CHICAGO (AFP-NA) -- El Viagra, conocido por sus efectos contra la impotencia, se mostró eficaz para tratar las
disfunciones sexuales en las mujeres depresivas, según un estudio publicado ayer en Estados Unidos.
La falta de apetito sexual es una de las principales razones por las cuales los pacientes depresivos terminan sus
tratamientos.
Los antidepresivos son prescriptos a dos veces más mujeres que hombres pero los medicamentos más eficientes para
luchar contra los problemas sexuales en los hombres no fueron aprobados para las mujeres, recuerdan los autores de este
estudio publicado por el JAMA (Journal of American Medical Association).
Los investigadores probaron el Viagra en 98 mujeres cuya depresión estaba disminuyendo pero que seguían encontrando
problemas en su vida sexual, como la falta de excitación o dolores durante el acto sexual.
Mientras la mitad de la muestra recibió un placebo, la otra debió tomar durante ocho semanas un comprimido de Viagra
una a dos horas antes de tener una relación sexual.
Aproximadamente el 73% de las mujeres que tomaron el placebo no sintieron ninguna mejora, mientras que apenas el 28%
de la mujeres que sí habían tomado Viagra decían lo mismo, según el estudio.
Aunque algunas se quejaron de dolores de cabeza o náuseas, ninguna dejó la prueba debido a los efectos secundarios.
"Tratando este efecto problemático indeseable en los pacientes que fueron curados con eficacia de una depresión pero
que deben seguir su tratamiento para evitar una recaída, los pacientes pueden seguir tomando antidepresivos, se reduce
la tasa elevada de interrupción prematura del tratamiento y mejoran los resultados en el combate contra la depresión",
escribió el principal autor de la investigación, George Nurnberg, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo
México.
Impotencia masculina
BUENOS AIRES (Télam) -- La disfunción eréctil también conocida como impotencia, puede ser el primer síntoma que
alerte a los hombres sobre factores de riesgo como la hipertensión y la diabetes, los cuales incrementan el riesgo
cardiovascular, reveló ayer un informe presentado por médicos extranjeros.
El especialista Sydney Glina, Jefe del Departamento de Urología del Hospital Ipiranga, de San Pablo, Brasil y su par
Jay Lee, del Rockyview General Hospital de Canadá disertaron en Argentina, sobre la relación entre la disfunción
eréctil y las enfermedades concomitantes que se asocian con el síndrome metabólico.
Los médicos aludieron a diversos estudios que revelan una marcada relación entre la disfunción eréctil y el riesgo
de padecer hipertensión arterial, diabetes, dislipidemia y niveles bajos de testosterona, que son factores
determinantes para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Gina señaló que "la disfunción se consideró tradicionalmente como una complicación secundaria de enfermedades
cardiovasculares y metabólicas incluyendo diabetes, hipertensión y dislipidemia".
Pero destacó que "la evidencia reciente sugiere que ese trastorno también puede servir como marcador clínico de
enfermedades concomitantes no detectadas previamente y cuya progresión pueden desencadenar en episodios
cardiovasculares".
Gina indicó que un porcentaje muy bajo de los hombres que padecen disfunción eréctil recibe tratamiento y manifestó
la necesidad de "aumentar la conciencia sobre las terapias en esta materia".
También, destacó que debe "fomentarse el diálogo entre paciente y el médico, para buscar la opción terapéutica más
eficaz para evitar fracasos".
Las estadísticas médicas indican que más del 50% de los hombres mayores de 40 años sufre de disfunción eréctil.
Ese trastorno se manifiesta con la incapacidad de lograr y mantener una erección prolongada que posibilite una
relación sexual y afecta la autoestima del hombre.
Lee opinó que "resulta de vital importancia comprender y encarar la salud del hombre de una manera integral, que
permita tratar la disfunción eréctil".
Pero destacó que "no debe desperdiciarse esa oportunidad para poder luchar contra los asesinos silenciosos como son
la diabetes, la hipertensión arterial y dislipidemia que, junto con el déficit de testosterona, habitualmente conviven
en ese grupo de pacientes".
El especialista reiteró que "todo eso deteriora significativamente la calidad de vida" e insistió "en la importancia
del tratamiento".