"Las demandas de los sindicatos no harán más que acelerar despidos de personal, algo que nosotros queremos evitar a
toda costa", expresó a "La Nueva Provincia"
el presidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), Alberto Príncipe, opinando sobre las exigencias de los gremios
que, CGT mediante, pugnan por el reestablecimiento de la doble indemnización entre otras medidas.
Agregó que a los sectores sindicales "les falta sentido de la oportunidad, porque las empresas estamos tratando de
sostener nuestros planteles laborales".
Príncipe mostró su descontento con respecto a las "amenazas para conseguir aumentos" que habrían soportado
empresarios y comerciantes del país.
"No puede ser que algunos gremios sigan apelando a prácticas que ya deberían haber quedado en el olvido, por todo lo
que ha sufrido este país", destacó el titular de la CCA.
Es que cuando todo indica que la economía global se encamina a una recesión cuya duración nadie se atreve a
pronosticar, las posibles consecuencias sobre el empleo preocupan a diferentes actores de la sociedad argentina.
"Nosotros nos comprometemos a mantener el personal en la medida que el negocio lo soporte. La posibilidad del
achicamiento de las empresas existe, pero debemos tener más responsabilidad, porque no creo que esta crisis tenga su
mayor impacto en nuestro país, aunque no hay dudas que la sentiremos", aseveró el dirigente.
Un mercado cambiante.
Si alguien sacara una foto del mercado a mitad del corriente año, el de usados absorvió un 7% más de unidades frente al
mismo lapso de 2007.
Pero la foto hoy es otra. En octubre, las ventas de usados cayeron 4% en 12 meses, tanto en volumen como en
facturación.
"El mercado ya no es el mismo. No hay dudas de que hay un retracción, lo que no debería sorprender, porque en sólo
un año atravesamos dos crisis: la del campo y la internacional", explicó Príncipe.
Comparando el total comercializado en los primeros diez meses de 2008 (1.210.689 usados) con relación al mismo
período del año pasado (1.135.086) el sector creció un 7%, un número bastante más bajo que el 12% ostentado hacia julio
de 2008, de acuerdo con datos brindados desde la CCA.
Para sobrevivir a condiciones tan cambiantes, es necesario recurrir a estrategias.
"Lo nuestro es muy simple: hacemos todo lo que un ama de casa y guardamos en la etapa de auge para épocas más duras,
que en nuestro país nunca se sabe cuando van a venir", admitió el empresario.
Sobrevaloración.
La expansión en el mercado de bienes durables y los retrasos en los tiempos de entrega de los ceros --osciló entre 45 y
60 días en la ciudad-- apuntalaron los valores de los usados con una antigüedad inferior a los 5 años.
Pero si por aquel tiempo la brecha de precios entre nuevos y usados no superaba el 5%, la actualidad impone nuevas
condiciones: actualmente, los operadores hablan de una diferencia del 20%.
"El precio del usado se retrae en forma proporcional al de los ceros, cuyos valores bajaron por efecto de las
bonificaciones otorgadas por los concesionarios y las terminales para reanimar las alicaídas ventas", explicó
finalmente Príncipe.