"Este equipo terapéutico es el hacedor de la cantidad de pacientes que se han rehabilitado. De hecho es la
institución que tiene mayor porcentaje, en estos diez años, de pacientes recuperados en toda la provincia de Buenos
Aires. Y este no es un dato menor", destacó ayer la profesora Leticia Iacovelli, directora regional de la Subsecretaría
de Atención de las Adicciones, dependiente del Ministerio de Salud bonaerense, en el acto conmemorativo por los diez
años de vida de la Comunidad Terapéutica Punta Alta.
En el sector de ingreso a las dependencias, que funcionan en la localidad de Villa General Arias, se hicieron
entrega de reconocimientos a quienes participaron y colaboraron con el proyecto que tiende a la atención y recuperación
de pacientes atrapados por el flagelo de las drogas, además de los discursos alusivos a la conmemoración.
Iacovelli mencionó que hace dos años se tuvo la iniciativa de crear el servicio mixto, que no existía en la
provincia de Buenos Aires.
"Por esto y por mucho más, desde la palabra de la subsecretaria María Graciela García, agradezco al equipo
terapéutico, a toda la comunidad de Coronel Rosales para que los chicos que en algún momento no tuvieron una
oportunidad, la encuentren ahora, puedan volver a ser felices y a creer que la vida vale la pena ser vivida cuando se
le pone la vocación y el esfuerzo", dijo.
"Tenemos una receta mágica para que los chicos no caigan en el problema de las adicciones y se basa en la necesidad
de que los padres amen a sus hijos, los escuchen, los comprendan y los acompañen en el proceso de crecimiento. De esa
manera, todos vamos a ser mucho más felices y tendremos más chicos con proyectos y no pasando malos momentos", sostuvo.
La funcionaria agradeció al equipo terapéutico que todos los días pone el cuerpo, la vocación de servicio y el
trabajo. "A veces los proyectos provinciales que nacen en un escritorio en la ciudad de La Plata, comprenden que el
interior de la Provincia tiene características diferentes al conurbano y, por eso, nos da la posibilidad de elegir a
las personas que tengan más vocación y más ganas de trabajar", afirmó.
Crecimiento y complejidad
En tanto la licenciada Yanina Ventura, directora del CTPA, dijo que cuando pensaron en los diez años de trabajo
transcurridos, "se movilizaron muchas cosas en todo nuestro equipo y los profesionales de nivel regional".
"Pensamos en la Fundación de Padres y de sus hijos, y lo orgulloso que se deben sentir que pudieron enfrentar el
problema (de las adicciones) y hacer algo en relación a ello, amén de la Subsecretaría que abrió las puertas para
concretar el proyecto. Esto no se da siempre", dijo.
Destacó que fue una década de mucho recorrido institucional y crecimiento, cada año se fue complejizando y se llegó
hasta la comunidad mixta que es única en el sur de la provincia de Buenos Aires.
"Hay capacidad para dar respuesta en adicciones, en todos los dispositivos terapéuticos, tanto en ambulatorios como
en internación. Hay prevención, con lo cual nos ocupamos de los jóvenes. Agradezco a todos el acompañamiento y el estar
siempre con nosotros", finalizó Ventura.
"Nos toca muy de cerca"
Por la Fundación Padres por la Vida, Chela Pérez, mencionó que "esto nos toca muy de cerca y nos moviliza, y nos
hace recordar los tiempos pasados".
Reconoció que la institución no hubiera sido posible sin el apoyo del gobierno de la Provincia y el municipio. "Por
eso nos sentimos muy orgullosos por haber podido lograr esta Comunidad, que en nuestro país no es fácil", indicó.
Los miembros de la Fundación le entregaron a los responsables de la CTPA una placa que tenía impresa el siguiente
mensaje: "Por los que han estado y los que están desde hace diez años haciendo realidad esta casa de amor y paz".
Mencionó, luego, que hubo tiempos difíciles y situaciones de bajos recursos, pero siempre se hizo la tarea con mucho
amor. "Y fundamentalmente es muy importante para los chicos que hoy están internados en la institución que los contiene
y les permite salir adelante", dijo Pérez.
Jorge Izarra
El puntapié respondió a una acción conjunta
"La denominada Carrera de la Esperanza despertó la conciencia de la comunidad rosaleña sobre la problemática de las
adicciones y la Fundación Padres por la Vida nos reveló lo cerca que teníamos el problema", dijo el ex intendente Jorge
Izarra.
"Pero fue la acción conjunta entre comunidad, padres y gobiernos provincial y municipal, lo que permitió concretar
las instituciones que trabajarían el tema en nuestro distrito", indicó.
Recordó que cuando se inauguraron los consultorios del Centro Preventivo Asistencial, en Humberto al 600, en 1996,
Padres por la Vida se acercó al gobierno municipal con la intención de entregar en comodato a la comuna una propiedad.
Indicó que luego de varias reuniones, replantearon su decisión y comenzó el trabajo conjunto entre funcionarios
municipales, la Fundación y el doctor Alberto Yaría, por entonces secretario provincial de Adicciones.
"Desde ambos gobiernos se interpretó la necesidad de la población y luego de una ardua búsqueda se definió la
construcción de la Comunidad Terapéutica en un predio de Villa Arias. Este proyecto es un ejemplo acabado del aporte
mancomunado de tres ejes que confluyen en el bien común", dijo el ex intendente.
Mencionó que durante la gestión municipal justicialista continuó esta articulación estrecha, no sólo en lo
político-institucional, sino facilitando y agilizando la función administrativa en las épocas de crisis que atravesó el
país y la provincia.