BUENOS AIRES (Télam) -- El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, aseguró ayer en el inicio del juicio
oral por el caso del primer policía asesinado en su gestión, que la fuerza se presentó como particular damnificada para
acompañar a la familia de la víctima y a exigir justicia.
Se trata del asesinato del cabo Luis Barrientos, cometido en enero pasado en Vicente López, que se convirtió en el
primer caso de este tipo en el que la policía de la provincia se constituyó como querellante.
"Queremos respaldar a nuestra gente. Queremos estar al lado de los familiares de nuestros caídos, como también lo
estamos, en la medida de lo posible, al lado de todas las víctimas del delito", dijo Stornelli.
"En este caso venimos no sólo a respaldar a las víctimas, sino a exigir justicia. Hay un hombre nuestro que ha
muerto en cumplimiento del deber por el sólo hecho de ser policía", continuó.
También asistió el jefe de la policía bonaerense, el superintendente Daniel Salcedo, quien destacó como un hecho
inédito que la institución se presente como particular damnificada.
El imputado es José Alejandro Avalos (35), un hombre con varios antecedentes penales --entre ellos un homicidio en
1993-- y que, de acuerdo con la investigación, debía estar preso al momento del crimen del policía.
Avalos está imputado de homicidio calificado por tratarse la víctima de un policía, en concurso real con tentativa
de homicidio calificado del otro efectivo que resultó baleado, con lo que de ser hallado culpable, podría ser condenado
a prisión o reclusión perpetuas.
Múltiples antecedentes
El debate se realiza ante el Tribunal en lo Criminal 5 de San Isidro, integrado por los jueces Mario Kohan, Raúl Neu
y Ariel Introzzi Truglia.
El fiscal de juicio es Ricardo Juan, mientras que la policía provincial está representada por el abogado Marcelo
Rochetti.
El juicio se reanudará hoy con el alegato de la partes --la fiscalía y la policía pedirán reclusión perpetua--, y
por la tarde se esperan el veredicto y la sentencia.
El abogado Rochetti mencionó ayer los múltiples antecedentes del imputado y al respecto destacó que en "octubre del
año pasado (Avalos), estaba en libertad y fue sorprendido en jurisdicción de La Matanza con un arma de fuego e
inexplicablemente se le concedió el beneficio de la probation (suspensión de juicio a prueba)".
"Meses después de esa circunstancia ataca al móvil policial, mata a un funcionario y al otro lo deja gravemente
herido", indicó el letrado.
El hecho ocurrió a las 18.30 del 28 de enero, cuando el móvil de la cuadrícula de la comisaría de Munro, que
integraban el cabo Barrientos y su compañero Walter Gutiérrez, patrullaba en las inmediaciones de la villa Borges.
Según la instrucción, los policías de la comisaría Tercera de Vicente López, se dirigieron a la estación de servicio
Esso situada en la calle Pelliza, entre Rosetti y Uzal, con el único fin de ponerle aire a los neumáticos.
Allí se encontraron con un hombre que estaba inflando las ruedas de su bicicleta y, al ver el patrullero, sin mediar
palabra, extrajo una pistola Ballester Molina calibre 45 y efectuó dos disparos contra el patrullero y no pudo seguir
tirando porque el arma quedó trabada.
Gutiérrez, quien se había bajado a inflar las cubiertas, recibió un tiro en el pecho y Barrientos, que era el chofer
del móvil, sufrió un balazo que pasó el parabrisas del patrullero, le atravesó el abdomen y le cortó la vena cava,
razón por la que cuatro horas más tarde murió en el Hospital Churruca.
La policía siguió el reguero de sangre del delincuente que escapó herido del lugar hasta la villa Borges, ubicada a
pocas cuadras, y detuvo en la terraza de una vivienda al imputado Avalos.