Con un acto breve y austero, realizado en la Escuela Secundaria Básica Nº16, que comparte edificio con la primaria
Nº50, del Barrio Rosendo López, las autoridades educativas dieron por finalizado el ciclo lectivo 2008.
"Lograr la universalización de la escuela secundaria plantea desafíos y responsabilidades a todos los actores
sociales: en primer lugar, obviamente, al Estado, pero también a la familia, a los docentes, a los estudiantes y a la
propia comunidad en su conjunto", señaló la directora del establecimiento, Margarita Orellano.
"Desde el momento en que la sociedad ha definido por ley que todos tienen que culminar con éxito el nivel
secundario, tenemos la obligación de garantizar condiciones para el acceso, la permanencia y el egreso de todos los
estudiantes", añadió.
La docente acotó que "una sociedad que declara obligatoria la escuela secundaria requiere de niveles de equidad
social de distribución de la riqueza que permitan a las familias mantener a sus hijos en la escuela, sin tener que
enviarlos a trabajar o hacerles abandonar prematuramente la escolaridad".
"El ciclo escolar 2008 finaliza, sin embargo y a pesar de todas las incertidumbres que el futuro nos puede deparar,
debemos trabajar en pos de jerarquizar el valor de la educación para garantizar la concreción de un proyecto de país
justo, libre y solidario, donde la educación tiene un papel determinante", concluyó.
En un tono más poético y filosófico, el inspector jefe distrital, Miguel Romero, señaló que la ocasión resultaba
propicia para realizar un balance, para mirar atrás y ver que la historia está formada por momentos, cargados de mucha
emoción, de alegrías y tristezas, con cosas hechas y que quedan por hacer.
"Dios hace que cada cosa llegue a un tiempo, pero invita a mirar el conjunto y descubrir el sentido global de su
obra, desde el comienzo hasta el fin. Este es nuestro tiempo, de reencuentro con nuestras vocaciones, nuestros miedos,
nuestras angustias, pero también con nuestras ilusiones, esperanzas y anhelos", manifestó Romero, dirigiéndose a los
alumnos, supervisores, docentes y colaboradores.
Por último, hizo referencia a los egresados. "Es tiempo de dejar un camino para comenzar a caminar sobre otro, que
seguramente tendrá dificultades que tendrán que aprender a sortear y si no pudiesen con esas dificultades, recuerden
que si necesitan de una mano extendida, la encontrarán en las personas más ocupadas, porque siempre están dispuestas".
El acto contó con la presencia del director del Instituto Cultural, Federico Weyland, en representación del
intendente municipal; la concejala Ana Civitella; la inspectora jefe regional María del Carmen Elfen, y la presidenta
del Consejo Escolar, Gabriela Costa, además de las consejeras escolares Verónica Gutiérrez y Alcira Pompei e
inspectores de las distintas modalidades de educación.
Acompañaron a la bandera de ceremonia del establecimiento, abanderados y escoltas de las escuelas primaria Nº 50 y
secundarias Nº 41 y 22.