo. Lo seguro es que fuimos los más regulares. Nadie
puede dudar de este equipo porque demostramos tener una identidad colectiva.
--¿Qué significa saber que tienen un lugar asegurado en la final?
--Es valiosísimo. De todas maneras, no podemos relajarnos en el Clausura porque todavía no ganamos nada. Ahora
estamos arriba del resto, pero eso no significa que vamos a lograr el ascenso.