BUENOS AIRES (Télam) -- "Me interesa poder provocar pequeñas cosas que ayuden a pensar de otra manera lo que estamos
viviendo", desafió Eduardo "Tato" Pavlovsky.
Escritor y actor teatral, se enfocó en ese concepto a partir del estreno de Sólo brumas
, pieza dirigida por Norman Briski que anima junto a Mirta Bogdasarian, Susy Evans y Eduardo Misch, en el Centro
Cultural de la Cooperación de la mítica calle Corrientes y que constituye un certero alegato sobre el drama del hambre.
El también médico psicoterapeuta considera que la reciente pieza "habla sobre la brumosidad en un país donde las
circunstancias socio-históricas parecen marcar que lo macabro es tan cotidiano como los 25 niños que mueren por día por
causas evitables".
"A la obra --repasó con entusiasmo-- la hacemos con muchas ganas y muy buenas actuaciones y contamos con Norman que
tiene una gran experiencia. Todo eso ayuda a la reacción del público, a que la gente salga muy conmovida".
El intérprete reflexionó que tiene "un público cautivo que es bastante grande" y que le permite "permanecer no menos
de dos años en cartel cada vez que estreno".
"Se trata de gente que comparte esta estética ideológica y esta intensidad de hacer teatro, porque mi teatro tiene
una intensidad particular y es político", dijo.
Escenas con efecto
Para incluirse en un panorama más general, Pavlovsky apuntó que "acá hay un teatro no político que es muy bueno
porque hay muchos que escriben muy bien y que son efectistas".
Desde ese análisis, consideró que "no hacer un teatro político es una posición absolutamente válida porque el teatro
resulta una expresión de libertad imaginativa, pero el problema que hay es que ninguno de los que no escribe teatro
político, jamás hace una declaración política".
"Ellos no hablan acerca de nada y entonces me parece que es un problema a pensar", completó.
El artista, de 74 años, confesó que para él "el teatro siempre ha sido una necesidad existencial, un recurso
liberador e imaginario muy importante donde se produce una máquina creativa".
"El teatro --insistió-- me ha enseñado mucha psiquiatría. Me ha permitido ensayar y ver un personaje desde los
puntos de vista diferentes y comprender más a ciertas patologías desde el rol".
A partir de ese convencimiento ligado a felicidades y gratitudes, aseguró que "el teatro me hace sentir joven".
Se agradece, pero no
Psicoterapeuta desde los 22 años y aún enamorado de esa disciplina a la que dedica tiempo y esfuerzo, Tato evocó que
empezó a hacer teatro cuatro años después de recibirse y la causa fue que vio Esperando a Godot.
"Me di cuenta que ahí estaba la explicación a la angustia que el psicoanálisis no había podido darme", dijo.
Por estas pasiones, Pavlovsky no tiene tiempo para más y, según parece, tampoco quiere tenerlo.
"El cine me ha dado mucho y aprendí a trabajar ahí, pero no es mi metier", afirmó sobre la disciplina que abrazó en
El señor Galíndez, La nube, El exilio de Gardel, Potestad y Miss Mary, entre otros filmes.
Consultado acerca de la televisión, comentó que "muchas veces me han llamado de la TV, sobre todo Adrián Suar
--gerente de programación de Canal 13--, porque parece que tengo un físico que da tanto para un reo marginal como para
un señor. Yo le agradecí enormemente pero no puedo dejar todo lo demás".