Finalmente y tras meses de charlas y cartas documento, ayer, se transformó en enfrentamiento declarado el conflicto
entre la Municipalidad y Cliba: mientras el gobierno de Cristian Breitenstein afirmó que el contrato de la recolección
de residuos es prorrogable hasta por un año más, la empresa insistió con su deseo de abandonar el servicio en tres
meses y hasta mandó preavisos de despido al 80 por ciento de su personal.
"En esto quiero ser bien claro: la empresa no es la que decide cuándo se va", dijo el secretario Legal y Técnico,
Iván Budassi.
La prórroga de la polémica figura en el contrato original y obedece a la necesidad del municipio de cubrirse de
eventuales demoras en el proceso licitatorio del servicio, que arrancará en pocas semanas más.
Mientras tanto, la compañía aseguró que sus problemas económicos son tales que trabaja a una pérdida de 500 mil
pesos mensuales (del municipio, cobra alrededor de 1,65 millones), así que la posibilidad de alargar la relación es
"sombría e injusta".
"En diciembre de 2007, previnimos al municipio de esta angustiosa situación y de la imposibilidad de hacernos cargo
de cualquier prórroga. Incluso, lo exhortamos a que iniciara de inmediato el trámite licitatorio. Como lamentable
respuesta, hemos obtenido que, siete meses después, ese proceso todavía se encuentra en el estado más embrionario",
advirtió Cliba, en sendas notas enviadas al municipio y al Concejo Deliberante, ambas firmadas por su apoderado,
Marcelo Junca.
Camioneros, alerta
A su vez, notificado de los eventuales despidos, el secretario de Gobierno, Gustavo Mena, invitó, sobre el mediodía,
a su despacho a casi 20 afiliados al Sindicato de Camioneros, el gremio que agrupa a todos los empleados de Cliba.
"La Municipalidad va a reconocer, en el pliego de licitación, los derechos laborales de todos los trabajadores",
prometió, y estimó que, sobre fin de año, se podrá entregar la recolección de residuos a otra prestataria.
Por su parte, Budassi admitió que "la posibilidad de que se judicialice la cuestión siempre está".
"Hay una cláusula contractual que es clara. La comuna puede extender hasta un año la vigencia del contrato. No es
nuestra intención prolongarlo por tiempo indefinido, pero tenemos que cubrirnos por si el proceso licitatorio se
retrasa por uno u otro motivos", explicó, antes de repartir al periodismo una copia de la cláusula en cuestión.
En cuanto a la situación, estimó que "esto ingresa en el clásico juego de presiones cuando una vinculación está
terminar".
También insistió con que la empresa que reemplace a Cliba deberá respetar los derechos de los actuales trabajadores:
"Condiciones leoninas"
Todo se hizo formalmente, con notificaciones: primero, el municipio envió a Cliba una nota, en la que le recordaba
la cláusula de la prórroga y la empresa respondió con escritos intimidatorios, algunos de cuyos párrafos son los
siguientes:
* "Es de recalcar la responsabilidad que cabe al Concejo Deliberante en la situación crítica del contrato, en la medida
que no ha realizado gestión alguna tendiente a canalizar la recomposición de los precios de los servicios. Por el
contrario, ha gestionado de manera negativa".
* "La magnitud del sacrificio económico que hemos venido asumiendo, aun frente a las condiciones leoninas a las que nos
hemos visto sometidos, será motivo de abordaje en el reclamo judicial que reservamos expresamente para resarcirnos de
tanto daño provocado".
* "En un juego de pinzas realmente arbitrario, se ha cerrado la puerta a cualquier actualización del precio del
servicio y, por el otro, se dispone unilateral, inconsulta y compulsivamente una prórroga extraordinaria en nuestras
obligaciones".
* "Resulta sombría e injusta la posibilidad de que el municipio pretenda imponernos un año más de obligaciones a
pérdida, por su propia negligencia en tomar los recaudos".
* "Resulta imposible continuar con un contrato a pérdida. Llegamos al límite de nuestras posibilidades. Esto no sólo
repercute en el beneficio empresario, sino que se proyecta a insumos y salarios y se profundiza mes a mes, por efecto
de su mera acumulación y por efecto de los ajustes salariales y las variables inflacionarias".
* "Este mecanismo perverso puede resultar beneficioso para el municipio en el corto plazo: se asegura de pagar por el
servicio mucho menos de lo que vale, confiando en la imposición arbitraria e injusta de las atribuciones de poder
político y en nuestro consabido respeto a los principios de la prestación rigurosa y responsable".
* "Declinamos toda responsabilidad por las consecuencias que puedan derivarse de la falta de ejecución de los
servicios, haciendo responsable a la Municipalidad de los perjuicios que puedan extenderse a la población por los daños
de esta empresa, solicitándole que arbitre las medidas necesarias para dar continuidad a este servicio público".
Aplausos para el secretario Mena
Los casi 20 afiliados al Sindicato de Camioneros que ayer fueron al municipio aplaudieron al secretario de Gobierno,
Gustavo Mena, cuando les prometió que la empresa que reemplazará a Cliba estará obligada a absorberlos en su plantel,
con las mismas condiciones laborales.
Pero los aplausos fueron tres, dos de ellos para el secretario de Gobierno: uno, durante la reunión, otro, a su
término y un tercero afuera del despacho, en el hall principal del municipio y entre los mismos afiliados al Sindicato
de Camioneros, para su referente local, Carlos Medina.
Antes de que empezara la reunión, Mena invitó a participar al secretario de Legal y Técnica, Iván Budassi, operador
del contrato con Cliba desde que Cristian Breitenstein llegó a la intendencia.
"Es legítimo que la empresa defienda sus intereses --dijo Mena--. Nosotros no estamos en una situación simétrica,
porque tenemos que hacer valer el bien común. Pero estamos dispuestos a soportar las presiones. Enfrentaremos esta y
cualquier otra. Lo mismo ha pasado con el transporte y lo hemos llevado adelante".