La sequedad del rostro, los labios entrecortados y los ojos llorosos son "postales clásicas" del invierno.
No obstante, en muchos casos eso no implica que, tanto la piel como la visión, se conviertan en "áreas protegidas".
Sin embargo, los especialistas sostienen que, al igual que en verano, durante el invierno la piel necesita de
cuidados específicos, pues se encuentra constantemente expuesta no sólo a las radiaciones solares (porque, por más que
en invierno haya muchos días grises o de lluvia, el sol está), sino también al frío, al viento, la humedad.
Y, también, a los cambios bruscos de temperatura que se producen al pasar, por ejemplo, de un ambiente
calefaccionado como puede ser la casa o la oficina, al frío de la calle y, finalmente, la nieve.
Estos factores provocan dos clases de consecuencias.
Por un lado, las "estéticas", entre las que se destacan el envejecimiento prematuro y la deshidratación que da, como
resultado, una piel deslucida y opaca.
Por otro, las que tienen que ver con la salud a largo plazo.
También, al margen de los factores climáticos mencionados, hay que tener en cuenta los genéticos y constitutivos de
cada individuo, que se suman a otros, como el consumo de tabaco u agentes nocivos, el estrés físico y psicológico y la
autoadministración de productos no indicados.
Considerando este panorama, si no se ponen en marcha los cuidados necesarios y básicos, la piel puede descamarse,
agrietarse, sufrir fisuras cutáneas, quemaduras solares y el aumento del riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Ahora bien, ¿cuáles son los cuidados básicos que pueden ayudar a proteger la salud de la piel durante el frío?
Si bien el espectro es grande, lo fundamental es utilizar protectores solares, en caso que se realicen actividades o
se pase tiempo al aire libre, en lugares de montaña o donde haya nieve.
La protección tiene que colocarse media hora antes de la exposición y repetirse varias veces a lo largo del día,
dependiendo de la cantidad de horas que se pasen al aire libre.
En estos casos, también es fundamental cuidar los ojos, dado que la radicación solar aumenta 10 por ciento cada mil
metros de altura y un exceso de exposición a la radiación ultravioleta junto con el frío pueden producir quemaduras e
irritaciones intensas en la superficie de la córnea, así como queratoconjuntivitis.
En comparación con la playa, superficie sobre la cual habitualmente la gente se broncea en verano, la nieve refleja
el 85 por ciento de la radiación solar, mientras que la arena sólo el 10 por ciento.
Qué hacer en la ciudad
En lo cotidiano, en la ciudad, ¿cuáles son las mejores maneras de cuidarse?
De acuerdo con la doctora Mónica Maiolino, dermatóloga, asesora de la línea Dermaglós, lo más recomendable es no
sólo utilizar protectores solares, que deben elegirse de acuerdo a la sensibilidad de la piel y a las actividades que
se realicen, sino también un post solar o crema humectante para después del baño.
Puede aplicarse con la piel todavía un poco húmeda para favorecer la absorción.
También se recomiendan anteojos y un stick labial pues la piel de la boca es la más finita y sensible.
Algunos expertos oftalmólogo afirmaron que los anteojos son muy importantes, porque ayudan a frenar las partículas
que el viento levanta a su paso y que pueden ingresar a los ojos, provocando serias molestias.
De todas formas, también protegen de una radiación que, por encontrarse el sol más bajo en la línea del horizonte,
impacta más directamente, generando un intenso reflejo y una peligrosa irritación. (Pro-Salud).
Opinión
Oportunidad para "reparar"
Con el fin de aprovechar los meses de frío y dejar la piel radiante y preparada para los que vendrán, durante el
invierno se pueden realizar diversos tratamientos regenerativos y antiage a través de diversas técnicas abrasivas.
Los beneficios que podemos obtener consiste, básicamente, en aportar hidratación y distintos elementos constitutivos
de la piel que, con el paso del tiempo, se van perdiendo o deteriorando.
Otra ventaja es su capacidad primaria y secundaria de estimular la regeneración de las fibras de sostén (colágeno y
elastina, por ejemplo), que se hallan en la dermis cutánea para, de esta forma, prevenir la flacidez de distintas áreas
corporales.
La elección de uno u otro tratamiento, depende del estado de la piel al momento de la consulta.
Doctora Mónica Milito/Cirujana plástica, especialista en cirugía reparadora, directora de la clínica Milito