El equipo de cardiocirugía del Hospital Penna fue invitado a exponer su experiencia al Congreso Mundial de
Enfermedades Cardíacas que se realiza todos los años en Toronto (Canadá) por haber operado, cuando trabajaba en Santa
Rosa (La Pampa), un tumor de los cuales hay menos de 50 casos descriptos en todo el mundo.
El doctor Gustavo Knop, quien encabeza el grupo, explicó que la invitación vino a colación de que el trabajo fue
previamente publicado en la revista Journal of thoracic and cardiovascular surgery.
"En aquella oportunidad operamos un tumor, ubicado en el corazón, que es altísimamente infrecuente: hay menos de 50
casos descriptos en todo el mundo. Esa debe haber sido, muy probablemente, la razón por la cual nos autorizaron la
publicación en una revista de tanto nivel y después nos invitaron a un congreso que se encuentra entre los más
importantes del mundo", consideró.
Knop sostuvo que lo particular de la experiencia radicó en la rareza del tumor, la suerte que tuvo el equipo en
detectar la enfermedad de la paciente, operarlo y que no se produjera una recidiva.
"La mujer, de mediana edad, sufría crisis de hipertensión arterial, nerviosismo y rubicundez facial, a raíz de lo
cual su médico le solicitó un ecocardiograma, donde se detectó una imagen extraña", empezó a relatar.
La enferma --relató-- fue derivada al servicio de Cirugía Cardiovascular que encabeza Knop, para ser sometida a una
intervención quirúrgica, "pensando que presentaba el tumor más común del corazón que es un mixoma".
"Cuando vimos a la enferma y la interrogamos en el período pre-operatorio, nos llamó la atención la sintomatología
que presentaba. No tenía grandes explicaciones, porque las crisis de hipertensión eran muy severas. Entonces pensamos
que podía tener, además del tumor en el corazón, otro en la médula suprarrenal productora de sustancias que elevan
mucho la presión", relató.
"No obstante, buscamos la presencia de un tumor que pudiera justificar esta crisis hipertensiva y en las glándulas
suprarrenales tenía nada", siguió.
Fue entonces cuando el equipo investigó el tema en la bibliografía y detectó la posibilidad de que se tratara de un
tumor productor de norepinefrinas (sustancias que producen hipertensión severa) ubicado en el corazón, caso
absolutamente infrecuente.
Acotó que los estudios bioquímicos posteriores determinaron claramente que estas sustancias circulantes presentaban
picos muy elevados y sólo cabía la posibilidad de que el tumor fuese el culpable de la situación.
"Nosotros jamás había visto este tumor. De hecho, de los menos de 50 casos descriptos, muchos menos están operados y
muchos menos de los operados están vivos", subrayó.
Contó que hubo que tomar recaudos importantes para que no se produjera la liberación de estas sustancias antes de
que el equipo pudiera tomar control del tumor.
"Quiero aclarar que la operación, en sí, no es nada espectacular ni fuera del alcance de cualquier cirujano bien
entrenado. Lo que tiene espectacularidad es la infrecuencia de la entidad y no la intervención, ni mucho menos las
manos del cirujano", remarcó.
Sostuvo que la extirpación del tumor fue técnicamente demandante pero "nada fuera de lo tradicional".
La paciente evolucionó muy bien y está curada. Después de dos años no hubo indicador alguno que haya demostrado una
recidiva o síntomas que puedan justificar la detección de residuos del tumor.
"Siempre, en cirugía oncológica, uno de los problemas que tienen los médicos es asegurarse que no hayan quedado
residuos microscópicos o siembras a distancia", terminó.