BUENOS AIRES (Télam, DyN y NA) -- El secretario de Agricultura, Carlos Cheppi prometió "fondos y aportes
presupuestarios" para ayudar a los productores ganaderos afectados por la grave sequía que azota al sudoeste y oeste
bonaerenses, el norte del país y parte del litoral, al tiempo que consideró apresuradas las amenazas de paro por parte
de los productores.
"Muy pronto va a haber anuncios con respecto al tema de aportes a las provincias que están con problemas de sequía,
que son básicamente el Oeste y Sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Chaco, Córdoba y Santa Fe; ahí va a haber
respuestas muy concretas", reveló.
El funcionario aseguró que las medidas a tomar sobre este punto surgen del pedido expreso de la presidenta de la
Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
Con respecto a los reclamos que el sector propinó al gobierno durante el fin de semana, donde exigieron un "diálogo
real" con el gobierno y "soluciones urgentes" para el sector, el funcionario expresó que éstos "fueron escuchados y
analizados".
"La preocupación es claro que existe, pero parece medio apresurado comenzar a amenazar de nuevo con paros. En
realidad se viene trabajando bien, tratando de buscar una propuesta que se pueda consensuar", afirmó ayer el secretario
en declaraciones radiales.
Agregó que deben buscarse "algunas alternativas, pero las alternativas también hay que buscarlas con recursos
fiscales para poder sostener una mejora para los pequeños y medianos productores, pero eso hay que trabajarlo con mucho
cuidado y también buscando consenso".
A modo de gesto para los ruralistas, Cheppi ratificó la reunión para hoy a las 14 en la sede de Agricultura con el
Grupo Lácteo, al que convocó para analizar políticas lecheras, tras anunciar ayer la normalización de las exportaciones
de productos lácteos.
Reclamo de Buzzi.
El martes, el titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, reclamó al gobierno nacional unos 500
millones de pesos para revertir los daños causados por la sequía en diferentes regiones del país.
Según el dirigente, como el actual sistema de emergencia y desastre agropecuario nacional es "ineficiente y tardío",
pueden quebrar los productores damnificados.
La solicitud de FAA fue elevada a la jefatura de Gabinete, al ministerio de Economía de la Nación y a la secretaría
de Agricultura.
La sequía que afecta a la Argentina agrícola debería menguar con las lluvias de la primavera; sin embargo los daños
se prolongan con la siembra de un millón de hectáreas menos de trigo que el año pasado, la muerte de bovinos y la caída
en los rindes de los commodities.
Los cálculos de mortandad de animales hablan de 200 mil cabezas en Chaco, cifra que podría repetirse en otras
provincias y elevar el número a más de un millón.
El norte santafesino lleva cinco meses sin precipitaciones y el litoral argentino sufre la peor sequía desde 1925,
cuando entre marzo y abril debían caer unos 160 milímetros de agua.
Sin embargo, en la mayor parte de los distritos del norte de Santa Fe prácticamente no ha llovido.
Especialistas explican que la sequía es una de las anomalías ambientales más difíciles de evaluar porque también se
relaciona con la capacidad de almacenamiento del suelo y la aparición de este fenómeno con el ciclo vegetativo anual.
A fines de julio, el gobierno de Santa Fe había asistido con 16 millones de litros de agua a la gente del norte de
esa provincia que no almacenó, como otras, el líquido vital.
El ganado santafesino, por iniciativa del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a ser
trasladado a "hospedajes" para ser alimentados con comida y agua y se preservaron los campos para vacas preñadas.
Según informes del INTA Reconquista, el impacto generará pérdidas por 1.200 millones de pesos.
En estos momentos la emergencia nacional se extiende al Chaco (con hacienda muerta), la Pampa, el sur bonaerense, y
el norte santafesino.
Las campañas de trigo fueron lesionadas (un millón de hectáreas menos, cuatro o cinco millones menos de toneladas en
el futuro) y muchas dudas a la hora de sembrar el cereal y maíz.
En junio, gran parte de las más de 35.000 hectáreas sembradas con soja, girasol y maíz en esa zona santafesina no
fue cosechada debido a la pobreza de los rindes.