BUENOS AIRES (DyN) -- La mansión que posee en la ciudad bonaerense de General Rodríguez el empresario Hernán De
Carli, detenido en la investigación de una banda de presuntos narcos mejicanos y de tráfico de efedrina, fue
inspeccionada ayer con equipos de alta tecnología y se habrían hallado restos de droga en un sector de la finca, según
fuentes del caso.
En la inspección ordenada por el juez federal Federico Faggionatto Márquez, que duró más de seis horas, participaron
expertos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de Méjico, quienes
arribaron ayer al país y fueron directamente a la mansión, donde trabajaron con un sofisticado equipo que no existe en
la Argentina.
Se trata de un escáner móvil que detecta todo tipo de sustancias, dinero o droga. El funcionamiento del aparato
consiste en ingresarle una tarjeta plástica con distintos chips, cada uno de los cuales responde a los elementos que se
quieren buscar, informaron las fuentes de la investigación.
El escáner detectó en un sector del jardín de la mansión, una sustancia que sería droga, por lo que el área fue
vallada con una cinta y los restos encontrados fueron remitidos a la dirección de la Policía Científica del ministerio
de Seguridad bonaerense, con asiento en La Plata, para ser peritados con el fin de certificar de qué se trata.
En la diligencia estuvieron presentes Faggionatto Márquez (juez federal de Campana) y Juan Ignacio Bidone y Daniel
Vivanco, fiscales de Mercedes, a cargo de la causa por los crímenes de Leopoldo Bina, Damián Ferrón y Sebastián Forza,
los empresarios que fueron hallados asesinados en un descampado de General Rodríguez, cercano a la mansión de De Carli,
situada en Los Tilos 487.
Búsqueda infructuosa
La inspección a la vivienda que había sido allanada la semana pasada, fue para buscar restos de efedrina o
metanfetaminas, y a raíz de versiones de un testigo de identidad reservada en torno a que el lugar contaría con un
espacio subterráneo, en el que podrían haber estado cautivos Bina, Ferrón y Forza antes de ser asesinados.
Sin embargo, esto no pudo determinarse en las pericias. Incluso, por medio de una bomba centrífuga, se vaciaron dos
piletas de una vivienda vecina, sin resultado positivo.
En el lugar estuvieron el propio De Carli (38), quien al cabo de la inspección fue llevado otra vez a la comisaría
de Garín, en la que está alojado; su abogado, Gustavo Hechem, y el de los familiares de las víctimas, Miguel Angel
Pierri. También se encontraban autoridades policiales.
Los expertos recorrieron minuciosamente el predio con el escáner capaz de detectar a través de las paredes o bajo
tierra, por ejemplo. El aparato --con forma de una especie de tubo de aerosol-- fue accionado por un agente de la
SIEDO, a quien se pudo ver a través de las imágenes de televisión con su rostro cubierto con un pasamontañas.
"No puede mostrar la cara simplemente porque si su imagen la ven en Méjico, seguro que es hombre muerto", dijo una
fuente de la investigación.
En su declaración de anteayer ante el juez, De Carli había manifestado su inocencia y negó conocer tanto a las
personas involucradas en la denominada "ruta de la efedrina", como a las víctimas del triple crimen.
El testigo que lo involucró había señalado que una tercera persona le dijo que el día del asesinato, la camioneta
Dodge Ram de Hernán De Carli, estuvo en el lugar donde luego aparecieron los cuerpos sin vida.
Agregó que allí también estuvo el jefe de calle de la comisaría Primera de General Rodríguez, el teniente primero
Darío Atrio, detenido en la causa de la efedrina.