El municipio de Florencio Varela rebautizará la Escuela de Educación Técnica Nº 2, que se llamaba Pedro Eugenio
Aramburu, con el nombre del conocido escritor, periodista y miembro de la organización terrorista Montoneros, Rodolfo
Walsh.
Por supuesto, la decisión de las autoridades es provocativa, aunque está amparada en una norma de la provincia de
Buenos Aires que prohibió el nombre de los funcionarios de gobiernos dictatoriales en las escuelas. Fue la comunidad
educativa la Técnica Nº 2 la que votó, en definitiva, a Walsh.
Pero es bueno recordar, aún cuando vulnere un sinfín de lugares comunes, obsesivamente cultivados por el progresismo
en estos años, que al margen de sus indiscutibles méritos literarios, Rodolfo Walsh fue un asesino. Creyó, como tantos
otros en su momento, que tenía el derecho de matar a los representantes de la oligarquía, el imperialismo, las Fuerzas
Armadas y la burocracia sindical.
Por eso, sin que nadie lo obligara, se sumó a los Montoneros. Como lo hizo Francisco Urondo, Juan Gelman y Horacio
Verbitsky.
Todos son, pues, responsables del baño de sangre que provocó la guerrilla en la Argentina. Walsh y Urondo murieron
en su ley, con las armas en la mano, dispuestos a matar y ser muertos. ¿Sabrá esto la comunidad educativa de la escuela
Técnica Nº 2?