Tras meses de charlas y cartas documento, la relación entre la comuna y la empresa Cliba se convirtió ayer en un
enfrentamiento declarado.
Es que mientras el gobierno de Cristian Breitenstein afirmó que el contrato de la recolección de residuos es
prorrogable hasta por un año más, la empresa insistió con su deseo de abandonar el servicio en tres meses.
De hecho, hasta remitió los telegramas de preaviso de despido al 80 por ciento de su personal.
Ante esto, el secretario Legal y Técnico Iván Budassi fue contundente: "La empresa no es la que decide cuándo se va".
Pero por el lado de la compañía la postura también es rígida. Aseguran que sus problemas económicos son tales que
trabaja con una pérdida de 500 mil pesos mensuales (del municipio, cobra alrededor de 1,65 millones), así que la
posibilidad de alargar la relación es "sombría e injusta".
Alerta de Camioneros
Notificado de los eventuales despidos, el secretario de Gobierno, Gustavo Mena, invitó, sobre el mediodía, a su
despacho a casi 20 afiliados al Sindicato de Camioneros, el gremio que agrupa a todos los empleados de Cliba.