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   Jueves 22 de abril de 2010
 
Lo sentenciaron a perpetua gracias a una huella digital
Pablo Daniel Reboredo fue condenado como autor del homicidio triplemente calificado del comerciante Diego Guidotti, ocurrido la madrugada del 11 de febrero de 2008.
     BUENOS AIRES (Télam) -- Un gomero fue condenado a prisión perpetua por asesinar de un balazo a un pizzero en un asalto ocurrido en Del Viso en 2008, gracias a que una de sus huellas digitales fue descubierta en un aérosol que el asesino tocó cuando revisó la guantera del auto de la víctima.
     Fuentes judiciales informaron que el imputado, Pablo Daniel Reboredo (25), fue condenado como autor del homicidio triplemente calificado del comerciante Diego Guidotti, ocurrido la madrugada del 11 de febrero de 2008.
     El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal 5 de San Isidro, integrado por los jueces Mario Eduardo Kohan, Ariel Introzzi Truglia y Raúl Alberto Neu, quienes consideraron como prueba clave una huella digital perteneciente al sospechoso.
     Es que el caso se esclareció a partir de un hallazgo de la Policía Científica de San Isidro que al procesar la escena del crimen y el auto donde fue asesinada la víctima, encontró tirado en el piso del vehículo un aérosol limpiavidrios y así se detectó una huella digital que no pertenecía a la víctima.
     El testimonio durante el juicio de Matías Hernán Guidotti, hijo de la víctima y testigo presencial del crimen cuando tenía 16 años, ya que viajaba como acompañante en el auto, fue determinante para establecer que esa huella de un dedo índice de la mano derecha pertenecía al autor material del asesinato.
     El chico contó que fueron asaltados cuando circulaban en un Peugeot 405 por el kilómetro 39,500 del ramal Pilar de la autopista Panamericana, a la altura de la localidad bonaerense de Del Viso.
     Padre e hijo regresaban luego de una jornada de trabajo en su pizzería de Pilar rumbo a su casa de Olivos cuando fueron interceptados por un auto Fiat Uno rojo del que bajaron tres delincuentes con fines de robo.
     El chico sostuvo ante el tribunal que pese a que ellos no se resistieron, el asaltante que se aproximó por el lado del conductor disparó directamente y así asesinó a su padre.
     Guidotti murió en el acto al recibir un disparo que destruyó la ventanilla, ingresó por su hombro izquierdo, atravesó sus pulmones y salió por su espalda.
     Según el adolescente, el delincuente que abrió la puerta del lado del conductor, fue el que revisó los bolsillos de su padre y también abrió la guantera y desparramó todo lo que allí había, incluido el aérosol.
     Los malvivientes robaron el celular del chico, un reloj de la víctima y unos 2.000 pesos de la recaudación del local.

"Casualidad de la vida"
     El caso fue investigado por el entonces fiscal de instrucción de Pilar Alejandro Musso que ante ese hallazgo en el aérosol, ordenó que esa impronta dactilar fuera cargada en el sistema AFIS, la base de datos de delincuentes con antecedentes.
     En un primer momento la búsqueda dio resultado negativo, pero en junio de 2009, un año y cuatro meses después del crimen de Guidotti y a partir de la insistencia del fiscal, el AFIS le puso nombre y apellido al dueño de esa huella: Pablo Daniel Reboredo.
     Durante el juicio, Reboredo presentó como coartada que él solía reparar las gomas pinchadas de los motoqueros que hacían el "delivery" en la pizzería de Guidotti y que en una de esas oportunidades pudo haber tocado el aérosol porque los neumáticos se los llevaban hasta la gomería en el auto de la víctima.
     "Sólo por la huella encontrada se me acusa. Lo que me pasó fue una casualidad de la vida, sólo por el hecho de emparchar las ruedas", dijo el imputado en su indagatoria.
     Los jueces descartaron de plano esta posibilidad al explicar que de acuerdo a lo declarado por la mayoría de los empleados de Guidotti, las ruedas de las motos eran cargadas en el baúl del auto y que el aérosol limpiavidrios estaba guardado en la guantera.