La Defensoría del Pueblo de la Nación alerta que siete millones de menores de 14 años corren serio peligro de
enfermar, por su cotidiano contacto con las más diversas fuentes contaminantes.
La Organización Mundial de la Salud indica que 13 mil muertes infantiles al día son consecuencia de los peligros
ambientales y que en más del 40 por ciento se trata de menores de 5 años.
Los chicos de Villa Amaducci, que saben del tema mucho más de lo que muchos grandes creen, acompañados por otros de
barrios vecinos, piden no ser víctimas de la contaminación electromagnética. Por eso, se suman a sus padres y siguen
reclamando el retiro de las 30 antenas de telefonía celular que están montadas en dos columnas, sobre las calles
Baigorria-Punta Alta-Rojas, en un terreno particular.
La radiación no ionizante surge en campos de muy baja frecuencia, como líneas de distribución de energía y toda la
gama de comunicaciones, desde radios AM y FM hasta las frecuencias de radar; incluso, las de telefonía celular.
La inducción de corrientes eléctricas incrementa la temperatura en los tejidos celulares y daña en forma permanente
cuando supera un nivel de 200 milivatios por centímetro cuadrado y cuando el tiempo de exposición es mayor de 6 minutos
en forma continua.
Tales niveles son una función de la frecuencia para GSM (sistema que se utiliza en nuestro país). Es más bajo el
indicado por la normativa, ya que en los Estados Unidos se toman 5 milivatios y en nuestro país, que se ajusta a la
regla del Comité Internacional para Protección de Radiaciones no Ionizantes, 0,965 milivatio.
* * *
La instalación de generadores de campos electromagnéticos, en el rango de frecuencias mayores a 300 khz, en un radio
menor o igual a 100 metros de espacios verdes públicos, centros de salud, clubes, institutos de diagnóstico y/o
tratamiento, estaciones de servicio o geriátricos, por ejemplo, fue prohibida por la resolución 900 de 2005 que, casi
de repente, fue derogada por la 144 de 2007.
El ingeniero Néstor Hugo Mata, director del Grupo de Estudios de Bioingeniería de la Facultad Regional de la UTN,
considera que la nueva norma sólo tiene "restricciones de dudosa efectividad y es más blanda para las empresas".
Mata reclama trabajar sobre la aplicación del principio precautorio, una política de manejo de riesgo aplicada en
circunstancias de un alto grado de incertidumbre científica, que refleja la necesidad de tomar algún tipo de acción
para riesgos potencialmente serios, sin esperar los resultados de las investigaciones replicables y estudios
estadísticos, tal como lo expresa la ley de Medio Ambiente.
Pedidos y argumentos.
Corría 2005 cuando la Sociedad de Fomento y Cultura de Villa Amaducci inició, ante el Juzgado Contencioso
Administrativo Nº 1, una acción de protección y reparación ambiental contra Movistar y la Compañía de
Telecomunicaciones del Interior (CTI).
El ente vecinal considera que esa concentración de antenas sobre dos torres, una de 60 metros y otra de 35, en dos
planos de intensa emisión y recepción, está muy cerca de la casa de recuperación de Ayuda al Leucémico, un predio de la
Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer, el Pequeño Cottolengo, un surgente de agua potable, la plaza Capitán Luciano
Guadagnini y la sala sanitaria del barrio, donde se cumplen distintas actividades con unos 50 chicos.
Desde hace tiempo, Mata precisa que el cáncer y la leucemia tienen particularmente contraindicada la acción de las
antenas emisoras-receptoras de microondas. Puntualiza que, entre 1995 y 2004, médicos alemanes establecieron que, en un
radio de 400 metros en torno de las antenas de telefonía celular, el incremento de los casos de cáncer, sobre la media
de la población es de tres a uno. También disminuyó en 10 años la edad promedio de quienes los padecen.
"Determinado tipo de enfermedad es favorecido por la radiación electromagnética; especialmente, con modulación
digital, como el GSM. Desde 1999, se han demostrado daños como la ruptura de la barrera sanguínea cerebral y la
reducción de la secreción de melatonina", explica el investigador de la Universidad Tecnológica Nacional y coautor del
libro "El ambientalismo II: la electropolución".
La Asociación Ambientalista del Sur también ha solicitado el retiro de las antenas ubicadas en cercanías de
concentraciones poblacionales sensibles (escuelas, hospitales, centros de deportes), "para evitar daños a la salud
posiblemente irreversibles", según el pedido firmado en 2005 por Leoncio Montesarchio y por Eduardo Conghos, hoy
director del Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS).
En Villa Amaducci, no se olvidan de la descarga eléctrica que mató a una vecina durante una tormenta, puesto que las
antenas, al parecer, no tenían la jabalina de descarga correctamente instalada.
El escrito que fue elevado al juez dice que, en los últimos dos años, en un radio de 150 metros alrededor de dichas
antenas, se registraron varios casos de jóvenes que fallecieron por cáncer.
"El tiempo pasa. Mientras tanto, se plantean las competencias de jurisdicciones, se discute sobre distancias,
valores y límites, pero no tenemos respuestas concretas de la justicia", lamenta Gustavo Asnes, titular del ente
vecinal de Villa Amaducci.
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Hasta el segundo mes de este año, había más de 40 millones de celulares en el país. Las llamadas efectuadas desde
teléfonos móviles aumentaron el 44%, en tanto que los mensajes de texto avanzaron el 57,7% interanual.
No todos se olvidan de los pedidos de los pibes de Villa Amaducci ni de los chicos que sufrieron leucemia después de
instaladas las nueve antenas, hoy 18, de telefonía celular frente a la escuela Nº 63 (Vicente López 1.331).
El 12 de septiembre de 2007, previa asamblea, el consorcio del edificio situado en Sarmiento 256 no renovó el
contrato por cinco años de 250 mil pesos para mantener la antena de telefonía celular. Argumentó la necesidad de
prevenir problemas para la salud, pero recién se la retiró en marzo de este año.
Mientras crece la onda de la hipercomunicación, entre tanta adicción digitilizada, las voces de quienes saben
distinguir entre células y celulares no se acallan; sobre todo, en Villa Amaducci.
Ricardo Aure
Los valores no pasan el límite de máxima exposición permitida
El subsecretario municipal de Medio Ambiente, Sergio Montero, piensa que tanto la legislación nacional como la
provincial posibilitan a la Municipalidad acudir a técnicos y equipos de la Comisión Nacional de Comunicaciones y del
OPDS, para comprobaciones o mediciones de densidad de potencia en los alrededores de antenas.
Según el funcionario municipal, de dichas mediciones de radiación electromagnética no ionizante, no se registraron
valores que superen el límite de máxima exposición permitida que establece la resolución 202/95 del ministerio de Salud
y Acción Social de la Nación y que rige para la 144 del OPDS.
Néstor Mata, por su parte, aclara que tales umbrales cubren los efectos térmicos de la radiación y no los
biológicos.
En marzo de 2007, un relevamiento municipal indicó que 46 de las 91 antenas de telefonía celular registradas por
entonces estaban a pocos metros de, por ejemplo, el Taller Protegido de Incudi, la Universidad Nacional del Sur, los
hospitales Penna y Español, establecimientos educacionales de diversos niveles y clubes.
En temas vinculados con las instalaciones generadoras de campos electromagnéticos no ionizantes, Montero indica que,
desde 2001, se ha trabajado en forma conjunta con distintas dependencias comunales y de las universidades.
Una vez promulgada la resolución 144, las generadoras de campos electromagnéticos deben presentar una declaración
jurada por cada antena instalada en el territorio bonaerense. El permiso de instalación y funcionamiento tiene que ser
expedido por el OPDS, previo certificado de prefactibilidad de zona de localización que extienden los municipios.
"Con este respaldo legal, la Municipalidad solicitó la regularización de las compañías de telefonía celular móvil,
canales de TV abierta, radiodifusoras de frecuencia y amplitud modulada en la banda comercial", dice Montero y agrega
que, una vez recibidas las declaraciones juradas, se armará una completa base de datos de todas las antenas.
Hasta mediados de septiembre, la comuna tenía registradas unas 70 antenas de telefonía móvil y más de 20
declaraciones juradas.
Tiempo, distancias y mucho más
1
En nuestro país, los parámetros para la medición de radiaciones electromagnéticas son regulados por la resolución
202/95. Los límites y niveles de potencia exigidos están establecidos para un tiempo de exposición de 6 minutos. En ese
lapso, se sufrirían efectos térmicos; por debajo de ese umbral, las consecuencias serán biológicas.
2
El tiempo de exposición a las fuentes de microondas, la distancia desde el medio de emisión y su rango de frecuencia,
el tipo de modulación de las microondas y la edad de los individuos irradiados resultan los factores de mayor peligro.
3
Parte de los teléfonos que se venden en Bahía Blanca aparece fuera de la 202/95, cuyo umbral de radiación establece
0,935 milivatio por centímetro cuadrado. Un gran número de los aparatitos ronda entre los 4 y 4,5 milivatios por
centímetro cuadrado.
4
Estudios estadísticos advierten sobre el incremento del 240 por ciento en las probabilidades de sufrir un cáncer
cerebral por el uso del teléfono celular durante más de 2.000 horas, en un período acumulativo de 10 años. Esto
equivale a 35 minutos diarios.
5
En el Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia, se prohíbe instalar torres en un radio de 500 metros de zonas
residenciales.