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   Domingo 24 de agosto de 2008
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SALIERON EL 15 DE JUNIO DESDE EL TEATRO MUNICIPAL
Más allá del horizonte

Una pareja de nuestra ciudad emprendió un viaje desde Bahía Blanca hacia Canadá en una Estanciera modelo 1970.


     Eran las 8:15 del miércoles pasado cuando Juan Francisco Eyheraguibel atendió el teléfono en Lima.
     "La verdad que no lo estamos viendo... ¿Cómo van?", dijo.
     Preguntaba por el resultado del partido de hockey femenino entre la Argentina y Holanda por las semifinales de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
     Es que su novia, Aymará Laschiaza Benetti es fanática del deporte de Las Leonas.
     Los dos salieron hace 70 días desde nuestra ciudad, en la que nació él hace 24 años y en la que vive ella desde hace 21, después de que su madre "Nacha" la trajera al mundo unos días antes en Rosario.
     El 15 de junio a las 13:30 partieron desde el Teatro Municipal entre gritos, abrazos y besos de familiares y amigos.
     Van en una Estanciera llamada La Celestina, un nombre que hace homenaje a su pasión por el club El Nacional en el que nació la pareja y esta historia que hoy se aloja en Girón Los Topacios 271 del barrio Balconcillos de la capital peruana.
     La casa es del limeño Juanjo Meneses, un amigo del presidente de la Unión Vasca de Bahía Blanca, Carlos Sosa.
     "Yo siempre estuve ligado a la Unión Vasca y Carlos me hizo el contacto con Juanjo que nos dio alojamiento", cuenta Juan Francisco.

* * *

     2004 estaba llegando a su fin. Aymará terminaba una etapa: el secundario. Y la pregunta era inevitable: ¿qué haría de ahí en más con su vida?. Cuando lo decidió se lo contó a su novio.
     --Juan ¿sabés lo que es para mí ser feliz? Viajar.
     --Para mí también. Quiero viajar --le respondió Juan.
Hoy Aymará cuenta lo que le pasó aquel día: "no podía creer que la persona con la que quería estar pensara para su vida lo mismo que yo. Desde ese momento lo hablamos y decidimos irnos hasta Machu Picchu de mochileros, después se incorporó la Estanciera y el viaje se extendió hasta Canadá".
     Lo planearon cuatro años. Juntaron el dinero de sus sueldos. El trabajaba como vendedor y ella de administrativa. Aunque con una ayuda inesperada de la mamá de Aymará y del papá de Juan se completó lo que faltaba para comprar la camioneta.

* * *

     La noche no llegaba ese 5 de enero de 2002. Aymará y Juan querían que el sol dejara de molestarlos. Se conocían hacía mucho, pero habían llegado a la adolescencia y las miradas cambiaron.
     Ella corría la bocha con el palo en la mano en el césped de la Quinta de El Nacional, mientras él tiraba al aro en el gimnasio. En verano compartían más. Cerca de la pileta. En grupo. Para disimular.
     Aquella noche fueron a bailar. Y decidieron que iban a ser novios. El tenía 17; ella, 14.

* * *

     Algún día había que subirse a la Estanciera. Pero cómo hacer con ese hueco que había en el estómago, con esas vueltas en la cama por si pasa algo, con esa preocupación por si no alcanza la plata... Y cómo decírselo a los padres. De ambos lados.
     "Por suerte no fue tan difícil. Al principio lo tomaron como una aventura, pero cuando vieron que iba en serio nos brindaron todo el apoyo y confiaron en nosotros", dice Aymará.
     Primer punto ganado. El miedo de los demás ya está solucionado. ¿Y el propio?
     "Dejamos amigos, deportes, costumbres, familia, comodidades, trabajo, nuestra ciudad y la vida cotidiana. Además de la incertidumbre de no saber si elegiste bien. Pero bueno... nos tuvimos mucha fe y sobre todo actuamos con mucha decisión. Lo más difícil fue salir. Y ya lo hicimos".

La Celestina
     El nombre que le pusieron a la Estanciera --que tiene un escudo del club El Nacional en una de sus puertas--: La Celestina, fue idea de Martín, uno de los tres hermanos de Aymará.
     Es modelo 1970 y fue comprada en Salto (provincia de Buenos Aires). Le agregaron una cama que ocupa toda la parte trasera y que se levanta para poder guardar cosas, un canasto en el techo, cortinas, tapizados, parlantes y "un buen equipo de música". Por fuera la decoraron con dos mapas en los que van marcando el camino.
     "Esta decoración nos sirve mucho porque toda la gente nos ve, nos pregunta", dice Aymará.

Dulce de leche casero
     "Todo el mundo nos pregunta y mucha gente nos dice que debemos estar llenos de plata. Pero todo lo contrario, desde el primer hasta el último centavo que trajimos y usamos para la camioneta lo ahorramos con el esfuerzo del trabajo. Y la idea era salir con una base de plata por si algo nos pasaba y para ir arreglando la Estanciera. Tratamos de sobrevivir de la ayuda de la gente que nos va alojando, nos ofrece comida o simplemente nos compra algo de lo que vendemos en alguna plaza o calle con la Estanciera de fondo", cuenta Aymará.
     Venden pulseras, collares y aros en macramé; billeteras, monederos y mallas tejidas. Y dulce de leche casero.
     "Tenemos la idea también de vender publicidades para poner en el blog (www.uniendolastresamericas.blogspot.com) ya que se hizo súper famoso y mucha gente que ni conocemos lo está siguiendo".

Maximiliano Palou/"La Nueva Provincia"

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