NUEVA YORK (AFP-NA) - A los 66 años, el director de orquesta argentino-israelí Daniel Barenboim considera que aquel
que vive sin meditar sobre la muerte se está perdiendo una dimensión fundamental de la humanidad.
Por primera vez en su larga carrera, Barenboim dirigirá una ópera en el Metropolitan de Nueva York y será
Tristán e Isolda del alemán Richard Wagner, que según este artista polifacético forma parte de esa reflexión.
"Tristan...
no es una ópera sobre el amor, una ópera sobre la muerte", explica antes de un ensayo a un grupo de periodistas, cerca
de la sala vacía del Met, con capacidad para 3.800 espectadores, inaugurada en 1966.
"El temor a la muerte y la búsqueda de la muerte como único camino posible, es la principal locomotora, el motor de
esta ópera", agrega.
Según Barenboim, "la vida no es la misma después de Tristán
", y esta obra estrenada en Munich en 1865 ocupa un lugar clave en la historia de la música occidental. Por eso, dice,
"gusta incluso a los que no son wagnerianos".
El debut de Barenboim será el 28 de este mes y dirigirá seis representaciones de la ópera, hasta el 20 de diciembre.
Coincide además con la publicación de su libro de reflexiones La música apura al tiempo.
Barenboim nació en Buenos Aires en el seno de una familia de inmigrantes judíos rusos, se mudó a los diez años a
Israel, y seis décadas después colecciona pasaportes: Argentina, Israel, España y recientemente también el palestino.
Además de dirigir, Barenboim es concertista de piano y el 14 de diciembre enfrentará como solista un programa de
Franz Liszt en la misma enorme sala del Met, algo que sólo Vladimir Horowitz había osado antes, en 1986.
Ante la prensa neoyorquina, no pudo evitar hablar con pasión sobre política y sobre su conocida Orquesta del Diván
de Oriente y Occidente, instalada desde 2002 en Sevilla (España) e integrada por músicos árabes e israelíes.
Sin embargo, Barenboim aclara que no pretende que esa orquesta logre la paz en Medio Oriente. Ni siquiera lo espera
del presidente electo norteamericano Barack Obama.
"No creo que la solución al conflicto israelo-palestino venga de Washington, sino de toda la comunidad
internacional", subraya.