El sóftbol argentino alcanzó la gloria con la obtención de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Santo
Domingo (2003), conseguida gracias a un triunfo clave frente al local.
Para aquella gesta fue vital el ingreso del bahiense Diego Salguero, quien tuvo una intervención clave en tiempo
suplementario para el histórico triunfo por 3 a 2.
"Fue un cotejo que había comenzado a jugarse cuatro años antes. Justamente, en los juegos de Winnipeg del 99 salimos
cuartos. Quedamos a un paso de la medalla peleando con Cuba y, desde entonces, nos mentalizamos con que había que
conseguir la presea. Fue trabajar y trabajar pensando en lo que haríamos en Santo Domingo", recordó.
--¿Cuál fue tu rol?
--Tuve la suerte de entrar en un momento a definir y también que se me dieran las cosas en el suplementario. Fue un
cotejo que me quedó grabado, sin dudas.
--Además tuvo mucho significado para el sóftbol argentino.
--Fue la primera medalla panamericana en la historia de este deporte. Fue muy importante para todos porque se venía
trabajando desde hacía cuatro años con este grupo. Ya en el ciclo anterior, con otro técnico, se hablaba de lo mismo
pero tomándolo como un objetivo más lejano. Con suerte se aspiraba a un cuarto o quinto puesto. Pero con los años se
fue mejorando el nivel y se veía que era algo alcanzable.
--¿Qué esfuerzos demandó la preparación?
--Muchos. Se hicieron más concentraciones y se viajó más a Buenos Aires para juntarnos. Obviamente con las
situaciones que tiene que afrontar un deporte amateur como el nuestro, como no contar con alojamiento las veces que
necesitábamos o con los recursos para reunir al grupo y entrenar, ya que tenemos jugadores de todo el país. Eso fue lo
más difícil, pero sabíamos que cada uno en su lugar de origen hacía lo mejor para llegar a lograr ese objetivo, que era
de lo único que se hablaba. Inclusive hicimos alguna gira previa poniendo plata de nuestro bolsillo.
--¿Cómo fueron los momentos previos al choque con República Dominicana?
--Vivimos más concentrados que en cualquier otro certamen. No hablábamos de otra cosa que del juego en sí, por más
lindo que era Santo Domingo y sus playas... A nada de eso no le dimos bolilla. Cuando salíamos de la cancha nos
quedábamos mirando el próximo partido para ver qué rival nos podía tocar, qué defectos tenía, en qué nos podían dañar y
cómo contrarrestarlo para ganar.
--Muy concentrados.
--Sin ningún tipo de distracción. Además tuvimos un plantel con bastante experiencia, lo cual está bueno para no
distraerse de todas las cosas que rodean una gira así, como el viaje en avión o que te hablen "raro". En este caso no,
estábamos muy enfocados. Y con una meta muy clara cual era ganarle a uno de los tres primeros equipos profesionales.
Nosotros éramos todos amateurs y logramos ganarle a tipos que laburan de eso en Canadá, Estados Unidos, Venezuela y
Dominicana.
--¿Cómo se fue dando el partido por el Bronce?
--Apretado desde el inicio. En un momento pasaron al frente pero lo empatamos sobre la hora. Básicamente fue un
juego muy defensivo en el que nadie arriesgó demasiado. Y llegando al tie break, que es como el suplementario, pudimos
anotar una carrera. Me tocó la suerte de impulsar esa carrera para luego, en defensa, mantener el cero y ganar el
partido.
--¿Y después?
--Fue una locura, no parábamos de festejar... Inclusive el otro día nos agarró con el festejo, pero no en cuanto a
salidas porque estábamos en la villa olímpica y nos quedamos concentrados para jugar al día siguiente. Ganar el Bronce
te aseguraba pelear, después, por la de Plata. Pero a pesar del desafío que teníamos por delante, sentíamos que
habíamos cumplido el objetivo. Llegó el turno de medirnos con Estados Unidos y perdimos uno a cero.
"Nos recriminamos haber estado cerca, pero nuestro objetivo ya estaba cumplido".
Se va a Canadá
En el marco de la preparación para el Mundial de Canadá, que se disputará el año próximo, Salguero regresaba en las
últimas horas al país procedente de Estados Unidos, donde con la selección argentina cumplió varias presentaciones
tanto allí como en suelo canadiense. "Queremos llegar un poco más arriba (que el Bronce de Dominicana). Hay muchos
chicos nuevos y material para laburar", resumió Salguero.
En retro
Diego Rafael Salguero (Bahía Blanca, 19 de diciembre de 1974) lleva 28 años jugando al sóftbol. Comenzó en Olimpo y
a su disolución se sumó a Los Indios, su club de siempre y con el que logró varios títulos siendo al mismo tiempo
jugador y entrenador. Su puesto en cancha es el de short stop.
En abril de 1996 se convirtió en el primer jugador bahiense en fichar para las ligas profesionales de Estados
Unidos, donde fue contratado por Larry Miller Chevrolet, equipo de Salt Lake City (Utah). En la temporada siguiente
jugó simultáneamente en los Chevrolets el torneo local y en Larry Miller Toyota, el otro equipo de la ciudad, con el
que jugó el mundial de clubes. En el 98 volvieron a llamarlo, pero prefirió dedicarse a su carrera de Ingeniería Civil.
En el seleccionado argentino, debutó en juveniles en 1993 para el Mundial de Nueva Zelanda, mientras que dos años
más tarde llegó al Mayor, justo para los Panamericanos de Mar del Plata.
Desde entonces es una fija en el plantel albiceleste: Panamericanos de Winnipeg (2003), Santo Domingo (2007),
Mundial de Estados Unidos (1996) y Nueva Zelanda (2004; en 2000 Argentina no acudió). Es campeón Sudamericano (1995).
En el ámbito privado, se desempeñá como ingeniero civil y trabaja en una empresa constructora.
Ricardo Sbrana/"La Nueva Provincia"