Cuánto más temprano, mejor.
La antigua e infalible regla de la medicina se aplica también, y especialmente, en el caso de la dislexia.
Se trata de un trastorno del aprendizaje que se caracteriza por la dificultad de la persona (sea niño o adulto) para
adquirir ciertas habilidades lingüísticas relacionadas con la lectura.
Sin tratamiento oportuno, dicen algunos especialistas, puede ocasionar problemas en la escolarización y en la
posterior inserción social y laboral de quienes la padecen.
La dislexia es una incapacidad para leer las palabras con precisión y en forma fluida.
"Una persona con dislexia simplemente no puede ver una palabra y decir cuál es y tiene dificultades para
deletrearla", explicó el doctor Jack Fletcher, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Houston,
Estados Unidos.
Este experto en la materia participó recientemente del Congreso Internacional de Neuropsicología, que se realizó en
la ciudad de Buenos Aires.
Aseguró el especialista que las mejores intervenciones son aquellas que comienzan temprano.
"Lo más importante que podemos hacer con la dislexia es prevenirla, identificando a los niños en riesgo de
desarrollarla antes de que los problemas de lectura aparezcan", afirmó.
Para eso, explicó Fletcher, su país, los Estados Unidos, ha adoptado métodos de pesquisa que se aplican en todas las
escuelas y que permiten realizar las intervenciones terapéuticas en forma temprana.
Signos detectables
Si bien Fletcher y otros expertos en dislexia emplean tests desarrollados especialmente para detectarla en forma
temprana, este trastorno del lenguaje se caracteriza por signos que pueden ser identificados, tanto por maestros como
por padres.
Según la licenciada Florencia Salvarezza, jefa de la Clínica de Dislexia del Instituto de Neurología Cognitiva
(Ineco), algunos de esos signos son dificultades para:
* Aprender a hablar.
* Aprender a leer.
* Organizar el lenguaje hablado.
* Organizar el lenguaje escrito.
* Aprender las letras y sus sonidos.
* Memorizar números y secuencias.
* Deletrear.
* Aprender una segunda lengua.
* Realizar operaciones matemáticas.
Otra consecuencia muy frecuente es la falta de atención en clase.
Un niño al que la lectura le cuesta mucho más que al resto de sus compañeros y que además, aunque probablemente
nadie se de cuenta, es mucho más propenso a no prestar atención", señaló la licenciada Salvarezza.
Tratamientos cortos y efectivos
Ahora bien, ¿en qué consisten las intervenciones terapéuticas que estos especialistas estadounidenses llevan
adelante en niños con dislexia o con riesgo de desarrollarla?
Se trabaja con habilidades de lectura muy específicas, donde enseñamos a los niños las reglas y los procesos que no
conocen.
"Lo enseñamos en un nivel en el que el niño puede hacerlo automáticamente. Luego lo llevan a una secuencia de pasos
hasta que pueden decodificar el deletrear con facilidad y acceder a las habilidades de comprensión en forma natural",
respondió el doctor Fletcher.
Según la licenciada Salvarezza, el objetivo de los programas terapéuticos en dislexia es que el niño pueda leer de
modo aceptable para su nivel escolar y que la dislexia no le cree problemas de aprendizaje, ya que ésta es una
condición, que no se cura.
Otro de los objetivos es que el niño curse su escolaridad con la menor dificultad posible, y que no requiere maestra
de apoyo.
"En la mayoría de estos casos, el niño no requiere apoyo en contenidos, ya que no es un problema de aprendizaje
general, sino de acceso a los contenidos por medio de la lectura", explicó.
En términos números, las intervenciones que se emplean en niños con riesgo de dislexia reducen el porcentaje de
niños en riesgo de desarrollarla, del 20 al 2 por ciento.
Son tratamientos breves, de no más de un año de duración, si se inician temprano, precisó el doctor Fletcher.
En los niños con dislexia, es posible revertir las dificultades en la mayoría de los casos, siempre y cuando su
abordaje sea igualmente temprano.
Lo cierto es que cuánto más tiempo se espera, el niño estará mucho más retrasado, por lo que demandará muchos años
de tratamiento.
"Además, es muy difícil ayudar a la persona cuando se la trata en edad adulta para que realice el proceso en forma
lo suficientemente automática como para que esté cómodo leyendo y deletreando", agregó Fletcher.