El deceso de Osvaldo Domingo De Rosa, producido en la víspera, provocó profundo dolor entre sus familiares y
consternación entre sus compañeros de Redacción, amigos y gente vinculada al quehacer deportivo y la música popular.
Nacido en Bahía Blanca el 1 de mayo de 1940, hizo sus estudios primarios en las escuelas 17 y 6 y secundario
completo en el Colegio Nacional.
Contrajo enlace con Blanca Villa el 5 de diciembre de 1964 y de su matrimonio nacieron Adrián Pablo (39) y Yanina
(33).
En el ámbito laboral, en su primera juventud trabajó en la empresa Amado Cattáneo hasta que se incorporó a
"La Nueva Provincia"
, primero como cronista volante y, desde el 1 de octubre de 1964, como reportero, para luego ir sumando
responsabilidades hasta jubilarse, el 1 de diciembre de 2005, como subjefe de la sección Deportes. Sin embargo, en
carácter de colaborador siguió vinculado a la actividad hasta pocos días antes de su fallecimiento.
De personalidad serena, reflexivo en sus pareceres, de intachable conducta, escasamente dado a discusiones
inconducentes y buen consejero para los iniciados, Osvaldo De Rosa desarrollaba en sus crónicas --siempre con el estilo
cuidadoso y profundo que lo caracterizaba-- un indiscutible conocimiento respecto de la valoración de los encuentros de
fútbol, deporte que ocupó la mayor parte de su trayectoria, y sobre el que también supo volcar agudos enfoques
analíticos.
Por tomar un ejemplo entre muchos, a favor de un acabado estudio de las leyes que lo rigen tanto en sus estatutos
como de las reglas propiamente deportivas, fue un ferviente defensor de los reglamentos.
En ocasiones de disputas en el seno de la Liga del Sur, de cuyas reuniones y asambleas fue, por más de 30 años,
permanente seguidor, cuando el delegado de un club afectado por alguna sanción proclamaba que "los partidos se ganan en
la cancha", solía escribir que "es lo mejor, pero los reglamentos están para ser cumplidos. Si quedan obsoletos o
encierran injusticias, hay que cambiarlos... pero a futuro".
Del mismo modo, a favor de su amplia y panorámica visión apoyó la creación de las competiciones regionales con
argumentos que llevaban el sello y el peso de sus convicciones.
Además de colaborar con el semanario "Paralelo 38" y recorrer el país sea siguiendo las actuaciones de equipos
locales y del combinado liguista, asimismo cubrió encuentros clásicos de la AFA, torneos internacionales de clubes y
los mundiales de selecciones de 1978 (en nuestro país) y de 1998 (en Francia).
Entrevistó a cantidad de notables futbolistas, dirigentes, entrenadores y árbitros locales y nacionales en notas
evocativas o de plena actualidad, y no pocas veces la actividad lo llevó a abarcar otras disciplinas.
Por ejemplo, amante de la música popular ciudadana, durante casi una década proyectó en las páginas de este rotativo
sus comentarios e impresiones respecto de compositores, orquestas y cantores de tango, siempre con la intención de
alentar y difundir la calidad de sus cultores, aunque sin descuidar el tono crítico que correspondía a su tarea.
Hasta sus últimas horas Osvaldo De Rosa afrontó los embates de una prolongada enfermedad con una admirable entereza,
y su desaparición --amén de acongojar a todos quienes tuvimos la oportunidad de tratarlo-- deja un hueco inocultable
tanto a nivel de su calidad humana cuanto por su talento periodístico.
Sus restos son velados en la empresa Bonacorsi (Mitre 468) y recibirán hoy, a las 12, sepultura en la necrópolis
local.
Enrique Nocent/"La Nueva Provincia"