BUENOS AIRES (Télam) -- "Muy a menudo el abusador tiene la llave de la casa, por eso tenemos que generar
conocimiento y lograr avergonzar a la sociedad e indignarla ante este tipo de situaciones para proteger mejor a la
niñez", expresó ayer el director regional de Unicef, Nils Kastberg.
Así caracterizó hoy el funcionario uno de los problemas principales en el abuso y explotación sexual de la infancia,
durante una entrevista con Télam en el marco de la presentación del informe del Mercosur sobre esta problemática que se
realizó en la secretaría de Derechos Humanos del ministerio de Justicia.
"Estamos hablando de 2 a 6 millones de casos de abuso infantil por año en la región", destacó Kastberg al situar la
problemática en Latinoamérica en términos cuantitativos.
Si el margen de casos es tan amplio es porque "es muy difícil establecer si hay un crecimiento", dijo tras acotar
que "eso es parte de los temas que tenemos que trabajar, formular políticas públicas que establezcan una línea de base
para que se pueda medir el progreso o no en la disminución de esta problemática".
Uno de los obstáculos principales frente al abuso y explotación sexual infantil es su falta de visibilidad y su
silenciamiento en los ámbitos más próximos a los niños, niñas y adolescentes.
"Si no reconocemos que a nivel intrafamiliar y en la escuela es donde tenemos los problemas más graves de violencia
infantil, entonces no vamos a resolver el tema, ése es un tema. El otro es que todo lo que es explotación sexual
comercial se nutre primero de lo que fue la explotación sexual en el entorno de la familia", dijo.
Y en este sentido, puntualizó que "sabemos muy bien que muy a menudo el violador tiene la llave de la casa. A mí, lo
que me dicen muchas niñas es: 'yo prefiero darle sexo a un policía de la calle que me cuida, una vez por semana, que
estar yendo todas las noches a mi casa para que mi padrastro me viole'", respondió Kastberg.
En este contexto, añadió que "la realidad de muchas chicas y chicos que están en la calle es que están escapando no
por pobreza sino por violencia".
Destacó que la violencia en contra de la niñez tiene distintas características pero "se da en todos los niveles y
categorías sociales, aunque la explotación sexual se da tal vez en aquellos que tienen menos recursos".
Asimismo, marcó la importancia de la información sobre sexualidad que se le brinda a los niños y niñas porque es una
manera de "impulsar su protección", dijo tras señalar que otro problema es que "se mantiene mucho silencio alrededor de
todo este tema".
Congreso mundial
El experto hizo referencia al próximo Congreso Mundial sobre explotación sexual infantil que se realizará en
noviembre próximo en Río de Janeiro, y remarcó que el hecho de que se realice en un país latinoamericano "plantea la
responsabilidad de que la región asuma el rol de tratar de poner en marcha políticas públicas que logren generar mejor
información".
Kastberg se refirió a la información sobre los niveles de violencia, no sólo del tipo callejero o en instituciones o
sobre trabajo infantil, sino también lo que es el entorno del hogar y de la escuela.
Acerca de si hay voluntad política por parte de los Estados de la región para afrontar esta problemática, el
director de Unicef dijo que "puede haber, pero requiere de un esfuerzo continuo no sólo por parte de los gobiernos sino
de las organizaciones de la sociedad civil y tenemos que generar un cambio en la mente de las personas".
En aumento.
La Argentina, según fuentes gubernamentales, registra un incremento de la criminalidad organizada en delitos de
explotación sexual infantil y las psicopatías sociales, que llevan a que no sólo haya oferta sino demanda de este tipo
de aberraciones.
La creciente complejización y agravamiento de la explotación sexual infantil, plantea no sólo la necesidad de
profundizar la lucha contra las nuevas formas de este delito, como las que se dan a través del turismo y del uso de
Internet, sino aquellas vinculadas al ámbito familiar y escolar, según coinciden los expertos.
El estudio conocido ayer plantea, en relación a las medidas tendientes a la erradicación de la Explotación Sexual
Infantil (ESI), que "se advierte en la mayoría de los países una orientación hacia la focalización de las acciones".
No obstante, aclara que "la dificultosa articulación entre los diferentes sectores del estado constituye un
obstáculo señalado por los países para el desarrollo de intervenciones sistemáticas en la persecución y
responsabilización del delito de ESI".
Cifras.
Según Unicef, cada año en Latinoamérica se registran entre 2 y 6 millones de casos de abuso infantil.