Un simpatizante de Villa Mitre, en aparente estado de ebriedad, sufrió una fuerte caída desde uno de los para
avalanchas de la tribuna local (la que da a calle Caseros) y sufrió un profundo corte en el arco superciliar izquierda.
Antes del inicio del partido, el "Rulo", como lo conocen sus compañeros de hinchada, estaba colgando una bandera,
pero no pudo mantener el equilibrio y se precipitó, rondando por los escalones.
Sin embargo, luego de ser atendido en el lugar por un servicio de emergencias, el joven permaneció en el gimnasio
tricolor y presenció el partido... Y sí, no se iba a perder el partido contra Olimpo...
Oyeron la alarma.
El sonido de la chicharra que cerró el primer cuarto generó un cambio, en definitiva, clave en el desarrollo del
partido.
"Los 30 puntos que nos hicieron fueron un alerta. Ellos vienen haciendo partidos de bajo goleo, porque tienen
problemas en el traslado. Por eso, a partir del segundo cuarto lo ajustamos y nos dio grandes réditos", contó Diego
González, el jugador emblema de Bahiense.
"Este es el equipo que va a jugar hasta fin de año y eso le genera tranquilidad a los chicos. No tuve un buen primer
tramo y debo hacer el mea culpa. Por la edad que tengo, siempre le trasmito algo a los jovenes, e independientemente de
cómo este jugando, debe ser algo positivo", concluyó "Manzana".
¿Tocó?
Restando 43 segundos para que finalice el juego y con el marcador a favor de Comercial, 73-72, Eddie Roberson
(Velocidad) lanzó detrás de los 6m25 y la pelota no tocó el aro (sí el tablero) y se consumieron los 24 segundos de
posesión. Por lo menos, eso sancionó Emanuel Sánchez. Pero apareció en escena el otro árbitro, Luis De Marchi, quien
llamó a los dos entrenadores y dio vuelta el fallo de su compañero. Repuso el azulgrana, y el estadounidense convirtió
un doble.
Más tarde, sus compañeros estuvieron efectivos desde la línea, para darle la victoria al local y provocando el
fastidio de la parcialidad portuaria, que se fue masticando bronca del Pedro Sánchez y muy enojada con los jueces.