Fue detenido ayer a la tarde en nuestra ciudad, un sujeto imputado de ser el autor de al menos dos abusos sexuales,
cometidos en la vecina ciudad de Punta Alta y cuyas víctimas eran pacientes del Centro de Integración del Discapacitado
(CINDI).
Se trata de Edgardo Rubén Prieto (47 años), domiciliado en el barrio ATE, de la vecina ciudad, quien venía
desempeñándose como acompañante terapéutico en la Clínica del Sol, en Chiclana al 400, de Bahía Blanca, dijo una fuente
de la investigación.
Fue precisamente frente a ese lugar donde personal de la Delegación Departamental de Investigaciones local detuvo a
Prieto, dando cumplimiento a una orden de la doctora Graciela Susana Calcinelli, a cargo del juzgado de Garantías Nº 3,
quien respondió a una petición del fiscal Eduardo Quirós, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 2.
"Este hombre estaba imputado por la violación de dos chicas del CINDI y en su momento se le dio la eximición de
prisión, pero luego hubo otras declaraciones y se pidió la detención", dijo anoche un vocero de la fiscalía.
Denunciados en febrero
Los hechos, que se habrían cometido el año pasado, se denunciaron en los últimos días de febrero último, y a ellos,
posteriormente, se habría sumado otra imputación de similares características, delito éste que supuestamente se
perpetró en fecha anterior a los primeros.
"Cuando se le dio la eximición de prisión fue porque en ese momento se consideró que los elementos que había no
ameritaban la detención, pero después se tomaron otras testimoniales que se hicieron en cámara Gesell (sala
especialmente acondicionada para este tipo de interrogatorios) con psicóloga y filmación, y a raíz de todo eso se pidió
la detención", aseguró la fuente consultada.
Prieto, quien a raíz de las denuncias estaba administrativamente suspendido de sus funciones en la institución
puntaltense, fue alojado en dependencias de la DDI y hoy será trasladado hasta la fiscalía, donde será indagado por el
fiscal Quirós.
Los supuestos abusos --que en su momento conmocionaron a la vecina ciudad, por el fin benéfico de la institución
involucrada-- se habrían registrado dentro del edificio de Roca al 200.
Se trataría de un abuso sexual, con posible acceso carnal, en uno de los casos y un manoseo, en el otro. Las
víctimas, cuyos datos filiatorios se mantuvieron en reserva por las características de los ilícitos, serían dos mujeres
mayores de edad, una con residencia fija en el lugar y otra ambulatoria, según trascendió.
Al CINDI --creado en septiembre de 1985-- asiste un centenar de jóvenes con discapacidades, de los cuales 16 viven
en forma permanente en sus instalaciones.
Acuden al centro personas con discapacidades moderadas y leves, e hipoacúsicos que ingresaron en 2006, a manera de
prueba piloto. De la misma manera se recibió a no videntes, quienes también se unieron rápidamente al grupo.