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   Jueves 20 de noviembre de 2008
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BARRIO UNIVERSITARIO
Golpes, disparos y tensión en un local de videojuegos

Cuatro delincuentes asaltaron el comercio de Santiago del Estero 407. Tras agredir con violencia al encargado y efectuar un disparo en el interior, se llevaron la recaudación.

     "Por lo que se llevaron, no se justifica todo lo que hicieron".
     Manuel Ortega, uno de los dueños del denominado Club de Videojuegos Sector 7G, no salía de su asombro, por la violencia que imprimieron los delincuentes que, en la madrugada de ayer, asaltaron el local, ubicado en el barrio Universitario.
     Para llevarse apenas 200 pesos, un ladrón, con el apoyo de otros tres, golpeó con ferocidad al encargado de turno del negocio y luego realizó un disparo al piso, a corta distancia de los pies de la víctima.
     El robo se originó a la 1 de ayer, en el comercio ubicado en Santiago del Estero 407, casi esquina Zapiola, que funciona allí desde hace sólo quince días.
     "Fue a la 1 en punto, porque 1.02 estaba la llamada al 911. Un nene de 13 años vino, que quería jugar a la PlayStation III, que es la novedad que tenemos. Mi compañero, un poco confiado, le abrió la puerta (cuenta sólo con el picaporte interno) y, de reojo, vio que venía un tipo corriendo, grande, de 1,80 (de altura), entonces le cerró, pero la ventanita quedó abierta y el tipo metió la mano para abrir y entró", relató Ortega, en declaraciones a "La Nueva Provincia".
     Mientras que el menor y el otro sujeto actuaron en el interior del salón, un individuo quedó como "campana" en la puerta y un cuarto esperó en una motocicleta roja, detenida en la esquina.
     Pese a la multiplicidad de actores, un cliente de unos 20 años de edad escapó en medio de la acción e hizo caso omiso a las advertencias que le formularon los dos individuos que se encontraban en el exterior, al menos uno de ellos también armado.
     "Salió corriendo y llamó a la policía", explicó el informante.
     Con la culata del arma de fuego que portaba, el ladrón más activo agredió a quien atendía.
     "Le dio un golpe en la cabeza y lo tiró al piso, lo agarró de los pelos y le empezó a pegar patadas, capaz que para intimidar o porque se enojó por lo de la puerta cerrada. Acá quedó sangre por todos lados, desde el frente hacia atrás, en los muebles, porque le pegó otro culatazo y atrás le siguió pegando. El chico tenía dos cortes muy grandes en la cabeza", destacó Ortega.

"Estaba medio sacado"
     Luego del ataque, el desconocido --que "estaba medio sacado", dijo el vocero-- le exigió la entrega de dinero y apuntó al rostro de la víctima, aunque luego bajó el arma y disparó hacia el piso, impactando el proyectil en una madera, cerca del damnificado.
     "El menor, en una bolsa de consorcio, estaba cargando la Play (Station) III, que sale casi 4.000 pesos (estaba conectada a un televisor del fondo del salón) y, por lo visto, se asustó con el tiro y salió corriendo, igual que el que estaba en la puerta, así que el otro también se fue y sólo se llevó la plata, poco más de 200 pesos", expresó el joven.
     No descartó Ortega que los ladrones sean los mismos que hace menos de una semana estuvieron merodeando el local.
     "Un día, a las 11 de la noche, tenía la puerta abierta porque había mucha gente y bajaron dos chicos del edificio y me dijeron que había dos en una moto roja, que se habían bajado en la esquina y venían a mirar. Me pidieron que tuviera cuidado. Fue hace cinco días y, al otro día de eso, estaba un compañero mío, y un chico de la misma descripción al que ayer se quedó en la puerta quiso entrar, pero él no le abrió", indicó.
     En el mismo sentido, calculó que la intervención del menor en la víspera fue para distraer y generar confianza en la víctima.
     Con la misión de limitar el accionar de los malvivientes, Ortega reconoció que adoptarán otras medidas de seguridad.
     "Tenemos un sistema de socios, trabajamos con tarjetas que son como magnéticas y a cada chico que viene a jugar se la hacemos, así que ahora van a tener que mostrarla, sino no entran. Prefiero fundirme antes de que me roben otra vez, porque corrés riesgo de gusto. Además, vamos a poner alarma sonora, para que haga ruido, pero todo es plata y estamos haciendo las cosas de a poco", señaló.
     Admitió que en el local habían colocado al menos dos cámaras de filmación, pero "el programa que tenía justo se 'colgó', no anduvo" y no quedó registro fílmico de la sustracción.

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