Un gran escándalo de tráfico comercial de datos privados estalló en Alemania, un país deseoso de evitar las bases de
datos abusivas desde el nazismo y que hasta ahora se preocupaba de eludir las intrusiones del Estado en la vida
privada. Millones de informaciones confidenciales se compran por internet y algunas pueden servir para retiros
bancarios fraudulentos, constataron las autoridades a cargo de la protección de datos. "Este comercio ilegal con las
direcciones y los números de cuentas bancarias supera todo lo que conocíamos", declaró Alexander Dix, responsable del
sector en Berlín. 2 días de investigación en internet bastaron a un agente estatal para comprar ilegalmente un fichero
de 6 millones de datos, por apenas 850 euros. "Y es sólo la punta del iceberg", reconoció Dix.