Carlos Mauricio Espínola y Santiago Lange ganaron ayer dos regatas y se metieron nuevamente en puesto de podio en la
clase Tornado del yachting de los Juegos Olímpicos de Beijing, cuando sólo resta la `Medal Race', la carrera final
entre los diez mejores de la clasificación, que se disputará hoy, desde las 2, en Qingdao.
De esta forma, la dupla argentina desplazó del tercer lugar a los griegos Iordanis Paschalidis y Konstantinos
Trigonis, quienes se retrasaron demasiado en esta jornada y quedaron octavos en la tabla general.
`Camau' y Lange se impusieron en la octava regata de su especialidad, que anteayer había sido suspendida por falta
de viento, luego de haber comenzado en el tercer puesto.
Posteriormente, fueron novenos en la penúltima competencia, pero luego repuntaron y volvieron a ganar la décima y
última carrera, previa a la `Medal Race'.
Con estos resultados, los argentinos llegarán a la competencia definitiva con 44 puntos, a cinco de los segundos,
los australianos Darren Bundock y Glenn Ashby, y a ocho de los líderes, los españoles Fernando Echavarri y Anton Paz.
"Si vemos los puntos de todos los equipos, hay varios que pelean ahí arriba. Podemos ganar la medalla de oro, como
podemos quedarnos sin podio", dijo Matías Buhler, el entrenador de la dupla más exitosa del yachting nacional.
No hubo tiempo para festejos luego de las dos regatas ganadas. Tras la competencia, Espínola y Lange se fueron
inmediatamente al departamento que alquilaron hace un año en esta ciudad y allí se quedaron concentrados, a la espera
de la carrera decisiva.
"La clave será la concentración, estar atentos a lo que haya que hacer en cada momento de la competencia. Saber
cuando atacar y cuando cuidarse de los que vienen atrás. Será una final muy compleja", opinó Buhler.
"Será fundamental tomar decisiones frías y rápidas. `Camau' y Santiago están muy fuertes mentalmente. Los veo
preparados", concluyó el entrenador.
Hoy, Espínola y Lange buscarán escalar todavía más alto en el Qingdao Olympic Sailing Center.
Para el correntino, será la oportunidad de su cuarta medalla olímpica consecutiva, luego de las dos de plata que
obtuvo en Atlanta '96 y Sydney 2000 y la de bronce de Atenas 2004, que compartió con su actual compañero de
embarcación, Santiago Lange.
La de oro, por ahora, es una deuda pendiente. Quizás esta madrugada quede saldada.