Un año y medio de vida ya cuenta el establecimiento educativo más joven de Pedro Luro, la EPB Nº 59. El proyecto de
construcción de una nueva escuela surgió en 2004 en base a la iniciativa de una comunidad barrial y terminó de tomar
forma en mayo del año pasado con la inauguración del edificio.
Marta Galarza, quien se encuentra a cargo de la institución desde un principio, señaló que en la actualidad al
establecimiento concurren 120 chicos que se dividen entre 1º y 6º años.
"Comenzamos con todas las horas y los módulos cubiertos, y una matrícula de 90 chicos. A principios de este año se
sumaron muchos chicos, porque ahora tenemos unos 120 alumnos", manifestó.
La directiva destacó que, más allá de lo espaciosas que son las aulas y las dependencias del edificio, la cantidad
de estudiantes permite a los distintos maestros trabajar con tranquilidad.
"Las secciones tienen entre 17 y 23 chicos. Es un muy buen número para trabajar", reconoció.
Actualmente hay una sección de cada grado, y se cuenta con maestras de grado, profesores de educación física,
maestra de teatro, expresión corporal e inglés.
Galarza remarcó que todo aquello con lo que hoy cuenta la escuela fue consiguiéndose de a poco.
"Cuando nos entregaron las llaves, sólo teníamos las paredes, las puertas, los calefactores, la cocina a gas, la
mesada y los matafuegos. Recién el día que íbamos a abrir nuestras puertas, llegó el mobiliario: 50 mesas para aula y
100 sillas; y pudimos conseguir siete pizarrones.
"No teníamos ni siquiera escritorios. Para comenzar las clases, debimos salir a buscar tizas, borradores, carpetas,
archivadores y más mobiliario", recordó.
Además, desde el consejo escolar de Villarino se trabajó para conseguir armarios.
"En las aulas sólo teníamos mesas, sillas, pizarrón y un armario. Así comenzamos a dar clases.
"Luego, con las maestras fuimos recaudando fondos, trabajando y poniendo nuestro granito de arena. Para ello,
organizamos bonos contribución, compramos la tela para las cortinas de las ventanas y conseguimos más muebles", señaló
la directora, quien recordó que, en un principio, la calefacción se nutría por medio de tubos de gas y que ahora se
realiza por zepelines.
"Luego, de a poquito fuimos armando la escuela, y consiguiendo más cosas. Por suerte, enseguida se formó una
comisión provisoria cooperadora --que todavía no fue aprobada en La Plata-- con la que organizamos distintos eventos
para recaudar fondos", añadió.
En ese sentido, afirmó que gracias al accionar de ese ente se pudieron comprar un televisor y un DVD, y distintos
muebles.
"También contamos con la colaboración de la gente de la comunidad, que nos ayuda un montón, así como los comercios",
sostuvo.
"En realidad, todo lo que tenemos es gracias a las donaciones de nuestros vecinos y entidades. Todo lo que hacemos
es a pulmón", añadió la docente, quien recordó que la computadora con que cuenta la escuela fue donada por la Fundación
Roca.
La directora recordó que la construcción de la EPB Nº 59, que en el futuro se llamará San Vicente, se debió en gran
parte a los pedidos realizados por la comunidad barrial, y a la labor de vecinos y consejeros escolares, que hicieron
encuestas y un relevamientos de chicos para escolarizar en los barrios 11 de Septiembre y Otondo.
"De esa manera se aprobó la obra, se consiguieron los fondos y se construyó la escuela. En ese momento se reformó el
proyecto previo, ya que el edificio donde funciona el establecimiento educativo se iba a destinar a un complejo
deportivo, y debimos trabajar para crear la nueva escuela", dijo.
Básicamente -continuó--, se dejaron las paredes exteriores y se modificó todo el interior.
"Los terrenos que ocupamos pasaron al municipio y luego a la Dirección General de Escuelas. En total, se trata de
tres manzanas en las que en el futuro se construiría un jardín de infantes y una escuela secundaria", comentó.
Necesidades
Galarza reconoció estar contenta por encontrarse al frente de una escuela nueva, aunque destacó que todavía hay
muchas cosas por mejorar, como, por ejemplo, conseguir una línea telefónica fija.
"Es decir, las maestras y yo nos manejamos con nuestros teléfonos celulares; y nos vendría bien contar con servicio
de internet. También precisamos escritorios, porque estamos usando las mesitas que utilizan los chicos en las aulas",
reconoció.
En ese sentido, aclaró que en casos de urgencia no tendrían mayores inconvenientes, ya que se encuentran a pocos
metros del centro de Pedro Luro.
"Si necesitamos algo, a veces tenemos que ir a otra escuela para que nos presten la línea telefónica, o a un
locutorio telefónico", recalcó Galarza, quien dijo que constantemente se organizan distintos eventos para costear esos
gastos.
También señaló que precisan material didáctico y, sobre todo, libros para la biblioteca de la institución.
"Nosotros compramos los mapas, pero buscamos libros de cuentos, y enciclopedias. También nos vendría bien un
gabinete de computación", señaló.
Además, destacó la voluntad de trabajo que tienen quienes desarrollan sus tareas en la escuela.
"Tenemos un grupo bárbaro de maestras, que fue titularizado aquí, por lo que tienen muchas ganas de hacer cosas. Y
también contamos con la colaboración de los padres", dijo.
Segunda y tercera parte
Galarza afirmó que recién fue construida la primera parte del establecimiento, y que todavía restan hacer la segunda
--que constaría de una cocina, secretaría, comedor y un aula-- y una tercer parte, que supone la ejecución de un salón
de usos múltiples.
"No creo que algunas de estas ampliaciones estén contempladas para el plan de obras del año que viene. De cualquier
manera, nosotros necesitamos en forma urgente una biblioteca y el SUM", reconoció.
"También queremos trabajar en los juegos para el patio y hacer un playón de cemento. La verdad es que hay muchas
cosas para hacer todavía", concluyó.
Comedor
Marta Galarza afirmó que la institución cuenta con un pequeño servicio de comedor escolar para unos 40 alumnos,
sustentado por la Provincia. "Tenemos una cocinera y dos porteras para este servicio. Tal vez la demanda sea un poco
mayor, pero nos alcanza", reconoció la docente, quien sostuvo que salvo algún caso aislado, los alumnos pertenecen a
familias de clase media.