A la pena de ocho años de prisión fue condenado un sujeto hallado culpable de la muerte de Esteban Ismael Gallardo
(45), en un hecho cometido el 2 de octubre de 2006, en una precaria vivienda del barrio Maldonado.
El fallo se dictó en trámite de juicio abreviado, por acuerdo con la calificación y la pena a imponer, por parte del
fiscal Gustavo Zorzano, el defensor oficial Gustavo Barbieri y el propio encausado, Miguel Moreno (50).
La resolución de la causa correspondió al Tribunal en lo Criminal Nº 2, integrado para este caso por los jueces
Claudia Cecilia Fortunatti, María Eloísa Errea de Watkins y Pablo Hernán Soumoulou.
El homicidio fue descubierto poco antes de las 8 de ese día, cuando un llamado telefónico alertó a la policía sobre
la existencia de un cadáver en el patio de una casa construida con chapas, en Nicolás Pérez al 2500, a metros de las
vías del ferrocarril.
Al llegar una comisión de la Policía Distrital, se comprobó la veracidad del aviso y poco después comenzaron a
trabajar los investigadores y peritos.
Gallardo yacía recostado sobre su flanco derecho, advirtiéndose manchas de sangre en sus ropas y en el baño situado
a unos diez metros de la casilla.
La autopsia determinó que el hombre murió como consecuencia de un "shock hipovolémico por compromiso del paquete
vasculonervioso, en la región del glúteo derecho".
El occiso presentaba cortes en una pierna --letal-- y la cara, así como diversas contusiones.
Coartada
Moreno fue aprehendido cuatro horas después de hallarse el cadáver y, al declarar en la fiscalía, intentó desligarse
del crimen, manifestando que él y la víctima habían sido atacados por dos desconocidos encapuchados y armados.
Argumentó que mientras uno lo redujo a él con una pistola, el otro, con un cuchillo, atacó y apuñaló al fallecido,
agregando que él también fue víctima de golpes.
Añadió que los supuestos agresores le ordenaron después que se fuera, por lo que se retiró del lugar, llevándose un
colchón y una frazada, acostándose a dormir en un terreno aledaño, donde fue encontrado por la policía.
También dijo que con Gallardo eran amigos desde la infancia y que pasaban mucho tiempo juntos.
Entre los elementos de prueba que se tuvieron en cuenta para arribar a la sentencia condenatoria, se mencionaron los
indicios de haber estado el imputado junto a la víctima y de haber brindado una excusa reñida con la lógica.
Además, se citó el hecho de no haber justificado las lesiones que presentaba y las manchas de sangre que se le
encontraron.
En consecuencia, considerándose que Moreno fue el autor responsable del crimen, se lo sentenció a cumplir ocho años
de prisión, el mínimo de la pena para el delito de homicidio.