CORONEL DORREGO (A) -- La temporada de caza comercial de liebre europea en este distrito, que se inició el 15 de
mayo pasado y tuvo una extensión de dos meses, fue calificada por especialistas del sector como regular y apenas
discreta.
Roberto Saaby, acopiador barraquero, mencionó que la merma en la cantidad de ejemplares, el bajo valor del producto,
el incremento de los insumos y el prolongado conflicto entre el gobierno nacional y el sector rural fueron los
principales factores que conspiraron contra la actividad.
"Lo que ocurrió en nuestro país durante los últimos meses incidió en forma negativa, especialmente durante los
cortes (de ruta), lo que imposibilitó que la mercadería pudiera llegar a los frigoríficos", indicó.
"Además, el precio de la liebre estuvo alicaído, a excepción de los últimos días, cuando había menos cantidad y
varios productores rurales, por la situación vivida y la incertidumbre reinante, también salieron a cazar", subrayó.
Saaby mencionó que, cuando se inició la temporada, por cada liebre se pagaba 8 pesos, mientras que en la última
semana ese valor trepó a 13.
"La liebre empezó con un precio irrisorio. El año pasado, un ejemplar tenía el precio equivalente a una caja de
balas o 10 litros de gasoil, mientras que este año no se podía comprar ni la mitad de esas cantidades", ilustró el
acopiador.
Confió además que este año recibió 10 mil liebres menos que en 2007 (15 mil, contra las 25 mil del año pasado).
Momento delicado
Para Saaby, la actividad está atravesando "un momento delicado", por lo que --dijo-- no sería descabellado suspender
la caza por un año para repoblar los campos.
"De todos modos, creo que nuestro distrito es bien aprovechado por cazadores de partidos limítrofes", admitió.
"Sin dudas, la actividad está atravesando un momento delicado por falta de mercadería, dificultades para colocar el
producto y por los bajos precios. Nos preparamos buena parte del año para la temporada de caza, alimentamos favorables
expectativas y después nos chocamos contra una dura realidad", subrayó.
Las razones expuestas también arrastraron a muchos cazadores a abandonar la actividad en medio de la temporada.
"A ellos les cuesta mucho preparar un vehículo para la caza. En mi caso, empezaron ocho muchachos trabajando y
terminaron sólo cuatro", concluyó.
Polémica
La polémica por la caza de la liebre alcanzó su punto más conflictivo en 2006, en el sudoeste bonaerense, cuando los
productores se mostraron a favor y los cazadores en contra de la aplicación del Código Rural y Ley Nacional de Armas.
Ambas normativas establecen, entre otras cosas, que no se permite cazar de noche o con luz artificial, condiciones
que hacen imposible la actividad de caza de liebres.
Entre las principales causas para pedir la prohibición de la caza, los productores citaron la inseguridad y el
vandalismo. Los cazadores, en tanto, se defendieron alegando que la actividad representa un importante ingreso para
centenares de familias.
Si bien la decisión política al respecto bajó desde la Provincia, se determinó que a polémica la resolviera cada
comuna, hecho que provocó que en algunos distritos hoy esté prohibida la caza nocturna y, en otros, esté permitida.
Este año la actividad volvió a ser noticia cuando un ingeniero agrónomo pigüense pidió que, tres años después de que
se decretara la veda total para la actividad en el distrito de Saavedra, se permitiera retomarla.
El ingeniero agrónomo Gustavo Schulz, de la cooperativa La Alianza, adujo que los daños ocasionados por el animal a
los cultivos provocan pérdidas significativas.
Dijo que la magnitud del perjuicio económico provocado por las liebres en el distrito de Saavedra ascendía a un
millón de pesos solamente si se consideraba la afectación de los cultivos de girasol. En igual sentido se refirió a los
problemas que la liebre estaba causando en distritos como Puan y Adolfo Alsina.
En el momento en que se escucharon las palabras del ingeniero Schulz, este diario efectuó una consulta que permitió
determinar que no sólo no existirían estos problemas en otros distritos como Puan y Adolfo Alsina, sino que incluso en
algunos hay conformidad respecto de la aplicación a rajatabla del Código Rural.
En otros distintos como Coronel Dorrego, en tanto, ya se apreciaba un número inferior de liebres al registrado en
otros años.
El último antecedente en torno al tema surgió a principios de mayo pasado, cuando la diputada provincial María Elena
González de Rivas (FPV) presentó un proyecto para modificar el Código Rural bonaerense (ley 10.081), a fin de evitar
que perjudique a la actividad de los cazadores y acopiadores de liebres europeas.
La legisladora contó que, según estudios poblacionales de liebres realizados por personal del ministerio de
Producción y Asuntos Agrarios, la densidad de ejemplares en la zona del sudoeste bonaerense es superior a la media de
los 10 últimos años.
"De no controlarse la población de liebres, la especie se convertiría en plaga para la agricultura y la ganadería de
la zona, y los mercados del exterior reemplazarían la carne de liebre por otras carnes silvestres", advirtió González
de Rivas, cuyo proyecto aún no fue aprobado.