BUENOS AIRES (Télam) -- Miguel Angel Solá confesó su felicidad por volver a trabajar en su país y con el equipo que
lo acompaña.
"Puedo darme una panzada de Buenos Aires, una ciudad que puede ser muy cruel pero al mismo tiempo ofrece espacios
que en otros lugares no existen", señaló durante el rodaje de El corredor nocturno
, que realiza en la Capital Federal, junto a sus colegas Leonardo Sbaraglia y Erika Rivas, en los protagónicos.
Al mando del director y productor hispano Gerardo Herrero, las primeras tomas fueron realizadas la semana pasada en
el barrio de Palermo, a partir de un guión basado en un libro homónimo del uruguayo Hugo Burel.
En el filme que cuenta sobre un caso de acoso en el mundo de los ejecutivos, Solá viene a encarnar al misterioso
individuo que persigue a un joven gerente (Sbaraglia), habitual corredor por los parques.
"Vinimos a hacerla aquí porque un día estaba paseando por Buenos Aires y me di cuenta que éste era el escenario
ideal --contó el director Herrero--, porque además quería filmarla con Solá y Sbaraglia. Habrá otra parte del rodaje en
Madrid, en septiembre".
La felicidad de volver.
Solá celebró su reencuentro con el terruño pero se muestra afianzado en su decisión de residir en España, donde
comparte la vida con la actriz Blanca Oteyza. Destacó las facilidades que le ofreció ese país, la ciudadanía y la
posibilidad de comprarse su segunda casa, a crédito.
"Tuve que irme de aquí cuando había podido adquirir la primera propiedad de mi vida", comparó.
Por otro lado, recordó el accidente que un par de años atrás le produjo una severa lesión en la médula, cuando una
ola gigante lo golpeó contra la arena, en una playa de la ciudad española de Las Palmas.
"A los cuatro meses del accidente le dije a mi familia que quería volver al teatro. Era un disparate, yo no estaba
en condiciones de regresar y pronto me di cuenta. Pero eso demuestra que el ser humano tiene formas de pararse frente a
la adversidad. Y aquí estoy", contó.
Sobre el curso del filme, subrayó que se está trabajando en un clima de complicidad, libertad y alegría, además del
consabido esfuerzo.
"Creemos que va a salir muy bien, pese a las doce, trece o catorce horas diarias de filmación --ironizó--. Herrero
trata de hacernos reír con bromas, pero nosotros somos unos pesados con el diseño de nuestros personajes".
Poder y pasado. Leonardo Sbaraglia, quien acaba de rodar Diario de una ninfómana
en Barcelona, exhibe en su modo de hablar rastros de su estadía española aunque guarda la frescura porteña de sus años
locales.
"Mi personaje es un ejecutivo, el gerente administrativo de una compañía de seguros, quien se encarga de manejar las
finanzas, lo que lo pone en un lugar de mucha presión, aunque es un tipo acostumbrado a manejar mucho poder y a escalar
dentro de esos circuitos", describió sobre su personaje.
"El acoso que le hace el personaje de Miguel Angel deriva de un hecho del pasado. Ahora él trata de hacer las cosas
de manera muy humana, pero la memoria impide dejar atrás esa historia", concluyó.